La Generación Z está compuesta, según la lista nominal del INE, por 15,109,343 de personas entre 18 y 24 años, mismas que podrán votar en las elecciones presidenciales de junio de 2024. Lo que representa aproximadamente el 15% del total.

La Generación Z se ha moldeado entre avances tecnológicos, cambios en los patrones de comportamiento social y ajustes en los valores y actitudes hacia la vida. Este grupo de personas ha experimentado un rápido avance tecnológico desde su infancia, hasta ser en su mayoría expertos consumidores de dispositivos electrónicos y plataformas digitales. Su conexión con la tecnología les otorga un dominio natural en un mundo digital en constante evolución.

Estos jóvenes se caracterizan por su capacidad para adaptarse ágilmente a cambios tecnológicos y muestran una notoria destreza en la rápida asimilación de nuevas tendencias y herramientas. Esta adaptabilidad les permite mantenerse al día en un entorno dinámico y en constante transformación.

Si bien, el acceso instantáneo a información a través de internet y redes sociales les permitiría estar bien informados sobre asuntos públicos, hay señales que indican que su percepción del país y del mundo está fragmentada en una diversidad de perspectivas e intereses que no necesariamente están relacionados a la política.

Es muy evidente que esta generación valora la diversidad y la inclusión y goza de una profunda conciencia respecto a la igualdad y a la equidad, lo que les impulsa a construir comunidades inclusivas que reflejan la riqueza de la diversidad humana. Sin embargo, es paradójico que en sus afanes de incluir, excluyen a quienes no aceptan esta manera de ver la vida.

Por otro lado, mantienen relaciones sociales (más que otras generaciones), a través de plataformas digitales y que de manera interpersonal (fuera del ámbito digital), les ha permitido relacionarse y desarrollar formas únicas de interacción desde la virtualidad.

Mientras ocurre todo esto, se observa en ellos un cierto escepticismo hacia las instituciones políticas y gubernamentales, especialmente cuando perciben falta de transparencia. Esta actitud crítica se traduce en una búsqueda de la rendición de cuentas y la autenticidad por parte de las autoridades. Siendo así su forma de comunicarse e interactuar, su participación política se ve más intensa en línea que en las calles. Esta forma de participar se ve reflejada en firmar peticiones, expresar opiniones en redes sociales y participar en debates digitales, todo ello en lo que consideran que es un activo diálogo político.

La autenticidad es un valor muy apreciado para la Generación Z por lo que sus interacciones personales y preferencias de consumo se orientan a establecer relaciones genuinas con marcas y figuras públicas que reflejen transparencia y autenticidad.

Al mismo tiempo esta generación tiene una perspectiva diferente hacia el trabajo, ya que valoran la flexibilidad y buscan un equilibrio entre la vida laboral y personal. Este enfoque refleja su búsqueda de un estilo de vida más equilibrado y centrado en el bienestar.

Se aproximan las elecciones presidenciales en 2024 y será muy interesante observar y analizar de qué manera se conectan las candidatas y el candidato con la Generación Z. ¿Quién será el que logre atraerlos, consiga comunicarse con efectividad a motivarles a salir a votar a su favor y a involucrarlos más con la construcción de un proyecto de país?

La generación Z emerge como una fuerza dinámica. Veamos quién la atrae a las urnas y les conquista.— Ciudad de México.

Consultor

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