Robert Mueller
Donald Trump y el ahora extinto Robert Mueller

WASHINGTON, 21 de marzo de 2026 (EFE).— Robert Mueller, el exdirector del FBI y exfiscal que encabezó la histórica investigación sobre la supuesta intromisión del Gobierno de Rusia en la campaña del actual presidente de EE.UU., Donald Trump, para las presidenciales de 2016 falleció ayer  viernes a los 81 años, según informó su familia hoy  sábado.

Sus familiares  informó  el año pasado que a Mueller le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson.

“Con profunda tristeza, compartimos la noticia del fallecimiento de Bob anoche”, expresó su familia en un comunicado.

Trump se alegra de la muerte de Robert Mueller

Hoy mismo, Trump escribió un corto y cruento mensaje en redes sociales en el que dijo alegrarse de la muerte de Mueller, al conocerse la noticia.

Robert Mueller acaba de fallecer. Bien, me alegro de que haya muerto. ¡Ya no podrá hacer daño a gente inocente!”, escribió el líder republicano en su red Truth Social.

Robert Mueller, el hombre que investigó a Trump

Nacido en Nueva York en 1944, Robert Mueller fue el sexto director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) entre 2001 y 2013.

Tras una destacada carrera como fiscal, Robert Mueller llegó al cargo de director del FBI una semana antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Después de esos ataques, además de modernizar la estructura de la agencia, durante su mandato varios de sus operaciones fueron de las primeras en denunciar los abusos cometidos en las prisiones secretas establecidas por la Agencia Central de Inteligencia en distintas partes del mundo.

Su nombre volvió a estar bajo todos los focos cuando, en mayo de 2017, fue nombrado como fiscal especial por el Departamento de Justica para investigar a Trump por las supuestas interacciones con una trama rusa para ayudar al republicano a ganar las elecciones presidenciales en las que se había impuesto seis meses antes.

Finalmente, su investigación determinó que Rusia hizo una amplia campaña de injerencia en 2016, incluida desinformación en redes sociales, hackeo y filtración de correos de políticos demócratas, pero no estableció ninguna conspiración con la campaña del presidente estadounidense.

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