La fuente de la eterna juventud. El mito de esta historia referenciado a Heródoto es interesante, pero en esta ocasión no vamos a hablar de él, sino de los avances de la ciencia para retardar el envejecimiento y concluir la vida en un estado saludable.
Cuando provienes de una familia longeva te preguntas: ¿Cómo voy a terminar mis días? Suena cruento, pero mi abuela vivió 92 años, mi madre 96, mi padre y mi hermano 82, y recuerdo que sus últimos años de vejez las dolencias y quejas se multiplicaban con el avance del tiempo.
El devastador Alzheimer
La leyenda de la mítica fuente de la juventud no ha desaparecido del universo de los científicos e investigadores que trabajan en el tema del envejecimiento humano, conocido como Senescencia que impulsara en 1889 el médico francés Charles Séquard, primer ensayista que incursionó con extractos de testículos de animales obteniendo resultados incipientes en hallazgos que mejoraban la memoria y el estado físico de las personas.
El Alzheimer se ha convertido en el temible mal de nuestra era, junto con el cáncer y demás enfermedades degenerativas que aquejan regularmente a gente de la tercera edad (esclerosis, parkinson, demencia, atrofia muscular), casi todas ellas con manifestaciones de inflamación y dolor.
La muerte celular
Comentaba mi buen amigo el Dr. Cravioto del IMSS que el promedio de vida pasó de ser de 35 años en el siglo XIX a 82 años en la actualidad, pero hacía hincapié en que una vejez prolongada no nos sirve de mucho si estamos enfrentando enfermedades físicas y mentales causadas por la edad y la escasa calidad de vida, y remató su comentario diciendo que 47 millones de seres humanos padecen de Alzheimer y 50 millones atraviesan por una etapa de demencia al cruzar los 60 años. ¡Aterradoras cifras!
Después de esta plática, me puse a investigar este interesante tema. Encontré que el biocientífico Nektarios Tavernakaris profesor de la Universidad de Creta en Grecia, es el hombre que más ha estudiado el envejecimiento, la muerte celular y la neurodegradación; su lema es: “Hay que vivir la vejez con calidad de vida”.
Sostiene que una salud precaria en la vejez representa una enorme carga para el círculo familiar y para los sistemas de salud: “Nuestros viejos están sufriendo las dolencias asociadas con el cáncer y con todos los órganos internos tanto del sistema nervioso como circulatorio”.
La esperanza, según Nektarios y los especialistas, se centra en el proceso biológico llamado Autofagia que en griego significa “comerse a sí mismo”, pero no nos alarmemos, el organismo está dotado para eliminar el material tóxico de nuestras células, acción que se va perdiendo con la vejez, lo que desencadena la inflamación que causa las enfermedades y, finalmente, la muerte o necrosis celular.
Esto me orilló a buscar más información al respecto y me encuentro con que el Instituto Max Planck de Biología del Envejecimiento en Alemania está en la búsqueda para desarrollar una pastilla o “polipíldora” que detenga los mecanismos que provocan las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
Los investigadores del Instituto aclaran que el objetivo no es alargar la vida con esta “polipíldora geroprotectora” sino acabar con el problema de la mala salud al final de la vida. Sin embargo, el proceso será largo, pero existen resultados muy positivos para el ansiado fármaco que hasta ahora lo mencionan como el que propiciará el buen vivir, para el bien morir.
Linda Partridge, directora del Instituto, asegura que en el largo plazo las terapias génicas substituirán las secuencias genéticas que aceleran la necrosis de las células por otras que potencien una autofagia saludable hasta entrada la vejez.
Comer menos, vivir más
Otro interesante estudio que habla del tema es el de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, que seguramente no va a gustar a los glotones, porque recomienda comer menos en nuestra vejez para evitar que las células mueran.
Seguir una dieta que restrinja drásticamente las calorías es clave. Mencionan la dieta mediterránea basada en vegetales y porciones pequeñas de pollo y carne de res, pero muy vasta en granos, frutas, legumbres y fibra.
Usted me preguntará, ¿por qué me hace bien pasar hambre a mi avanzada edad? Simplemente porque cuando comemos menos, el organismo se restringe y las células ya no reciben glucosa y entran en lo que mencionaba al inicio, en una autofagia que las desintoxica. Este método se ha probado con éxito en animales de laboratorio y primates, pero en los humanos hay que verlo con cuidado por las implicaciones colaterales que puede presentar la salud con una ingesta más reducida.
En un futuro se cree que podamos contar con un tratamiento preventivo para desintoxicar las células como lo hacen las pastillas para controlar la presión arterial o las estatinas para bajar el colesterol, lo que permitirá una vejez altamente saludable.
Por ahí dicen que el ayuno intermitente de más de 14 horas ayuda en el proceso de desintoxicación celular; aunque se ha puesto de moda, debemos seguir las recomendaciones del médico o del nutriólogo para seguir este tipo de procedimientos.
Si queremos validar el mito de la fuente de la eterna juventud y conservar la lucidez mental en la vejez, en lo personal recomiendo: el ejercicio diario, una dieta que nos dé energía, apartarnos de los excesos, dormir bien y borrar de nuestra mente todo lo que tenga la letra T: taco, torta, tamal, tlacoyo y la 4 T.— Mérida, Yucatán, 16 de mayo de 2022 Twitter: @ydesdelabarrera
