El pasado 31 de mayo Diario de Yucatán cumplió 97 años de haber sido fundado por el periodista e historiador Carlos R. Menéndez González, quien —bajo la divisa rectora “del respeto a la verdad, a la justicia y a la patria”— supo asumir en ese histórico momento la fecunda herencia periodística de sus antecesores directos: la Revista de Mérida y la Revista de Yucatán.
Diversas voces provenientes del ámbito empresarial han expresado la importancia que tiene la existencia de una prensa libre, independiente, plural, objetiva y veraz para la convivencia y la vida democrática de una sociedad.
En sendas entrevistas realizadas por el Diario, los dirigentes de los organismos patronales manifestaron, entre otras cosas, que para el avance de la democracia es fundamental un periodismo crítico e independiente; que los medios de comunicación son un aliado estratégico en la lucha contra la corrupción y representan un contrapeso en el ejercicio del poder público. En palabras de la presidenta de la Coparmex Mérida, Beatriz Gómory Correa, “la crítica, el cuestionamiento, los distintos ángulos para ver lo que sucede, son deseables y también necesarios; no podemos aspirar a tener un pensamiento único, pues la pluralidad es lo que nos enriquece, nos permite avanzar, crecer y consolidar nuestra democracia” (Ver: D.Y., 31 de mayo, Local, pp. 6 y 7).
Desde luego, coincidimos en las ideas expresadas por el sector empresarial en la valoración que hacen, pues sin duda alguna la existencia de una prensa objetiva, crítica e independiente es una condición indispensable para garantizar los derechos a la libre expresión de las ideas y a la información consagrados en los artículos 6 y 7 constitucionales, en los cuales se prescribe claramente que “la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa”; que “toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión”, y que “es inviolable la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a través de cualquier medio”.
Sin menoscabo de lo expresado líneas arriba, quiero destacar aquí la importancia que tiene el Diario de Yucatán como fuente primaria para la escritura de la historia regional.
Huelga decir que conozco y leo el Diario desde que adquirí y desarrollé la conciencia crítica para analizar lo que ha ido ocurriendo en la sociedad yucateca, en el país y en el mundo en general.
Por este medio tuvimos acceso a los pormenores sobre múltiples sucesos, unos trágicos y otros prodigiosos, como la muerte del papa Juan XXIII (junio 1963), el asesinato del presidente de los Estados Unidos John Kennedy (noviembre 1963), la matanza de Tlatelolco (octubre 1968), la llegada del primer hombre a la Luna (julio 1969), la expulsión de las tropas yanquis, el fin de la infame guerra contra el pueblo de Vietnam y la reunificación de este sufrido país (1973, 1975 y 1976, respectivamente).
A nivel estatal hay múltiples ejemplos que ilustran la trascendencia que tiene la prensa escrita como fuente primordial para reconstruir los sucesos históricos que marcaron nuestra vida peninsular, como el frecuente paso de los huracanes, los movimientos campesinos encabezados por el difunto gobernador Víctor Cervera Pacheco en la década de los 60; el triunfo del abogado Víctor M. Correa Rachó en la alcaldía de Mérida (noviembre de 1967) y el escandaloso fraude electoral cometido por el PRI-Gobierno en la lucha de aquél por la gubernatura del estado (noviembre 1969); el auge del movimiento sindical independiente a inicios de los 70; el asesinato del “Charras” y el movimiento estudiantil-popular que sacudieron a Yucatán en febrero-abril de 1974, la visita de la reina Isabel II de Inglaterra (febrero 1975), el asesinato de tres reos amotinados en la ex Penitenciaría Juárez, a manos de la Dirección Federal de Seguridad que dirigía Miguel Nazar Haro (septiembre 1979), entre otros grandes sucesos.
Pendiente
He señalado en este espacio que la escritura de la historia política, social y cultural de Yucatán en la segunda mitad del siglo XX es una tarea aún pendiente para los historiadores y otros especialistas de las ciencias sociales que se dedican al rescate sistemático y riguroso de la memoria histórica de nuestra sociedad.
Por lo arriba señalado, es evidente que el Diario de Yucatán —como otros periódicos de larga trayectoria en los demás estados de la República— constituye una fuente primaria de singular importancia cuya consulta es vital para la recuperación de la memoria colectiva regional.
Al agradecer la generosa hospitalidad que me ha brindado Diario de Yucatán durante casi 32 años, en este su 97 onomástico reitero mis cálidas felicitaciones a todo el colectivo laboral que hace posible su presencia día tras día en la sociedad regional. Espero tener vida y salud para el mes de mayo de 2025, en el que nos sumaremos con emoción al jubileo por el centenario del Periódico de la Vida Peninsular. Que así sea.—Mérida, Yucatán
canek_1999@yahoo.com.mx
Doctor en Educación. Director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán
