José Antonio Gutiérrez Triay (*)

El hombre vive concatenado a los demás miembros de la sociedad; es un producto social y contemplarlo de una manera sistemática, como una unidad autónoma, es perjudicial —Dr. Vicente Peniche López, insigne jurista espiteño.

Al viejo estilo del PRI como partido hegemónico, la 4T manda su mensaje —avalado por los grupos que le firman una especie de cheque en blanco— algo así como dogma ideológico para transitar en la construcción de un México mejor.

Las expresiones de sus seguidores son repeticiones de lo que desde el púlpito de Palacio expresa con vehemencia el Sr. presidente, cual catecismo doctrinario. Surge un neo corporativismo controlado con los programas sociales y la excesiva divagación ante la retórica oficial. Hay que concentrar el poder en una sola persona, no es un mensaje subyacente.

Así fue con el dogma ideológico revolucionario del pasado de quienes se decían herederos de la Revolución mexicana y hoy se transforma camaleónicamente en color guinda.

Efectivamente, se trata de la cuarta transformación del partido oficial, que primero fue PNR de Calles, luego PRM del cardenismo para deshacerse del Maximato hasta convertirse en el PRI, cuando los revolucionarios se bajaron del caballo para subirse al Cadillac.

Hubo un intento durante el salinato de hacer otra mutación con la idea de Lech Walesa, en boga entonces: la Solidaridad.

No todo fue bueno en la historia nacional, pero tampoco todo malo, fueron procesos, muchas veces dolorosos para la construcción de nuestra nación.

Juárez sentó las bases legales del liberalismo, hoy tan odiado con el prefijo neo; Porfirio Díaz pacificó con su mano dura al país y fue un gran constructor, lástima que se sentía el único salvador de la Patria y envejeció en el poder.

El PRI en sus diferentes etapas de Nacionalismo Revolucionario trajo seguridad social para los trabajadores, educación pública gratuita; Fox, populista de derecha, creó programas sociales para los ancianos, etc.

En los debates público y privados, se acusa como PRIAN a una de las alianzas que hoy compiten electoralmente; no se hace mención del PRIMOR que ha dado cabida a muchos tránsfugas incluidos los del PAN, porque en ambas coaliciones están los exmilitantes del partido tricolor. Nadie puede arrojar la primera piedra.

No puede existir una visión única para reordenar el rumbo del país, se requiere de la sociedad civil, liderada, sobre todo, por las clases medias tan vituperadas por el presidente actual y tan necesarias según el visionario Porfirio Díaz en la famosa entrevista Díaz Creelman.

Sin marginaciones de ningún tipo, por el bien de todos, participemos los mexicanos para reconstruir la nación, sanearla auténticamente del cáncer de la corrupción y volver a vivir con seguridad. Somos tan plurales que no puede existir una visión unidimensional, pero juntos, sin radicalismos, podremos conjugarnos.

El 2 de junio es una fecha fundamental para decidir libremente por el futuro de todos nosotros. Luego a vigilar, criticar, protestar y tomar las medidas pertinentes, con presiones sociales y no violencia, para que reencausen el camino cuando surja la socorrida demagogia.— Espita, Yucatán.

Maestro de Políticas Educativas y Cronista

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