El pasado 12 de noviembre se llevó al cabo la presentación oficial de Joaquín “Huacho” Díaz Mena como coordinador de la defensa de la 4T en la entidad, lo que lo convierte en el virtual pre candidato de Morena al gobierno del estado.
La unción del exdelegado de la Secretaría de Bienestar como principal cabeza de la lucha de Morena por aterrizar la 4T en Yucatán se realizó en un acto multitudinario presidido por la virtual aspirante presidencial de la coalición Morena-PT-PVEM, doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
Así las cosas, el exalcalde de San Felipe y exlegislador estatal y federal buscará obtener la gubernatura del estado por tercera ocasión (la primera vez fue por el PAN), en un agitado y competitivo contexto electoral en el que han aumentado considerablemente las posibilidades de que se produzca la alternancia política en Yucatán; es decir, se ha hecho viable que en junio de 2024 se de un viraje hacia el proyecto de cambios que preconiza la 4T.
¿Se alinearán los astros para que las directrices de la 4T lleguen a Yucatán, un estado conservador y reacio a los cambios, y en el que por décadas prevaleció el bipartidismo del PRI-PAN hasta que éste se rompió en las históricas elecciones presidenciales de 2018?
La respuesta a tan crucial interrogante dependerá del curso o sentido que tomen diversas acciones que habrán de impulsar los dos bloques político-electorales que se disputarán el poder durante la campaña en puerta: el que encabeza Huacho Díaz y el que lidera el alcalde de Mérida con licencia, Renán Barrera Concha.
Para el caso de la coalición morenista, destaco las siguientes acciones que pueden influir decisivamente en los resultados electorales de junio de 2024:
a) Que Huacho Díaz logre consolidar la alianza Morena-PT-PVEM, convirtiéndola en un bloque alternativo que alcance la suficiente credibilidad entre el electorado yucateco, de tal suerte que dicha alianza sea percibida como una opción real de gobierno.
b) Que la constelación de candidatos y candidatas que se presenten a los diversos cargos de elección popular sean no sólo competitivos sino con un historial político valorado positivamente por la ciudadanía.
El registro de tránsfugas o chapulines oportunistas y sin principios puede generar la posibilidad de que los ciudadanos ejerzan el voto cruzado o diferenciado en los próximos comicios, circunstancia que puede afectar adversamente a Morena y sus aliados.
c) Las directrices estratégicas y el contenido general que tendrá la plataforma político-electoral de la coalición morenista deberán marcar de manera clara la diferencia de este proyecto con respecto al que enarbole el abanderado del PAN y sus posibles aliados.
Me referiré al contenido de la plataforma político-electoral de la coalición guinda, que en sí misma comprenderá las bases del Programa de Gobierno que se propondrá para el próximo sexenio.
En primer lugar, dicha plataforma tiene que incluir un diagnóstico objetivo y crítico sobre la realidad que se vive actualmente en la entidad en los rubros fundamentales del desarrollo: económico, social, político, artístico-cultural, educativo, ambiental, así como aspectos claves como violencia, criminalidad e inseguridad, estado de Derecho, equidad de género, diversidad sexual y de género, pueblos mayas, sistema de justicia, transparencia y rendición de cuentas, derechos humanos.
A partir de dicho diagnóstico, se formularán los objetivos y las principales líneas de acción que habrán de impulsarse en el estado, los cuales comprenderán no sólo las orientaciones programáticas de la 4T sino también las principales demandas que los diferentes sectores de la sociedad habrán de plantear en el curso de la campaña electoral.
Para articular una propuesta creíble, viable y diferente a la del bloque derechista, se requiere la participación de personas conocedoras de los complejos problemas que prevalecen en los diferentes rubros y sectores del desarrollo estatal.
La realización de foros abiertos y especializados, así como el diálogo franco con la ciudadanía, con las instituciones y organizaciones de la sociedad civil, la academia, grupos vulnerables, expertos, empresarios, sindicatos, medios de comunicación, etcétera, también nutrirán de manera sustancial el programa alternativo de gobierno en comento.
Concluiré estos comentarios con algunas interrogantes, las cuales representan serios desafíos para un programa alternativo de gobierno en Yucatán:
¿Propondrá la 4T combatir a la mafia inmobiliaria —urbana, rural y costera— que ha florecido voraz e impunemente con la abierta complicidad de los gobiernos del PRI y del PAN?
¿Asumirá la 4T el reconocimiento y pleno ejercicio de los derechos de la comunidad LGBTIQ+, siendo Yucatán un estado conservador donde aún predominan la homofobia, la lesbofobia y la transfobia?
¿Se propondrá una profunda reforma del poder judicial, a sabiendas de que la impartición de justicia en Yucatán se caracteriza por su extrema lentitud e ineficacia, y por estar permeada de altas dosis de corrupción?
¿Se propondrá impulsar un cambio sustancial en la mentalidad y en las prácticas del sector empresarial, tan acostumbrado como está al apapacho gubernamental y a pagar salarios de hambre a sus trabajadores y empleados, amén de oponerse a la jornada semanal de 8 horas que se discute en el congreso federal?
¿Se asumirá que debe avanzarse en ampliar y hacer efectivos los derechos a la autodeterminación y a la representación política de los pueblos y comunidades mayas del estado?
Como puede colegirse, el contenido de los programas de gobierno será fundamental para lograr el convencimiento de los electores, de tal suerte que éstos puedan analizar las opciones que estarán en juego para que, finalmente, puedan orientar de manera fundada el sentido que le darán a sus votos en la soberana intimidad de las urnas. Veremos.— Mérida, Yucatán.
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Doctor en Educación. Exdirector de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.
