Uno de los pilares de nuestra sociedad es mantener la democracia, la cual consiste no solamente en emitir un voto, sino en procurar auténticamente que la soberanía resida en el pueblo y que éste la ejerza directamente o por medio de sus representantes.
Sin embargo, como analizaba en una clase con mis alumnos, no todos los países están lo suficientemente maduros como para un régimen democrático.
Se habla de que la democracia debe prevalecer en el mundo, y yo estoy de acuerdo con ello. Desafortunadamente, la historia nos ha hecho ver que no puede florecer en todos. Hay países en los que la democracia es intermitente, en otros es simulada y en otros está plenamente consolidada.
Quizá una sociedad pueda florecer bajo la tutela de un monarca absolutamente sabio y justo, que permita la participación y el desarrollo de los súbditos. Sin embargo, ¿qué sucedería a la muerte de dicho monarca? ¿Los sucesores seguirían las políticas del fallecido o emprenderían nuevos rumbos, quizá autoritarios? No sabemos. Entonces, una monarquía no es el camino.
La única forma para el desarrollo sostenible de una sociedad es la democracia, en que la gente elija responsablemente a sus autoridades y que éstas respondan al desarrollo de los ciudadanos poniendo, en primer lugar, el desarrollo humano. Eso garantizaría la continuidad y el desarrollo como sociedad. Para ello se requiere madurez, pero también eliminar las barreras económicas al desarrollo en la democracia.
No solo de pan vive el hombre… No solo se trata de economía, sino de la vivencia de los valores que permitan el auténtico desarrollo humano de toda sociedad. Sin embargo, de manera realista, hay que reconocer que si la economía no está bien, lo demás no puede caminar. Por lo tanto, hablemos de las barreras económicas al desarrollo de la democracia, las cuales pueden debilitar la estabilidad política, aumentar la desigualdad y limitar la participación ciudadana.
Y aunque ofrece mecanismos para mejorar las condiciones económicas, la consolidación de la democracia puede verse obstaculizada por problemas estructurales. Podemos mencionar las principales barreras económicas que afectan el desarrollo de la democracia, las cuales son un reto a vencer para las autoridades de cualquier país:
1) Desigualdad económica y exclusión social. Se refiere a la concentración de la riqueza que surge cuando una élite económica controla los recursos, por lo que ésta puede influir en las políticas públicas para debilitar la democracia. También puede afectar la falta de movilidad social, que es la posibilidad de cambio en la posición socioeconómica de las personas en términos de ingresos, educación, salud y otros. Otro aspecto es la desigualdad regional, que es la brecha entre zonas urbanas y rurales, lo que resulta en exclusión política y falta de representación. A nivel mundial, la desigualdad ha favorecido populismos y debilitado la confianza en la democracia.
2) Corrupción y clientelismo. Esto incluye el desvío de recursos públicos, el uso de programas sociales con fines políticos y una economía de privilegios. En mi opinión, la corrupción es la madre de la impunidad y de otros males que aquejan a las sociedades.
3) Bajo crecimiento económico y desempleo. Un crecimiento económico lento puede generar frustración y descontento social. Si una gran parte de la población trabaja en la economía informal, entonces su acceso a derechos y participación política se reduce. En crisis económicas prolongadas los ciudadanos pueden tener la tendencia a optar por líderes que prometan estabilidad, aunque sean autoritarios.
4) Falta de educación y acceso a información. La baja calidad educativa, la brecha digital debida a la falta de acceso a tecnología e información, así como la desinformación y el control mediático, pueden limitar la participación activa de la gente en la democracia, facilitando el populismo y la manipulación electoral.
5) Inseguridad y crimen organizado. La violencia genera incertidumbre y debilita el Estado de Derecho. Diversos grupos pueden tratar de proteger sus intereses. También puede suceder que la falta de empleo formal favorezca que sectores vulnerables recurran a actividades ilícitas.
¿Cómo superar las barreras económicas a la democracia?
Se presentan estas estrategias, a manera de cinco mandamientos, para lograr un estado democrático en el sentido completo del concepto. Son la gran oportunidad de las autoridades de cualquier país para conducir adecuadamente a su gente y transcender, dejando un legado positivo en la historia:
1) Adecuadas políticas de redistribución económica. Reducción de desigualdades a través de impuestos progresivos y programas sociales bien administrados.
2) Fortalecimiento de instituciones. Respaldo a la transparencia en el uso de recursos públicos y combate a la corrupción. Mantener contrapesos y escuchar a la gente.
3) Inversión en educación y tecnología para garantizar el acceso equitativo a oportunidades de crecimiento tecnológico y humano, creando o aumentando las posibilidades de desarrollo individuales y sociales.
4) Promoción de una economía competitiva que apoye a los emprendedores y empresarios de manera justa, evitando monopolios.
5) Reformas para la inclusión política, es decir, mecanismos que permitan la participación de sectores marginados.
Para finalizar…
Las barreras económicas pueden generar un círculo vicioso que afecte la consolidación democrática y, por ende, el auténtico desarrollo sostenible de la sociedad. Si la democracia no logra mejorar las condiciones económicas, la población puede volverse escéptica y no participativa, favoreciendo alternativas autoritarias. Por ello, es necesario que economía y democracia vayan de la mano, pero junto con los valores humanos y la libertad de expresión, para garantizar la estabilidad, la equidad y el desarrollo sostenible. ¿Qué opina?— Mérida, Yucatán
fbarroso_tanoira@yahoo.com.mx
Doctor, Facultad de Contaduría y Administración. Universidad Autónoma de Yucatán
