Son varios los motivos por los que la gente se divorcia más ahora que antes, cuando el matrimonio se consideraba para toda la vida, sucediera lo que sucediera. Hoy, inclusive las personas mayores, sobre todo las mujeres cuando casan al último de sus vástagos, salen detrás de los novios y dejan al consorte de 30-40 años de vida conyugal porque hasta ahí llegaron. Se niegan a aguantar un minuto más. Han resistido abusos de muchos tipos.
México, entre muchos países, registra un alza de divorcios muy marcada. El desgaste de la relación comienza bastante pronto. La comunicación es muy poca. El dinero cuando escasea es un problema serio. Las infidelidades tan comunes hoy día son factor muy influyente también. Las terceras personas enredadas en la relación de pareja son factor determinante. La gente más joven, como se dice, “no aguanta nada. Ya no es como antes”. Las mujeres “facturan” al decir de Shakira. Y se mandan flores canta Miley Cyrus.
Hay problemas en la educación de los hijos. Discrepancia de valores y principios que causan conflicto. La relación física se deteriora. El trabajo estresa. La familia política, cuando es imprudente e interviene sin cesar arruinando la intimidad de la pareja, no ayuda, sino todo lo contrario, perjudica.
Mal carácter de alguna de las partes. Violencia verbal, economica, sexual. Cada relación es diferente. ¡Tantas cosas que hoy están tipificadas y no solo constituyen un delito, sino que en verdad hieren y destruyen la relación!
El amor se acaba. Es una realidad. Ya no es totalmente válido afirmar que si es verdadero, se queda. Puesto que el abuso no puede hablar de amor verdadero y por eso se termina por muy verdadero que haya sido. Al amor hay que cuidarlo. Regarlo. Alimentarlo. No vive del aire. Y finalmente sí. Se muere. Por falta de atención y cariño.
Las adicciones juegan muchas veces papel clave. Destruyen la vida familiar. Hoy también las personas “salen del closet” después de algunos años de matrimonio. Se casaron para ocultar su homosexualidad, por la persecución, el maltrato y la crítica que sufren por la homofobia, hasta que su naturaleza los obliga a darse por vencidos y abandonan la relación. Y a los hijos.
Hay señales que se van manifestando como en semáforo: Amarillo, precaución. Las cosas comienzan a sentirse mal. Aunque sin descaro. Verde, todavía puedes pasar y seguir de largo sin mayor perjuicio ni prejuicio. Pero hay sospechas. Y hay dudas. Rojo: imposible ignorar el ¡ALTO! Instinto avisa. Las cosas en sí mismas se sienten diferentes.
Hay un malestar que flota en el aire y está matando las flores de la esperanza y la ilusión lentamente. Porque cada vez se comparte menos tiempo juntos. Mínima comunicación. Se extraña mucho como eran las cosas antes. Se acaban los detalles. El sexo se vuelve casi nulo. Sospechas de infidelidad.
Son los signos de los tiempos. Los cambios socioculturales en la gente joven. La falta de compromiso y la liberalidad con la que ambos sexos se comportan. ¿Para qué casarse? Ya no quieren hacerlo. La leche se vende a granel. ¿Por qué complicarse comprando la vaca? Afortunadamente no son todos los que piensan así. Y las personas se siguen casando. Y celebran y hacen fiestas de menos a más pomposas, pero festejan y confían en ser felices, tener hijos y pasar la vida juntos.
Ojalá no pierdan de vista la cantidad de trabajo y esfuerzo que tendrán que invertir para lograrlo. Y si en verdad se aman, cultivaran su amor, cual debe ser, para acrecentarlo y mantenerlo. La esperanza es lo último que muere. Y el amor también. Además hay ayuda como no había habido nunca antes.
Existe terapia de pareja. Acompañamiento para apoyar y ayudar en las fisuras que provocan fuertes tambaleos emocionales. Personas que ayudan a descubrir fortalezas y debilidades. Recursos para encontrar soluciones. Y tantas veces el amor puede volver a levantarse triunfante y seguro de entre sus cenizas como él Ave Fénix para él “bien-estar” de ambos y su descendencia, que tanto sufre la separación de los padres especialmente entre los 7-14 años de edad.
Podrán aprender, si tienen la voluntad de hacerlo, a explorar sus propios recursos de supervivencia y apoyo en las crisis de la vida. Y sabrán solucionar sus problemas. Y aquí sí tengo que decir sin temor a equivocarme que “el amor verdadero triunfará siempre”.
Ejecutarán metas realistas y alcanzables para fortalecer a su familia y, sobre todo, a ellos mismos. Hoy se acompaña a las personas en la exploración de recursos y fortalezas propias para encontrar la solución a sus problemas, mientras desarrollan su verdadero potencial, estableciendo metas realistas y ejecutables para conseguir los propósitos de permanencia y estabilidad a los que aspiran.
¡Viva la familia, pilar y sostén de la sociedad hasta el día de hoy, a pesar de las turbulencias y tormentas!— Mérida, Yucatan
maica482003@yahoo.com.mx
Abogada y escritora
