CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)

Para crecer con solidez y alcanzar un desarrollo sostenido, México necesita atraer inversión productiva. El punto de partida no es lo que el gobierno desee imponer, sino las condiciones que el mercado exige para confiar. Si aspiramos a ser realmente competitivos, debemos entender que, en la jerarquía de prioridades, la confianza y la certeza jurídica son el cimiento.

Los inversionistas han sido muy claros. El jueves 12 pasado, la Cámara Internacional de Comercio llamó una vez más al gobierno mexicano a eliminar los frenos a las inversiones, comenzando por un combate más decidido a la corrupción, “un problema estructural no resuelto”. Cuestionó la falta de una ruta clara, pública y medible, con plazos y objetivos concretos (bit.ly/4rCtdSt).

Ante la falta de transparencia y rendición de cuentas, la agencia calificadora Moody’s advirtió el mismo día que las finanzas de Pemex se mantienen como un lastre para la economía nacional. Llamó a diversificar las fuentes de ingreso del gobierno y alertó sobre el preocupante aumento de la deuda pública, que podría pasar del 40% del PIB en 2023 al 55% a finales de la década.

A la Cámara Internacional de Comercio le alarmó el nuevo reporte que Transparencia Internacional presentó el martes 10. Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, México se desplomó al lugar 141, con una calificación de 27 sobre 100, lo que confirma un deterioro sostenido desde 2012, tras “años de inacción gubernamental que han erosionado la democracia” (bit.ly/3Oj3GyG).

Transparencia Internacional explica que los países mejor evaluados, como Finlandia y Alemania, se distinguen por contar con instituciones independientes, leyes que se aplican sin excepción, alta participación ciudadana y menor desigualdad. En los peor evaluados —México incluido— predominan la concentración de poder, altos niveles de impunidad, opacidad y clientelismo.

Las exigencias de los dueños del capital disponible son precisas, pero el gobierno parece no tomar nota. La Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno rechaza el informe de Transparencia Internacional y, basada en “una encuesta”, asegura que “sí hay avance en la percepción ciudadana sobre el combate a la corrupción y en la confianza en las instituciones públicas”.

El gobierno no entiende, no quiere entender o no puede hacerlo. Para que la inversión fluya se requieren hechos, no palabras; certeza, no retórica. Se exigen condiciones que garanticen estabilidad, no encuestas que maquillen la realidad. El gobierno ofrece y se compromete a una cosa, pero actúa en sentido contrario, y la semana que concluye lo demuestra con creces.

Ofrecen transparencia, pero ante serias denuncias de malos manejos en obras como el Tren Interoceánico del Istmo la respuesta es el blindaje de la información por “razones de seguridad nacional”. Se invocan criterios de “estabilidad estratégica”, pero los hechos sugieren que se estaría protegiendo a figuras clave del obradorismo acusadas de nepotismo y corrupción.

EQUIDAD CLAVE

Los inversionistas piden equidad y libre competencia. No obstante, trasciende en la prensa libre que se habría favorecido en los últimos años a redes de factureros y empresas fantasma supuestamente vinculadas con amigos de “Andy” López Beltrán y Adán Augusto López Hernández. Se habla de millonarias asignaciones de obras públicas, sin licitación, y el gobierno calla (bit.ly/4rdwDe1).

En materia de seguridad, otro tema clave para la confianza, México Evalúa reporta un incremento del 68.2% en la violencia letal de 2015 a 2025, incluidos homicidios, desapariciones, feminicidios y otros delitos contra la vida (bit.ly/40b8DMB). La situación es crítica en los estados con fuerte presencia del crimen organizado, como Sinaloa y Michoacán. El gobierno afirma que “tiene otros datos”.

Profundizando en la materia, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública vuelve a colocar a México en el “top 50” de las ciudades más violentas del mundo, con 17. El organismo denuncia que no se está haciendo “lo suficiente” para atender la crisis y advierte sobre una supuesta “operación de Estado” para “manipular los datos” (bit.ly/4rSa3rl). El régimen insiste en que no es así.

Para atraer inversiones se requiere estabilidad política. Sin embargo, las luchas intestinas y el “canibalismo” en el seno de la 4T en los últimos días hablan de una crisis de dimensiones desconocidas. Merecen un análisis profundo los enfrentamientos entre personajes como Layda Sansores y Ricardo Monreal, así como entre Marx Arriaga y el exlíder morenista Mario Delgado (bit.ly/4tDyYR6).

CINISMO Y FARSA

La inusitada batalla mediática entre Julio Scherer Ibarra y Jesús Ramírez Cuevas, excolaboradores cercanos de López Obrador, inyecta al ambiente de dudas e incertidumbre el delicado tema del presunto financiamiento del huachicol a las campañas políticas del régimen (bit.ly/465l4x8). La presidenta Claudia Sheinbaum toma partido en favor de Ramírez y enturbia aún más el escenario.

En Yucatán, la abrupta destitución de Rogerio Castro de la delegación del Bienestar desnuda el cinismo y la falta de transparencia con que se maneja la función pública desde el arribo del morenismo. Al parecer, el polémico personaje se volvió insostenible ante la lluvia de escándalos que le rodean. El gobernador Huacho Díaz y su “gobierno paralelo” guardan silencio (bit.ly/46b2Hqp).

La semana que concluye deja mucha materia para la reflexión. Si el gobierno pretende acercarse a los estándares internacionales de transparencia y atraer inversiones que impulsen el desarrollo, tendría que comenzar por reconocer sus errores y trazar una ruta de enmienda, como sugieren organismos internacionales. Mantenerse en la farsa no es la solución.

Clave para atraer capitales, la certeza exige instituciones públicas confiables. Cuando hay opacidad, inseguridad, fractura política y silencios estratégicos, la confianza se erosiona inevitablemente. Sin certeza jurídica, sin transparencia, sin seguridad y sin estabilidad política, la inversión no fluye; ningún discurso puede sustituir esa realidad irrebatible. No lo perdamos de vista.— Mérida, Yucatán

direcciongeneral@grupomegamedia.mx / Apartado especial en el sitio web del Diario: yucatan.com.mx(https://bit.ly/4diiiFP)
(*) Director general de Grupo Megamedia

¿Cuál es el mensaje del escrito?

México no puede atraer inversión ni lograr desarrollo sostenido mientras persistan la opacidad, la corrupción, la inseguridad, la falta de certeza jurídica y la fractura política. Los informes internacionales y nacionales muestran que, en lugar de ofrecer condiciones confiables al mercado, el gobierno insiste en retórica, encuestas maquilladas y simulaciones de transparencia.

El texto denuncia que la inversión y la confianza no se generan con discursos, sino con hechos concretos: transparencia en la gestión pública, combate efectivo a la corrupción, estabilidad institucional y seguridad. Sin estas condiciones, cualquier promesa de desarrollo o atracción de capital es ilusoria.

En suma, el escrito critica la incongruencia entre lo que el gobierno dice y lo que realmente hace, advirtiendo que mantener la farsa erosiona la confianza, espanta la inversión y pone en riesgo el futuro económico del país.

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