El reciente izamiento de la bandera de Yucatán ha sido un acontecimiento que nos invita/obliga a realizar un breve recorrido por la historia de nuestro Estado para interpretar los alcances y significado de tan bello símbolo.

Como ya es bien sabido, durante el siglo XIX las tensiones políticas entre nuestro estado y la República estaban a la orden del día.

Por un lado, se concentraban en la entidad personalidades como Miguel Barbachano, Santiago Imán y Francisco Peraza, quienes impulsaban la instauración del federalismo como forma de gobierno; y en “la otra esquina” el régimen centralista a cargo de Antonio López de Santa Anna.

De 1840 a 1846 las relaciones entre el gobierno general y Yucatán se mantenían inestables, tan es así que el 4 de marzo de 1840 el Congreso del Estado decretaría la separación de nuestra entidad de la República en un acto que buscaba proteger el federalismo establecido en la Constitución Mexicana de 1824.

Esta declaratoria cimbró fuertemente en todo el país, al grado de que en el norte Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas buscaran de la misma forma su emancipación integrando en conjunto la “República de Río Grande”, intento que duraría solo unos meses.

La lucha por el federalismo en nuestro estado sería una fuerte motivación para que en aquellos años, se sentaran las bases de la identidad yucateca contemporánea. Muestra de ello es la primera aparición de la “Bandera Yucateca”, símbolo que según relata Juan Francisco Molina Solís figura por primera vez en la historia un 16 de marzo de 1841.

Molina señala que durante la instalación del Ayuntamiento de Mérida, un numeroso grupo de personas se hizo presente para exigirles que pidieran al Congreso la declaración absoluta de la independencia de Yucatán. Acto seguido, algunos de los peticionarios subieron a la azotea del palacio municipal, retiraron la bandera de México y colocaron por primera vez (no de manera oficial) la bandera de Yucatán.

La bandera, cuya influencia en el estandarte utilizado por el ejército trigarante es notoria, cuenta con una división; en el lado derecho figuran tres franjas horizontales (dos rojas y una blanca al medio), mientras que en el lado izquierdo se presentan cinco estrellas blancas en un fondo verde, representando de esta manera a los departamentos en los que se dividía el Estado: Mérida, Izamal, Valladolid, Tekax y Campeche.

Así pues, es evidente el papel que la bandera de nuestra entidad tuvo durante el siglo XIX de manera que constituyó un símbolo que representaba los más profundos ideales de libertad, justicia y soberanía. Sin embargo, con el paso de los años tomó fuerza una tendencia de desinformación local y nacional, la cual le arrebató a la “Bandera Yucateca” el honor que se merece. De ser una representación válida y digna de las luchas libertadoras de aquélla época, y que pudiera ser vista como una insignia al separatismo.

En tal virtud, el pasado 12 de octubre de 2022 la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión aprobaría una reforma por la que se modificó el artículo 116 de nuestra Carta Magna, para dar la oportunidad de que los Congresos locales legislen en materia de símbolos estatales como bandera, himno y escudo, ello con la intención de fomentar el patrimonio cultural, histórico y la identidad locales.

Sin duda alguna, esta reforma es una oportunidad invaluable para rescatar el sentido original del pendón de nuestra tierra.

Lejos y enterradas deben de quedar las falsas ideas de exclusión y rechazo a la identidad mexicana para dar paso a una visión integradora en la que se destaque la riqueza histórica, gatronómica y cultural de Yucatán.

Hoy toca retomar aquella pasión con la que se defendió el federalismo mexicano para construir un Estado más incluyente, justo y libre, pero sobre todo, más yucateco.— Mérida, Yucatán

mariomaldonadoe@gmail.com

@mariomaldonadoe

Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa

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