Nudo en la garganta. Parado en el estrado del auditorio del Tecnológico de Monterrey Campus Sur en la CDMX para hacer la presentación de mi libro que narraba las peripecias de la relación en aquel entonces entre las agencias de publicidad y los clientes, y a pesar de no tener un lleno en ese enorme auditorio con unos 150 alumnos de las carreras que se relacionaban con la mercadotecnia, negocios y la publicidad, presentar esa obra llena de sarcasmos y verdades relacionadas con el medio, me ocasionó temblor y hormigueo en las piernas.
Un sudor frio invadió mi humanidad, activando mis neuronas nerviosas.
Era un momento que no se comparaba con las presentaciones que normalmente hacía en una cómoda sala de juntas con 7 ó 10 personas para vender una campaña de publicidad, lo cual siempre dominaba aunque con cierto nerviosismo pero nada fuera de lo habitual.
Un buen tip
La voz se me adelgazaba y mi mente daba tropiezos con un vacío sin encontrar el comienzo. El nudo en la garganta se hacía presente. Entonces recordé lo que Luis Bassat, el gran publicista español, dijo en una plática: Los nervios los controlas si haces empatía con tu primera oración al iniciar la plática. Puede ser un chiste, una frase de admiración o algo que rompa el silencio de manera natural y verás cómo el miedo se disipa.
Lo único que se me ocurrió fue decir: “A los picadores en las corridas de toros les chiflan cuando le meten la pulla al toro para quitarle el brío, la verdad ahora me siento como un picador a punto de que me chiflen o me saquen a cojinazos”.
Así lo dije, porque el libro manejaba la analogía de las corridas con lo que se vivía, en lo que yo llamaba el ruedo de la publicidad y la comunicación. Se escucharon muchas risas y los chiflidos en tono burlón no tardaron en hacerse presentes. A mí me sirvió para integrarme de inmediato con ellos entrando, como dicen los toreros: por la puerta grande.
El micrófono impone
La segunda ocasión y creo la última fue enfrente de un micrófono de grupo Radio Fórmula aquí en Mérida. Un buen amigo me invitó a su programa que hablaba de cuestiones empresariales y se le ocurrió que podía hablar de la publicidad o promoción de marca que siguen los laboratorios farmacéuticos cuando lanzan un medicamento destinado solo a la comunidad médica. Para mí era como dicen los gringos… “piece of cake”, en virtud de haber innovado creativa y logísticamente con un sistema para convencer a los médicos de recetar los medicamentos en cuestión, más allá del visitador médico que los atendía. Sin embargo, cuando me presenta y me pasa la palabra me quedé como una piedra… mudo, sin moverme, sin decir nada con la vista fija en el micrófono. Estaba acostumbrado a hablar frente a un micrófono porque la radioafición me abrió ese camino.
En ese momento no tuve chance ni de acordarme del tip de Luis Bassat, tardé callado como 12 segundos y mi amigo Fernando, muy hábilmente, me hace una pregunta para ver si ya me había repuesto, acto seguido me vuelvo a petrificar y me replantea la pregunta desde otro enfoque más fácil y fue cuando comencé a hablar y responder todas sus preguntas hasta que terminaron mis 10 minutos.
Mega nudo
Otro nudo en la garganta es el que se forma cuando algo inesperado nos afecta emocionalmente, esto sucede muy a menudo cuando nos dan aviso del deceso de un amigo o ser querido.
Para terminar quiero responder a una persona que leyó algunos de mis artículos y me pregunta por qué ya no escribo de las barbaridades que se están dando en la política. NO es por censura, como él se imagina, es muy simple: para qué doy evidencia de algo que nos afecta si el ciudadano ya no es capaz ni de reaccionar, así que esporádicamente voy a tocar esos temas, que por cierto hay algunos que podrían producir un mega nudo en la garganta.– Mérida, Yucatán, 17 de febrero de 2025
X (antes Twitter): @ydesdelabarrera
