En memoria del profesor Pedro Juan de la Portilla Cabrera.
El relator especial sobre sustancias tóxicas y derechos humanos de las Naciones Unidas, Marcos Orellana, visitó Yucatán en marzo pasado. Al concluir su visita, el funcionario hizo algunas declaraciones que involucran a la porcicultura estatal, y que han motivado pronunciamientos en las páginas del Diario, por parte de la Asociación Ganadera Local de Porcicultores de Mérida, de la Organización de Porcicultores Mexicanos, del Consejo Nacional Agropecuario y de la Asociación de Exportadores Mexicanos de Carne de Cerdo y Cárnicos Afines, organismos cúpula a nivel estatal y nacional.
Las declaraciones de Marcos Orellana están insertas en un artículo de reciente publicación en el Diario (24/3/26) donde se asienta que el relator especial de las Naciones Unidas declaró durante su comparecencia de cierre de misión que: “las fábricas de cerdos generan significativas emisiones atmósferas de metano, un contaminante climático de vida corta mucho más potente que el dióxido de carbono” (sic.).
En efecto, el metano es un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global de 28, más potente que el dióxido de carbono cuyo potencial es 1.
Sin embargo, está bien establecido en la ciencia animal contemporánea que las granjas porcícolas —incorrectamente descritas por el relator especial como “fábricas de cerdos”— no generan emisiones significativas de metano. Lo anterior se puede constatar en el Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero 1990-2015 publicado por la Semarnat-Inecc en 2018, donde se describe con claridad que, en el sector ganadero de México, las mayores emisiones de metano provienen por mucho del sub-sector bovino (ganadería extensiva) y en una menor proporción de otras especies de animales domésticos como los ovinos, caprinos, equinos y porcinos.
Esto se debe a que el tracto digestivo de los bovinos (rumiantes) y el de los cerdos (no rumiantes) es muy diferente anatómica y fisiológicamente. En las especies rumiantes existe una gran cámara de fermentación pre-gástrica (el rumen) donde se fermentan los alimentos fibrosos, y en los cerdos (no rumiantes) existe una relativamente pequeña cámara de fermentación post-gástrica (el ciego). En ambos compartimentos (rumen y ciego) del tracto digestivo se produce el metano que es un subproducto de la fermentación llevada al cabo por los microorganismos que ahí habitan, el cual es eructado al ambiente por los bovinos y, en el caso de los cerdos, expulsado en flatulencias.
Es por esto que los cerdos (rango: 20-120 kg de peso) que consumen mucho menos alimento (fibroso) que un bovino, producen apenas unos 4-5 litros de metano entérico por día, mientras que un bovino (de 450 kg de peso) puede eructar más de 400 litros de metano diariamente. Es con base en esta información publicada en la literatura científica especializada (por la destacada especialista danesa en nutrición de cerdos doctora Grete Thorbek), que el relator especial, al sugerir en su declaración una elevada emisión de metano proveniente de las granjas porcícolas yucatecas, incurre en un error técnico mayúsculo, ya que sesga la interpretación que instancias nacionales (Semarnat) e internacionales (Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático) relacionadas con el ambiente podrían derivar a causa de esa incorrecta afirmación, pues es de suponer que el informe de dicho funcionario podría eventualmente tener consecuencias para el sector porcícola.
El metano se mide en los cerdos con un sensor de infrarrojo que cuantifica con precisión los litros de este gas producidos por día. En el Laboratorio de Cambio Climático y Ganadería de la Uady, se cuantifica de manera sistemática con sensores de infrarrojo, el metano y el dióxido de carbono eructado por los bovinos y los ovinos desde hace más de una década. La información acumulada producto de estas mediciones fue empleada para conformar la sección correspondiente (ganado) en el Inventario de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero del Estado de Yucatán 2014-2018, publicado en 2021 por la Secretaría de Desarrollo Sustentable del Gobierno del Estado.
En la temática ambiente y sociedad, Yucatán está desaprovechando oportunidades para transitar hacia la sostenibilidad debido a la crónica desvinculación entre el sector productivo y los centros de investigación. El estado tiene potencial para comercializar los volúmenes de metano entérico mitigado provenientes de los bovinos en el Sistema de Comercio de Emisiones, pero esto no se ha materializado debido a la carencia de una política pública orientada a la mitigación del metano eructado por las 381,535 cabezas que conforman el hato.
Es así como se desperdician innovaciones que en otros países (Brasil, Australia) se están buscando aplicar en los ranchos y establos para convertir los eructos (metano) de los bovinos en dinero para el ganadero.
Las declaraciones sin fundamento técnico sólido del relator especial de Naciones Unidas sobre sustancias tóxicas y derechos humanos con respecto a las emisiones de metano provenientes de la porcicultura yucateca, no contribuyen a esclarecer el estatus ambiental de los sistemas de producción ganadera de Yucatán, sino más bien abonan a la confusión y, por tanto, al incremento en las disputas y controversias en el contexto de la relación compleja entre ganadería, ambiente y sociedad.
En Yucatán se requiere de cuantificar con precisión las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de los diferentes sistemas de producción animal, así como de poner en acción prácticas sustentables para mitigar dichas emisiones, lo cual evidenciaría el estricto cumplimiento de los compromisos climáticos firmados por México ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.— Mérida, Yucatán
Correo: kvera@correo.uady.mx
*Profesor-Investigador, Laboratorio de Cambio Climático y Ganadería, FMVZ-Uady
