A tal grado es la crítica y discusión sobre la primera edición de los libros de texto gratuitos en México, que la misma Secretaría de Educación Pública (SEP), en voz de la secretaria Leticia Ramírez y de participantes en la elaboración de los libros, se someten todos los días a la prensa y a la sociedad justificando su propuesta.
Tanto se ha dicho ya, que vale la pena reflexionar sobre algunos puntos clave para tratar de rescatar lo importante sin sesgos partidistas. Partimos de reconocer que el país ha atravesado un largo periodo de deterioro de la calidad educativa del sector público nacional.
Claramente reconocemos que la educación pública mexicana, evaluada con parámetros internacionales como PISA, tiene grandes retos, pero más grave aún, se deteriora con el tiempo.
El 65% de estudiantes de secundaria fue incapaz de resolver un problema de 5o. año de primaria, según el Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea) que aplica el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. La necesidad de transformación de nuestro sistema educativo es urgente.
Sin embargo, la propuesta reciente de la Nueva Escuela Mexicana, que se ha centrado en los libros de texto, adolece de comunicación de los pormenores de esta nueva orientación educativa, de los resultados de sus pilotajes y de sus logros, que permitan disipar dudas de la sociedad, al tener la certeza de que se pueden extender a todos los estudiantes en el país con la confianza que ya se ha demostrado la eficacia de esta alternativa y se han hecho todos los ajustes pertinentes en su ejecución.
Se trata de un principio básico, de kínder, ya que estamos hablando de educación, el demostrar que el modelo ha sido ya probado, para tener garantía que ante una transformación estructural en el modelo educativo los resultados serán contundentemente superiores a lo que ahora se tiene, antes de liberarlo a cerca de 140 mil escuelas primarias y secundarias y con la participación de más de un millón de profesores.
De acuerdo con el artículo de Eduardo Andere en la Revista Nexos, publicado el 11 de agosto en el sitio de internet de la revista y titulado “El problema con los campos formativos en la Nueva escuela mexicana y en los libros de texto gratuitos”, no hay un solo sistema educativo a nivel mundial que haya descartado las materias como estrategia de estudio en los niveles básicos, pues se trata de los niveles educativos donde se deben construir sólidamente las estructuras de conocimiento en cada materia, que más adelante ayudarán a lidiar con la complejidad de los problemas de la propia vida. En sus propias palabras “… los campos formativos no deben, ni tienen que desplazar a las propias materias en las aulas…”.
Es imposible resolver los problemas integradores que se plantean en los libros de texto cuando no existe el conocimiento especializado que dan las materias. Los países que han avanzando en la dirección de problemas integradores no han dejado las materias de lado, sino han sumado a su estudio los problemas integradores para entonces impulsar un diálogo transdisciplinario.
En las oportunidades que he tenido de escuchar los foros de los profesores y autoridades de la nueva propuesta educativa sobre los casos que abordan los libros de texto para impulsar los aprendizajes, me he percatado que los problemas de los libros privilegian el diálogo, la escritura y la reflexión, pero no se impulsa en la misma manera los conocimientos técnicos y matemáticos. De hecho, la explicación sobre el contenido matemático siempre se resume en una sola oración del expositor, lo que es muy claro no es prioritario.
Tampoco existen lineamientos sobre los tiempos que debería durar cada actividad, al contrario, repetidamente se menciona que los profesores son quienes van delimitándolo en función de la propia experiencia del grupo y del interés que se muestre en cada situación. Sin delimitación temporal ni ordenamiento de los casos, ¿cómo serán entonces las evaluaciones del INEE?
Recientemente se registró en los medios públicos de comunicación una queja de un asesor de la Nueva Escuela Mexicana, sobre el poco entendimiento de los docentes del nuevo modelo. A dos semanas de comenzar el ciclo confiesan, sin querer, el no haber tenido capacitación para quienes estarán al frente de la batalla.
Quienes tienen que llevar adelante la ejecución del nuevo modelo educativo no tienen los conocimientos suficientes ni entienden la manera en la que se deberá aterrizarse. Imaginemos entonces cómo resultarán las evaluaciones educativas internacionales.
En una reunión reciente con un empresario mexicano sorprendido escuché que para contratar nuevos empleados requerían hacer exámenes de aritmética básicos como parte del proceso de selección de su personal para planta. Desafortunadamente menos del 20% los acreditaba. Ante el cambio de modelo educativo donde se anticipa se perderá la profundidad del conocimiento, las oportunidades laborales entonces se cerrarán para quienes serán los conejillos de indias de este nuevo modelo. Tendremos menos capacidad de resolver problemas que impliquen cálculos numéricos, menos habilidad de pensamiento lógico y entonces menores habilidades para la evaluación objetiva de alternativas ante la toma de decisiones de cualquier tipo. Se anticipa un futuro complicado sin duda.— Mérida
Profesor del departamento de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México
