Desde el inicio de su existencia el Diario de Yucatán ha sido un referente en cuanto a la información que se tiene de los acontecimientos, historias o hechos que ocurren en nuestro estado, el país y el mundo.

Esta labor mantenida casi 100 años no ha sido fácil. Llevar la información hasta el hogar de las familias, primero con el periódico impreso cada mañana y ahora utilizando todas las herramientas posibles de las tecnologías, nos habla de un esfuerzo interiorizado de sus colaboradores por mantener viva su misión de ser imparciales y analíticos. Lo que los destaca entre otros medios de comunicación.

Y es en ese sentido que se puede reconocer el trabajo de hacer notar los problemas sociales que nos afectan como comunidad. Como ejemplo pongo la recuperación del estado tras los huracanes “Gilberto” en 1988 o “Isidoro” en 2002 y el trabajo que autoridades, asociaciones civiles y sociedad en general realizaron, pero también los problemas a los que se enfrentaron los habitantes por falta de suministros y las dificultades para reactivar la economía.

La gran responsabilidad de hablar con verdad de los hechos que acontecen sin dejarse llevar por intereses particulares que buscan influir en la comunidad al omitir o inventar situaciones que no ocurrieron es uno de los valores que todo medio de comunicación debe seguir para hacerlo más objetivo; aunque al expresarse libremente puedan pagar un precio muy alto, como ocurre en otras partes del país, en donde tienen que decidir entre seguir la línea de la verdad o sufrir las posibles consecuencias.

Al mostrar la contraparte de cualquier acontecimiento, podemos analizar más a fondo que hay una variedad de perspectivas y que debemos buscar el equilibrio para tener una opinión objetiva que promueva siempre acciones y cambios positivos para la construcción de una comunidad fuerte, con alianzas que permitan ganar-ganar a todos.

El periodista, al escribir, tiene que dejar de lado sus opiniones personales y poner por encima la objetividad, que busque soluciones a los problemas en lugar de enfrascarse en acusaciones, señalando siempre las causas y consecuencias, pero dando pie a las posibles salidas.

Por eso es importante documentarnos sobre diferentes puntos de vista que hablen sobre el mismo hecho, que nos amplíen el panorama al problema que se presenta y sus consecuencias; el Diario de Yucatán ha cumplido con este objetivo en estos años, fundamentar las ideas y diversidad de opiniones dándoles voz a todas las partes; no ha sido fácil, pero se sigue en el camino.

En especial ahora, con tantos medios de comunicación, con tantas páginas de nueva creación con información que se genera en las redes sociales, muchas veces inclinadas a favorecer a grupos o personas con intereses particulares, pasando por alto el bien común.

Por ello, no debemos perder de vista, no nos dejemos influenciar por la primera lectura, indaguemos, documentémonos más sobre el tema, busquemos otras fuentes, como los espacios que se les proporcionan a los expertos en la materia o los académicos, que nos lleven a equilibrar y comparar con datos reales la información que nos dan.

Al fomentar la igualdad en el espacio de opiniones entre autoridades, asociaciones civiles y la sociedad en general, también se fomenta la democracia, la confianza y la tolerancia del lector, lo que hará que tengamos un clima de seguridad social más alto, que repercutirá en una comunidad fortalecida, más crítica y menos manipulable.

Fomentemos también la participación de la sociedad informada para crear esos cambios positivos que necesitamos, mejores comunidades, más solidarias ante los problemas, que tomen acción cambiando su círculo cercano, su entorno familiar o de amistades, su comunidad y ¿por qué no?, su estado o el país.

Seamos todos hermanos.— Mérida, Yucatán.

Consejera Nacional y delegada Estatal de Cruz Roja Mexicana en Yucatán.

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