“Invierte en terrenos agrícolas. Conviértete en propietario de tu propia plantación de… y recibe rendimientos asegurados, además de incrementar la plusvalía de tu propiedad.”

Así es como se promocionan las inversiones agrícolas, destacando que los productos del campo son esenciales para la alimentación global, y su demanda se mantiene constante, lo que los convierte en una apuesta segura a largo plazo. Además, ofrecen rendimientos superiores en comparación con otros tipos de inversiones, combinando estabilidad con rentabilidad.

En Yucatán la oferta de este tipo de lotes se enfoca principalmente a cultivos de pitahaya y limón: oro rosa y diamante verde, así los llaman.

Este tipo de empresas ofrece por lo general dos tipos de esquemas:

La adquisición de un lote agrícola con financiamiento a plazos que van generalmente de 12 a 48 meses. Una vez liquidado el terreno, se procede a la firma de un contrato con una operadora especializada en el manejo del cultivo, lo que permite al propietario obtener rentas garantizadas por un periodo que puede extenderse hasta 20 años, brindando seguridad y rentabilidad a largo plazo.

En el otro esquema, se adquiere un lote también mediante financiamiento a plazos, pero en lugar de ofrecer una renta garantizada, se proporciona un rendimiento basado en la venta de la cosecha obtenida de la plantación. En ciertos casos, se emplean vehículos como fideicomisos para el manejo de los recursos.

Los rendimientos sobre la inversión o ROI (siglas de Return on Investment) que muestran en sus páginas rondan entre 200% y 400% anual.

¿Son los terrenos agrícolas una buena inversión? Esta es una pregunta que me han hecho con frecuencia.

Como lo he comentado en artículos anteriores, cuando se trata de inversiones, hay una gran variedad en el mercado. No podemos decir que una inversión en específico sea la mejor en términos absolutos, sino que, dentro de esa amplia gama, debemos escoger la que mejor se adapte a nuestras necesidades, que nos ofrezca el mejor rendimiento y con un nivel de riesgo que estemos dispuestos a asumir.

No sería correcto, por ejemplo, comparar CETES con inversiones en terrenos agrícolas, su nivel de riesgo es muy diferente. Los CETES son instrumentos muy seguros, mientras que los terrenos agrícolas pueden llegar a ser altamente especulativos.

Es importante recordar que, aunque se trate de tierra, ésto no garantiza automáticamente su valor. Hay muchas cosas que quedan al aire, por ejemplo, la cantidad que se cosechará no es algo que se pueda controlar, ya que existen múltiples factores que pueden afectar la rentabilidad de una inversión agrícola, como las condiciones climáticas, las plagas y los precios del mercado. Si bien es posible contratar seguros para mitigar algunos riesgos, nunca se puede eliminar el riesgo por completo.

Además, el éxito de este tipo de inversión depende en gran medida de la capacidad y la integridad de quienes operan el cultivo. Los inversionistas tendrán que confiar en la buena fe de los agricultores y del operador sobre la cantidad cosechada y el precio de venta. Aunque un fideicomiso puede ofrecer cierta protección y transparencia, no puede prevenir el robo de la cosecha ni otros imprevistos.

Si usted está considerando este tipo de inversión, solo asegúrese muy bien de evaluar los riesgos que implica y defina si está dispuesto a asumirlos. Además, evite el error de destinar todo su capital a este tipo de inversiones; recuerde que la diversificación es esencial para proteger su patrimonio de cualquier tipo de incumplimiento y garantizar una mayor estabilidad financiera a largo plazo.— Mérida, Yucatán.

marisol.cen@kookayfinanzas.com

Profesora Universitaria y Consultora Financiera

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