El México que ven desde afuera. Perdón, señorita, pero creo que se equivocó con el cambio, solo me tenía que dar cuarenta pesos y me esta dando cincuenta. La señorita un poco confundida me dice en un acento sudamericano.
–¡Caray! tiene usted razón y le agradezco me lo haya dicho, es que no siempre se encuentra una con personas honradas y de buena voluntad.
Yo solo me limité a hacer lo correcto y creo que lo entendió.
En esta actualidad tan turbulenta que se vive en muchas regiones de México, la honradez no se da en maceta, pero es una condición humana que una buena parte de los mexicanos ha perdido casi por completo a causa de razones multifactoriales que se van dando en la secuencia de vida, como carecer de escrúpulos o estar en una pobreza según esto en disminución; yo no sé dónde sacan los datos pero sigo viendo gente muy necesitada capaz de hacer hasta lo imposible para darle de comer a sus hijos. Simplemente, el aumento indiscriminado de maleantes que roban a transeúntes, camiones, o lo que está de moda: el cobro de piso a restaurantes, tiendas de conveniencia, panaderías, y cuanto changarro se les ponga enfrente.
México es una tierra de fiestas
Yo me pregunto ¿Cómo nos ven desde afuera? Cualquier habitante de cualquier país que sepa que México existe; aunque usted no lo crea (como dicen), ha oído hablar de México pero no sabe nada de lo que somos y mucho menos de nuestros problemas, bueno, ahora nos ubicán casi como a los países que están gobernados por dictadores. Veremos si eso cambia con el tiempo.
Para muchos somos el país del mariachi, el tequila, de las tradiciones prehispánicas. Me decía un amigo radioaficionado de Italia: “México es una tierra de fiestas interminables, donde se celebra a los muertos y se les da de comer en sus tumbas”.
Actualmente, somos vistos como una región que se está convulcionando al capricho de un partido gobernante amenazando con romper el equilibrio económico de toda América y de un buen número de economías en el mundo.
El derrumbe que viene
Se ve un México dividido entre sus paisajes y la dureza de sus realidades sociales. Se ve un México con una cara convulsionada que es incapaz de levantar la voz de sus protestas. Se ve un México invadido por la violencia que no le conviene acabar con la lacra del narcotráfico. Se ve un México que lucha por mantener su identidad ante los retos de la globalización. Se ve un México que no ha crecido y se vislumbra con un futuro errático, endeble que en cualquier momento puede derrumbarse.
Al final, México es visto desde afuera con una rara mezcla de admiración y preocupación de encantos y estereotipos que no cambian. Una nación intrigante que va más allá de sus imágenes de playas e indígenas con trajes vistosos.
México y sus contradicciones económicas, lleno de desigualdades que impulsan al pobre a buscar el bienestar en Estados Unidos, bienestar que se les ha negdo por una vida carente de oportunidades.
Un segundo piso con cuarteaduras
Para otros, México es visto con un potencial para los inversionistas aunque enfrentado a la corrupción, inseguridad y burocracia.
Hay quien ve a México con ojos de vanguardia, de cultura, de lugares turísticos, de paisajes, de artesanías, con una fuente inagotable de creatividad, de talento.
México es un país resiliente que ha sobrevivido a todo, desde conquistas, revoluciones, terremotos, ciclones, crisis, malos gobiernos. Tal parece que la historia de este México comienza a subir a un segundo piso con muchas cuarteaduras que sin duda ponen en peligro los cimientos de lo que se había logrado hace años.— Mérida, Yucatán, 7 de octubre de 2024
México es un país resiliente que ha sobrevivido a todo, desde conquistas, revoluciones, terremotos, ciclones, crisis, malos gobiernos. Tal parece que la historia de este México comienza a subir a un segundo piso con muchas cuarteaduras que sin duda ponen en peligro los cimientos de lo que se había logrado hace años.— Mérida, Yucatán, 7 de octubre de 2024
