Rodrigo Llanes Salazar (*)
“El acceso al agua será una prioridad en nuestro gobierno, por lo que arrancaremos este mismo mes un programa para ordenar las concesiones y transmisión de derechos de agua. El agua es de la nación”, declaró la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el punto número 97 de sus primeros 100 acciones de gobierno.
Efectivamente, la Constitución mexicana establece que el agua es de la nación, pero es concesionada a diversos usuarios mediante títulos que son documentados en el Registro Público de Derechos de Agua (Repda).
Sin embargo, una de las principales causas de la crisis hídrica de nuestro país —¿acaso la principal?— es el sobreconcesionamiento de cuencas y acuíferos del país, sobre todo para privilegiar a un grupo de titulares, los “millonarios del agua”, mientras que miles de colonias y comunidades sufren de la falta de acceso al líquido vital.
Otro problema es que, como ha señalado el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) en su informe “Modernizar la regulación de aguas en México”, el 97% de las 525,572 concesiones en el Repda no cuentan con medidor y el 93% no han sido verificadas.
En este escenario, Sheinbaum anunció que en noviembre de este año dará a conocer un “gran acuerdo” para el manejo del agua, el “Acuerdo nacional por la seguridad y la sustentabilidad hídrica”. Según ha anticipado la presidenta, una parte importante de este acuerdo será ordenar las concesiones.
De acuerdo con Elena Burns, ex Subdirectora de Administración del Agua en la Comisión Nacional del Agua (Conagua), a partir de la Ley de Aguas Nacionales, de 1992, “hubo un reparto masivo sin plan, sin estudios de disponibilidad, sin prioridades, era primero quien llegaba obtenía su concesión hasta agotar existencias y ahora estamos ante una situación de crisis hídrica” (SinEmbargo, 6-10-24). Burns fue despedida de la Conagua justo tras su intento de limitar el reparto de concesiones.
En contraste con el sobreconcesionamiento, el nuevo Acuerdo propone una economía circular del agua, en la que el agua sea tratada y reutilizada, iniciando con la instalación de plantas de tratamiento para sanear el río Tula, en Hidalgo.
Casi al mismo tiempo del anuncio del Acuerdo, el pasado 12 de octubre se constituyó la Contraloría Nacional Autónoma del Agua en San Luis Potosí. Esta Contraloría Nacional está conformada por 84 contralorías autónomas de 28 estados de la república —incluyendo Yucatán—, y la Ciudad de México. La Contraloría Nacional señaló que “las concesiones y volúmenes de agua asignados a personas físicas y morales ha crecido a niveles exponenciales, lo que conlleva su acaparamiento a través de la sobreexplotación de las aguas subterráneas, la afectación de los caudales de manantiales y ríos y el deterioro de los ecosistemas”.
¿Cómo estamos en Yucatán?
De acuerdo con el Programa Hídrico Regional 2020-2024 de la Conagua, el acuífero “Península de Yucatán” contaba con una disponibilidad de 5,759.22 Hm3 al año en 2003, y 2,386.92 Hm3 al año en 2020, una reducción de 59%. De acuerdo con el propio Programa de la Conagua, esta tendencia “daría una situación alarmante en 15 años”.
Esta tendencia puede explicarse por el aumento notable del volumen de extracción de agua subterránea: en 1995 se extrajeron 1023.61 mm3 al año, en el periodo de 2013 a 2018 1343.50 mm3 al año y en 2020 4965.25 al año.
A pesar de estas tendencias, la Conagua expone en el documento “Actualización de la disponibilidad de agua en el acuífero Península de Yucatán, estado de Yucatán”, que “existe un volumen disponible de 2,059,634,923 m3 anuales para otorgar nuevas concesiones”.
Déficit
Sin embargo, los datos del Repda de diciembre de 2023 nos muestran que, de las 38,794 concesiones de Yucatán, sólo 52 de ellas indican “disponibilidad” de agua, todas las demás ya señalan un estado de “déficit” (o “sin dato”). Las 52 concesiones que aún indican disponibilidad de agua se ubican todas en el sur del estado, particularmente en tres municipios, Tekax, Peto, Tzucacab, con excepción de 1 concesión agrícola que se localiza en Tizimín.
Como señaló el ex secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente en un evento reciente sobre la temática (“El agua dulce en Yucatán en riesgo”, organizado por la doctora Mónica Chávez en la Uady), el dato de disponibilidad de agua de la Conagua no distingue las diversas regiones del acuífero de Yucatán y sus dinámicas particulares de recarga y descarga.
Esto es importante para la planeación de las concesiones de agua de Yucatán, y habría que considerar si algunas zonas -Mérida y su zona metropolitana, el Anillo de cenotes, el poniente, la costa- ya se encuentran sobreconcesionadas. No obstante, para estas regiones, el gobierno estatal ha anunciado futuros desarrollos industriales e inmobiliarios (Polos de Desarrollo para el Bienestar, Ciudad Ucú…).
Millonarios del agua
¿Quiénes tienen las concesiones más grandes del agua en Yucatán? Quien encabeza la lista, por mucho, es Enerall, empresa agrícola fundada por Alfonso Romo, quien fuera jefe de la Oficina de la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Actualmente, la concesión con la que cuenta Enerall es de 30 millones 812 mil 153 metros cúbicos al año. Para darnos una idea de la magnitud de este volumen, el Sistema Municipal de Agua y Alcantarillado de Mérida cuenta con una concesión de 14 millones, 186 mil, 719 metros cúbicos al año. Es decir, Enerall consume más del doble de agua que todo el sistema municipal de Mérida.
Enerall ha sido objeto de diversas denuncias, desde despidos injustificados hasta por tapar un cenote en el rancho Asideros. Véanse, por ejemplo, los reportajes “Así fue trabajar en Enerall” y “Alfonso Romo: un cacique del agua en el paraíso maya”. De acuerdo con este último documento, productores mayas de Tizimín —donde se ubica Enerall— “a partir de 2016, según la Conagua, padecen registros históricos de sequía extrema: coinciden en que sus pozos están secos o descienden de nivel por culpa de quienes riegan sin parar”.
Resulta alarmante que, en 2020, el año que se publicó el reportaje “Un cacique del agua en el paraíso maya”, el volumen de agua concesionada a Enerall era de poco más de 16 millones de metros cúbicos, ya que actualmente, a pesar de las denuncias, el volumen concesionado se ha duplicado.
Otro de los grandes millonarios del agua en Yucatán es el Grupo Porcícola Mexicano. Si reunimos las concesiones que tiene distribuidas en Umán, Maxcanú, Mérida, Mama, Chumayel, Hocabá, Tahdziu, Sotuta, Kopomá, Teabo, Abalá, Santa Elena, Cantamayec, Tekax, Opichén y Muna, el total de volumen concesionado es de 8 millones, 267 mil, 355 metros cúbicos al año. Sin embargo, esta cifra no representa el total del agua subterránea consumida por esta industria, pues, a partir del esquema de aparcería, el Grupo Porcícola Mexicano emplea a otras granjas para sus procesos productivos, algunas de ellas registradas en el Repda, otras no.
Y otro de los grandes millonarios del agua es la Cervecería Yucateca de Hunucmá, con 7 millones de metros cúbicos al año. En contraste, el Sistema de Agua Potable de Hunucmá tiene una concesión de un millón, 044 mil, 630 metros cúbicos. Al igual que en Tizimín, numerosos habitantes de Hunucmá están reportando que sus pozos se están secando.
Desde la Contraloría ciudadana autónoma del agua de Yucatán y la Contraloría nacional celebramos la iniciativa presidencial de poner un orden en las concesiones de agua y de descargas que actualmente han concentrado el líquido vital en unas cuantas manos, dejando sin acceso a colonias y comunidades de todo el país. En este espacio continuaremos el seguimiento a este proceso.— Mérida, Yucatán.
rodrigo.llanes.s@gmail.com
Investigador del Cephcis-UNAM
