Editorial

Freddy Espadas Sosa: El nuevo currículum

viernes, 1 de julio de 2022 · 01:30

Segunda y última parte del análisis que hace el autor sobre el nuevo modelo de la educación básica. La primera parte se publicó en este espacio el pasado día 18:

El perfil del egresado también incluye los siguientes elementos:

IV. Desarrollan una forma de pensar propia que emplean para analizar y hacer juicios argumentados sobre su realidad familiar, escolar, comunitaria, nacional y mundial, conscientes de la importancia que tiene la presencia de los otros en su vida y de la urgencia de oponerse a cualquier tipo de injusticia, discriminación, racismo o clasismo en cualquier ámbito de su vida.

V. Se perciben a sí mismos como parte de la naturaleza, conscientes del momento que viven en su ciclo de vida y la importancia de entender que el medio ambiente y su vida personal son parte de la misma trama, por lo que entienden la prioridad que tiene relacionar el cuidado de su alimentación y su salud general con la salud planetaria desde una visión sustentable.

VI. Interpretan fenómenos, hechos y situaciones históricas, culturales, naturales y sociales a partir de temas diversos, e indagan para explicarlos con base en razonamientos, modelos e información con fundamentos científicos y saberes comunitarios, de tal manera que les permitan consolidar su autonomía para plantear y resolver problemas complejos considerando el contexto.

VII. Interactúan en procesos de diálogo con respeto y aprecio a la diversidad de capacidades, características, condiciones, necesidades, intereses y visiones al trabajar de manera cooperativa.

VIII. Intercambian ideas, cosmovisiones y perspectivas mediante distintos lenguajes, con el fin de establecer acuerdos en los que se respeten las ideas propias y las de los demás.

Poseen habilidades de comunicación básica en su lengua materna y otras lenguas. Aprovechan los recursos y medios de la cultura digital, de manera ética y responsable, para comunicarse y obtener información, seleccionarla, analizarla y evaluarla.

Retomando los fundamentos del nuevo currículum de la Educación Básica (EB), en la primera parte de esta colaboración comentamos que éste comprende siete ejes articuladores que también pueden entenderse como grandes categorías que deben comprender y manejar a cabalidad los y las docentes: inclusión, pensamiento crítico, educación estética, vida saludable, interculturalidad crítica, igualdad de género y fomento a la lectura y la escritura.

Asimismo, se contemplan cuatro campos formativos: saberes y pensamiento científico; ética, naturaleza y sociedad; de lo humano y lo comunitario; lenguajes.

El documento rector refiere que esta propuesta de integración del nuevo currículum implica el desplazamiento de una educación basada en asignaturas —que propicia una fragmentación de la enseñanza y el aprendizaje— hacia un modelo que contempla la interacción en la que se generan, discuten y comparten diferentes saberes entre los integrantes de la comunidad, de tal manera que se fomente la construcción de hábitos intelectuales para que los y las discentes aprendan a mirar críticamente los fenómenos de la realidad desde diferentes perspectivas.

Sobre la implementación del nuevo marco curricular, en éste se reconoce que en los últimos 50 años ha predominado una política curricular instrumental, eficientista, centrada en los resultados del proceso de enseñanza-aprendizaje, y en una evaluación estandarizada que ha ignorado la particularidad de los sujetos de la educación y los contextos particulares en los que se realiza la labor docente.

Por tanto, el trabajo de los profesores y profesoras se ha reducido al papel de ser meros operadores de programas de estudios que instruyen de manera normativa los objetivos de aprendizaje, competencias o aprendizajes clave, los contenidos, orientaciones didácticas, criterios de evaluación y la bibliografía que debe seguir el magisterio de manera homogénea y obligatoria en todas las escuelas del país, sin considerar la diversidad formativa, cultural, étnica y de género, así como las características particulares del territorio en las que trabaja, su condición social, económica y familiar, su salud y sus aspiraciones.

Como alternativa a esta orientación, el documento rector le apuesta a reivindicar la autonomía docente, entendida como un ejercicio crítico que practican las y los docentes en los procesos educativos, en diálogo constante con las y los estudiantes, para decidir los alcances y limitaciones de sus acciones pedagógicas dentro y fuera de la escuela.

En esta tesitura, la autonomía curricular implica que los programas de estudios serán instrumentos útiles de orientación pedagógica siempre y cuando el magisterio los asuma como propios, lo que implica un trabajo de recreación y reformulación de su enfoque y sus contenidos.

Esto significa que tiene el derecho y la libertad de resignificar y replantear los contenidos y materiales educativos, de acuerdo con las necesidades formativas de los estudiantes, considerando las condiciones escolares, familiares, culturales, territoriales, sociales, educativas, ambientales, de género, capacidad y sexualidad en las que se ejerce la docencia.

Con base en lo anterior, la SEP ha determinado que los nuevos planes de estudio se implementarán a nivel nacional en el ciclo 2023-2024.

Para el ciclo 2022-2023 se trabajará en una prueba piloto en varias entidades federativas y en una estrategia de apropiación crítica del modelo, la cual alude al proceso de socialización, conocimiento y estudio del marco curricular, plan y programas sintéticos de estudio por parte del colectivo docente de cada escuela y de los equipos directivos y de supervisión.

En este sentido, las autoridades federales y estatales determinarán las necesidades de actualización y capacitación de los maestros y maestras para la comprensión de la nueva propuesta curricular, tanto en aspectos generales como en aquellos temas especializados que supone la puesta en marcha, tales como el tránsito de asignaturas a los campos formativos y el trabajo colegiado para operar los contenidos por fase de aprendizaje entre los profesores de distintos grados.

De lo anterior se deriva que las instituciones que se ocupan de la actualización, profesionalización y superación del magisterio en servicio deberán hacer diagnósticos puntuales para generar ofertas destinadas a atender las necesidades que demanden los docentes.

Es aquí donde habrán de jugar un papel relevante instituciones públicas como la Universidad Pedagógica Nacional, los Centros de Actualización de Maestros y la Escuela Normal Superior de Yucatán.

Como puede colegirse, los nuevos planes y programas que están a punto de implementarse en la EB presentan diversos desafíos para todos los actores involucrados en el sistema educativo nacional.— Mérida, Yucatán.

canek_1999@yahoo.com.mx

Doctor en Educación. Director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.

 

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