Don Benito… ¿insomne? Ahora que tengo que estar yendo seguido a la CDMX me tengo que entretener en mis tiempos libres (si es que queda por ahí un tiempo libre) para hacer cualquier cosa.
Ahora, por ejemplo, me llamó mucho la atención un bolero con el que estuve platicando antes de mi estudio de sueño en la UNAM, el que me abrió los ojos del verdadero Benito Juárez, personaje que normalmente no menciono mucho, considerado hoy día de suma importancia por el actual gobierno.
Toda una enciclopedia el bolero y sus conocimientos del personaje. Todo salió por el tema del sueño y de ahí se fue como hilo de media hasta decirme que don Benito Juárez padecía de insomnio y que uno de sus antepasados lo atendía de este pernicioso mal que aqueja a media humanidad.
¿Usted sabía que Juárez era insomne?, –me pregunta. “No”, le contesté. De ahí se fue hasta terminar la boleada.
¿Por qué me parece relevante este tema? Es que un complicado padecimiento como el insomnio, se puede presentar en cualquier momento. Por ejemplo me dice: Hay dos tipos de insomnes, el que lo padece por problemas nerviosos, o el que no logra incorporarse al sueño por un trastorno emocional. Desconozco si este tema es cierto, o es una “nueva verdad”. El caso es que me llamó la atención y le dije que me siguiera platicando.
Se soltó con mucha elocuencia y me quedé verdaderamente impactado.
–Don Benito traía muchas cosas en la cabeza. Mareado con tanta bronca que tenía.
–Como que cosas le afectaban, le pregunté.
–La lana que había que recaudar para sus bolsillos y desde luego su problema de insomnio. Esas dos cosas lo fregaban. Empezó a fumar desde hacía algún tiempo para contener la ansiedad y apaciguar sus ansias (el bolero me cuenta que en el sótano de su oficina, guardaba varios cientos de puros traídos desde Cuba).
Este pequeño hombre zapoteca de 1.37 centímetros, de estatura, el que nunca se avergonzó de su origen, se convirtió en abogado, después en juez, diputado, magistrado, secretario de gobierno de Oaxaca, gobernador de su estado, ministro de justicia, presidente de la Suprema Corte de la Nación y presidente de la republica por 14 años y los que le faltaron, porque aún tenia ánimos para seguir en el puesto cuando murió.
Ya para terminar la boleada, me asegura que Juárez era amante pero de la lana que saqueaba en cuanto puesto tocaba. ¿Como los de ahora?, le pregunto.
Con voz callada, me contesta como si lo estuvieran grabando. Sigilosamente me contesta… “sin comentarios” –se escucha una carcajada–. Antes de finalizar le pregunté cómo se llamaba el médico que según él había atendido al benemérito. Sin dudarlo contestó: “Manuel Domínguez, primo hermano de mi bisabuela”.
Lo primero que hice después fue checar si efectivamente existía algún antecedente del médico y de su insomnio. Efectivamente existió un Manuel Domínguez dentro de los médicos que atendieron a Juárez, pero no encontré nada respecto a su problema de insomnio.
Esta vez mi estancia en la CDMX no fue una queja ni de los baches ni de las lluvias. Por lo menos viví una anécdota agradable de don Benito, ya sea cierta o no, pero entretenida.— Mérida, Yucatán, 27 de octubre de 2025
