MÉXICO 2041. Un cuento premonitorio (continuación)
–Perdón, general, yo creo que es una broma, ¿verdad? En un asunto de tal importancia no cabe ese tipo de comentarios.
–No estoy bromeando, licenciado Vera, estamos poniendo en venta la península de Baja California, punto estratégico para ustedes, solo necesitamos un acuerdo para la ubicación de los 4 millones de habitantes o su naturalización según sea el caso y ponernos de acuerdo en cómo sería el pago.
–A ese extremo ha llegado su visión golpista.
–No vamos a hablar de mi gobierno, licenciado, solo tomamos lo que nos otorgaron los morenistas de la cuarta transformación, ellos ya no podían con el paquete, se les cayó el país, huyeron como ratas.
Su nueva Constitución no les sirvió porque ya no había dinero, hicieron más pobre al pobre, los empresarios se fueron con sus inversiones a otro lado y con ello los tratados de comercio y el apoyo de sus ahora compatriotas norteamericanos.
Pactamos en el sexenio anterior para evitar confrontaciones innecesarias con el Presidente, el Andy como le decían sus amigos… sí, el hijo de López Obrador huyó para evitar que el pueblo lo ajusticiara, le dimos un poco de protección y ahora está escondido en alguna parte del planeta viviendo como rey, eso usted lo sabe perfectamente.
–Claro que conozco la historia, pero no venía preparado para escuchar semejante propuesta general, le anticipo de entrada que esto no se puede hacer, no es un asunto de millones, la única forma para sacar al país adelante es la coinversión de países en proyectos de infraestructura, o vender, o rentar grandes extensiones de tierra a inversores extranjeros para la producción de alimentos e insumos.
–Sígale, sígale, licenciado Vera.
–Eso traería implicaciones de seguridad alimentaria y daño a la soberanía del país presionado por otro más poderoso.
–¡Qué me dice licenciado! todo eso ya lo exploramos y efectivamente hay países muy poderosos como China y Rusia con los que ya entablamos conversaciones y están dispuestos a invertir en México para el desarrollo de su infraestructura científica y militar.
Mi cara comenzó a transformarse con un rictus de coraje.
Pedimos ayuda a su respetable presidenta Karen Murray y solo le interesa que frenemos la migración, dice que ya dio albergue a 2 millones de mexicanos en esta administración militar y ni uno más.
–Los Estados Unidos han dado asilo humanitario, médico y estudiantil, de este último soy un beneficiado junto con mi familia desde hace diecisiete años, pero no por eso debo perder mis raíces como mexicano, sin embargo entiendo la problemática General, no la voy a discutir, no soy yo quien vaya a resolver este asunto, eso está en manos de mis superiores y así se los haré saber.
–Los chinos ya tienen casi un pie en México, solo basta concretar algunas cuestiones para el abasto de energía.
Ustedes ahí tienen la península, denle una vuelta al asunto, me es más cómodo negociar con los gringos que con los chinos, jajaja.
Antes de tomar el vuelo que me llevara de regreso, pasé al barrio donde viví de niño, la desolación total, lo que fue nuestra casa se convirtió en un albergue de indigentes.
Llevé la propuesta del general Núñez al vicepresidente Mark Kelly para que se la hiciera saber a la presidenta Murray, lo primero que hizo fue reírse a carcajadas.
–México está en un callejón de pobreza sin salida, con protestas y enfrentamientos callejeros que no nos toca resolver. Si China o Rusia intervienen aplicaremos un bloqueo total para quitarles lo poco que les damos de ayuda. En cuanto a la militarización de chinos o rusos no nos preocupa.
Hay tratados internacionales y bilaterales que impiden cualquier acción extranjera relacionada con armamento sea del tipo que sea, por eso prefiere el apoyo ofreciéndonos la península de Baja California. Jajajaja. Qué imbécil tipo.
A mi salida del Capitolio, paré a tomar un café cerca de casa y meditar un poco sobre lo sucedido; de cualquier forma la vida sigue y México va a tener otro militar de presidente formando parte de la cadena de corrupción que nunca termina.
Me acordé haber leído alguna vez el discurso de Colosio del 6 de marzo de 1994…
“ Veo un México con hambre y con sed de justicia, Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que cumplan”.
Yo vi en este México 2041 un panorama gris que nunca voy a olvidar.
X (antes Twitter): @ydesdelabarrera
