El pasado 19 de junio, el presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, declaró emergencia demográfica nacional en el país, e incluso propuso la creación de un ministerio para revertir la baja tasa de natalidad, que alcanzó un mínimo histórico de 0.76 hijos en promedio por mujer en el primer trimestre, y se proyecta que caerá a 0.68 en 2024.
Las mujeres surcoreanas están optando por no tener hijos debido a una combinación de múltiples factores, entre los que destacan: el mercado laboral es altamente competitivo, las jornadas de trabajo son largas y complican sobrellevar la vida laboral y familiar. Además de los altísimos costos de vivienda y educación.
Cuando la tasa de reemplazo poblacional de un país es muy baja, se afecta la productividad y el crecimiento económico dado que la población disminuye y envejece. Se genera escasez en la mano de obra y aumenta el gasto en el sistema de pensiones y la seguridad social. En el largo plazo esto es insostenible.
En teoría, la tasa de reemplazo poblacional ideal es en promedio 2.1 hijos por mujer. Esta cifra es considerada como la necesaria para que una población mantenga su tamaño en el largo plazo.
En México, las cifras muestran una clara tendencia a la baja en el índice de fecundidad. En 1990 era de 3.45 hijos por mujer; en 2000 pasó a 2.72; en 2010 fue de 2.34; en 2020 era de 1.91, y el año pasado fue de 1.60 hijos por mujer.
De continuar esta tendencia, en algunos años también tendremos problemas con el reemplazo poblacional.
En nuestro país, tener hijos es una de las decisiones financieras más importantes para una pareja. Eran otros tiempos cuando con lo que proveía el marido era suficiente para vivir bien y la mujer se podía quedar en casa cuidando a 2 ,3, 4 o hasta más hijos.
Hoy las parejas jóvenes se enfrentan a grandes desafíos económicos que no vivieron las generaciones anteriores. En la gran mayoría de los casos, con un solo sueldo no es suficiente para que una familia pueda vivir bien. Los sueldos han perdido poder adquisitivo, los costos de la vivienda se han disparado, y si se quiere dar a los hijos educación privada, es complicadísimo seguirle el ritmo al incremento de los precios de las escuelas particulares.
Conciliar la vida profesional y la maternidad o paternidad es muy difícil si ambos miembros de la pareja trabajan y no se tiene el apoyo adicional de familiares. Alguien tiene que ir a recoger a los niños a la hora de la salida de la escuela, hay que llevarlos a la actividad extraescolar, hay que ayudarlos con las tareas, etc. Se tienen que hacer malabares para poder cumplir con todo.
Urgen medidas y apoyos para el cuidado infantil. Es común escuchar a quienes tienen hijos quejarse los últimos viernes de cada mes que hay consejos técnicos, porque no tienen donde dejarlos. Cuando empieza el período vacacional escolar, para muchas familias implica un gasto adicional porque se ven en la necesidad de pagar cursos de verano para no dejar solos a los hijos en casa.
Ante estas dificultades, las generaciones de parejas jóvenes están posponiendo la decisión de tener hijos o incluso optando por no tenerlos en absoluto.
Tal vez en este momento no dimensionemos el impacto económico de la baja en la tasa de natalidad en nuestro país; pero a largo plazo, caeremos en la cuenta, cuando tengamos una población envejecida sin una fuerza laboral joven suficiente para sostener el sistema de pensiones y la seguridad social. Esperemos que no sea demasiado tarde.— Mérida, Yucatán.
marisol.cen@kookayfinanzas.com
Consultora Financiera y Directora de las Licenciaturas en Administración y Finanzas, Universidad Anáhuac Mayab
