Recibimos de Jorge Torre Loría, exsecretario de Turismo del gobierno del Estado, una carta que dice lo siguiente:
HISTORIAS DE UN TREN. Últimamente se ha vuelto noticia importante la construcción del Tren Maya, que nadie pidió en la campaña pero el gobierno lo anunció como una de sus obras emblemáticas.
Vale la pena recordar que en el Plan Estratégico de Merida el grupo de turismo en que participábamos, coordinado por el buen amigo Humberto Sauri (q.e.p.d.), entre las obras de infraestructura que propusimos estaban el Gran Museo del Mundo Maya, el Museo del Cráter de Chicxulub y el Tren Bala que uniría Mérida con el polo turístico más importante del país.
Nos da enorme gusto que el Museo del Mundo Maya ya opera y el Museo del Cráter de Chicxulub está ya casi listo en el malecón de Progreso.
En la campaña por la gubernatura del estado de Ivonne Ortega también ella propuso el tren que uniría las dos ciudades, pero después nada sucedió.
Por último en la campaña de Enrique Peña Nieto entre sus compromisos figuraba también el tren rápido, que después lo eliminó de sus compromisos por no ser prioritario.
En la campaña para la presidencia los empresarios yucatecos pidieron a los candidatos que la vía férrea de Mérida a Coatzacoalcos se rehabilitara, pues el tren que corría por esa vía no podía ir a más de 20 km por hora.
Fue una sorpresa para todos cuando el presidente López Obrador anunció, ya en la presidencia, que se construiría un tren rápido que uniría el estado de Q.Roo con Campeche y Tabasco, sin pasar por la ciudad de Mérida.
Todos los empresarios turísticos de Yucatán pidieron entonces que se incluyera a Chichén Itzá y Mérida al proyecto, lo cual se aceptó y hoy ya se está construyendo.
Ha sido muy complicado para el gobierno llevar al cabo esta obra, pues se atrasa por los amparos de los ciudadanos que no lo quieren y la falta de manifiestos de impacto ambiental que el gobierno ya aceptó que solo tiene los del tramo uno, dos y tres, faltando los permisos para el cuatro, cinco, seis y siete.
El tramo donde está la ciudadanía y los ambientalistas tratando de que el tren se desvíe es el el tramo cinco, que va de Cancún a Tulum, pues después de Playa del Carmen el tren recorrería la selva donde existen varios cenotes y cavernas que forman el acuífero más importante de la península y aseguran que si se colapsa donde está el trazo, dañarían ese importante recurso natural y en pocos años la península de Yucatán sufriría la falta de agua.
Ellos no piden que se cancele la obra, piden que se modifique el trazo para no dañar tan importante reserva de agua.
El presidente insiste en que no se va a cambiar la ruta y de buenas a primera cancela la obra del grupo Xcaret que no tiene nada que ver con este problema y que está ya por inaugurarse en Valladolid dejando a los vallisoletanos sin un atractivo turístico que iba a aumentar la ocupación hotelera y que tenían puestas sus expectativas en el parque que parece que ya no va a abrir.
Lo raro de este asunto es que el grupo Xcaret ha construido ya 5 parques en Q. Roo y nunca había tenido problemas con la Semarnat, pues a los que conocemos esos parques nos consta que cuida de manera muy consiente todo lo que tenga que ver con el entorno ambiental.
Ojalá el gobierno haga caso de los especialistas y ambientalistas y modifique el trazo para que continúe la obra del Tren Maya y se termine antes de que acabe el actual gobierno.— Mérida, Yucatán.
