En mi opinión, hay que retornar al campo si deseamos ser autosuficientes en la alimentación y evitar que los que trabajan tengan que emigrar a Estados Unidos en busca del “sueño americano”. Se dice que los jóvenes son apáticos y no lo son (salvo excepciones que espero no sean muchos); esto sería la solución a varias de las debilidades de país. Sería también una solución a la obesidad que nos acosa al comer alimentos procesados.
Una de las variables clave es evitar que las grandes empresas les compren a los trabajadores del campo las cosechas a precios irrisorios y eso les sirve para mal vivir; dichas empresas las venden luego a precios tan altos que producen la inflación subyacente, la más cruel en la canasta básica.
Al desaparecer el Banrural y Anagsa, al parecer porque existía colusión entre inspectores de ambas instituciones, el problema no llegaba a las dimensiones por corrupción que persiste, nuevas instituciones dejaron al campo desprotegido.
Cordemex se apropió de la fibra de henequén, el oro verde de Yucatán, el cual fue una fuerte pérdida de ingresos para el estado y del país ya que, de un plumazo, la desaparecieron. Antes bastaba ir al puerto de Progreso y se veían carreteras llenas de esta valiosa fibra, hoy solo vemos asfalto y concreto. El plástico tiene un origen petroquímico, contribuye a la contaminación y a los problemas de residuos plásticos; en cambio el henequén es biodegradable y sostenible, con un menor impacto contra el medio ambiente.
Se necesita de apoyos al campo basados en proyectos sustentados, evitar que se hagan obras por capricho.
Debemos ser autosuficientes en infraestructura, aunque por lógica ningún país puede estar solo. Los proyectos deben ser realistas ya que sus beneficios no se pueden lograr en el corto plazo, eso sería frotar la lámpara de Aladino para pedir el deseo y que suceda. Veo con tristeza que no se le da la importancia debida; seamos serios. Las futuras generaciones necesitan vivir con dignidad.
El primer tratado de libre comercio fue negociado a favor de las grandes empresas de EE.UU., a pesar de las negativas de los representantes del campo en la puerta de al lado y por lo que veo sigue igual; a las grandes empresas americanas se les venden nuestros productos básicos y nos lo retornan a precios muy altos.
En mi opinión debemos ser positivos y lograr, aunque sea a mediano plazo que ya no se necesiten las remesas (un mal necesario por ahora) del cual surge la falta de moral entre otros males y formar emprendedores para que no tengan que emigrar. Una solución sería emprender en el campo y así lograr que México sea productivo. Mi pregunta sería: ¿desearían ser ciudadanos norteamericanos y sufrir vejaciones? Amable lector, usted tiene la palabra.— Mérida, Yucatán.
Doctor en análisis estratégico y desarrollo sustentable por la Anáhuac campus Mayab.
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