En mi escrito anterior mencioné las expectativas de los entornos exógenos que afectan a las empresas; sin embargo, aun cuando algunas o la mayoría crean incertidumbre, son precisamente las empresas las que generan empleos y la riqueza del país.
Con base en lo anterior cada empresa debe enfocarse hacia la fuerte esperanza de cumplir con los objetivos establecidos en sus presupuestos y planes operativos con las estrategias bien definidas.
La organización en la empresa, con el talento específico de cada miembro de su personal, debe hacer la diferencia, enfrentándose sin temor a las expectativas del entorno, mismo que se puede modificar hacia lo positivo cumpliendo con los objetivos empresariales con el personal bien coordinado.
Es indudable que cada empleado y ejecutivo tiene su propio talento dentro de las funciones que le corresponden, porque —por ejemplo— un buen vendedor sabe atender a sus clientes y vender los productos, pero si lo ponemos de cajero, quizá su propio talento no le permita ser eficiente como menciona el dicho: cada quién, con su respectivo cuál.
Precisamente la fuerte rotación de personal que se tiene en la actualidad hace que las organizaciones pierdan eficiencia al poner personal no adecuado al puesto, pero con talento para otro.
Otro elemento que afecta a las organizaciones es el de los asensos de ejecutivos de un puesto determinado a otro de mayor jerarquía, esto debe hacerse después de una evaluación porque recordemos que existe el denominado principio de Peter.
El principio de Peter es un concepto propuesto por Laurence J. Peter y sostiene que, en una jerarquía organizacional, las personas tienden a ser promovidas hasta alcanzar su nivel de incompetencia; en otras palabras, un empleado que realiza bien su trabajo en un puesto será promovido a un nivel superior, si sigue desempeñándose con éxito, continuará ascendiendo hasta llegar a un cargo en el que sus habilidades ya no son adecuadas para las responsabilidades requeridas, una vez en ese nivel, la persona deja de ser promovida, quedando atrapada en un puesto donde es incompetente.
No me cansaré en mencionar la importancia que tienen los procesos y las normas de control interno en las empresas.
El mapeo de cada proceso con sus subprocesos es una tarea eficaz para detectar deficiencias y oportunidades de mejora en cada una de las operaciones de la empresa, todos estos elementos generarán una operación eficiente y procura la protección de los activos. Auditoría interna debe conocer que no es lo mismo oportunidad de mejora que deficiencia.
La diferencia entre deficiencia y oportunidad de mejora radica principalmente en el enfoque y la gravedad de la situación: deficiencia representa una falta o incumplimiento de un estándar, norma, o requisito establecido. Se refiere a algo que no funciona correctamente o no alcanza el nivel mínimo aceptable, generalmente, tiene un impacto negativo inmediato en los procesos, productos o servicios.
Ejemplo: en una auditoría, una deficiencia podría ser la ausencia de un procedimiento obligatorio que compromete la calidad del producto.
Oportunidad de mejora: se centra en áreas que, aunque cumplen con los estándares mínimos, pueden optimizarse o perfeccionarse, representa, un enfoque proactivo y positivo para buscar la excelencia, no implica necesariamente un problema, sino el potencial para hacer algo mejor o más eficiente.
Ejemplo: un proceso que cumple con los tiempos establecidos, pero podría reducirse en un 15% mediante la automatización.
En resumen, mientras una deficiencia requiere una acción correctiva para evitar riesgos o problemas, una oportunidad de mejora busca potenciar el rendimiento o la calidad más allá de lo necesario.
Somos las personas las que hacemos la organización de un negocio, la empresa debe compartir su visión para salir adelante en estas épocas de difíciles entornos.— Mérida, Yucatán.
ferojeda@prodigy.net.mx
Doctor en investigación científica. Consultor de empresas.
