A pesar de los discursos sobre la cercanía al pueblo, de un gobierno humanista y de un renacimiento maya en la entidad, el gobernador Joaquín Díaz Mena, a año y medio de su administración, se incomoda, se molesta y trata de evitar el diálogo si alguna persona o varias personas lo abordan repentinamente.
Recientemente, una valiente mujer de Acanceh irrumpió en un evento oficial en Ticul para llamar la atención del gobernador y pedirle, una vez más, justicia y apoyo para solucionar su problema, debido a que un hermano está postrado en un hospital, con varias cirugías, a causa de un siniestro en carretera protagonizado por un agente de la Secretaría de Protección y Vialidad.
La mujer alzó la voz, comenzó a exponer su problema y logró ser escuchada, a pesar de que el gobernador se incomodó y le reclamó su falta de educación.
“No es porque no tenga educación, como él dice… sino es la única forma de que me hagan caso”, expresó la mujer. Narró su peregrinar para ser escuchada y la huida del gobernador, meses atrás, cuando le solicitó por primera vez su apoyo.
Señaló también que el policía, protagonista del siniestro, está libre, laborando en la SPV, mientras la víctima está en el hospital sin recibir apoyos. El gobernador le señaló, ante la vehemencia de la señora, que la atendería.
En su programa televisivo el gobernador habló sobre el caso de la señora, manifestó que era caso resuelto, reiteró su compromiso con los ciudadanos y recalcó, varias veces, que es un gobernador “accesible” y “de pueblo”.
La señora de Acanceh, días después, señaló que sí fue atendida, pero no le solucionaron su problema, ni las autoridades, ni la aseguradora. En una entrevista reiteró que quieren condicionarla: que acepte una “cantidad única” y “otorgarle el perdón” al policía del siniestro.
Ejidatarios de Dzununcán detuvieron al gobernador Huacho Díaz Mena, cuando salía de una escuela, lo encararon y le exigieron resolver un problema que arrastran sobre el pago de 82 hectáreas, que sirven de estacionamiento en la feria de Xmatkuil, de lo contrario, sin ser amenaza, ocuparían esas tierras.
Si las autoridades presumen del éxito de la Feria de Xmatkuil, por el número de asistentes y el dinero obtenido, ¿por qué no se salda la deuda que se tiene con los ejidatarios del lugar? El caso está sin resolver.
Un docente vive un viacrucis desde hace más de un año, al ser despedido de sus dos centros de trabajo por denunciar actos de corrupción del director del plantel por uso indebido de más de dos millones de pesos. El titular de la Segey, Juan Balam, en vez de investigar y sancionar al culpable, dejó sin trabajo al denunciante.
Al acudir ante el gobernador en un evento en Valladolid, éste lo escuchó enojado y recordemos su clásica expresión: “Hágase a un lado”, y se fue, flanqueado con dos mujeres vestidas con el traje regional, a bailar jarana. Otro caso sin resolver.
Los tinacos secos y acarrear el agua con cubetas son ya parte de la vida diaria de muchas familias en colonias y fraccionamientos de la ciudad capital. El problema del agua potable se agudiza y las autoridades de la Japay, encabezadas por Francisco Pancho Torres, no solucionan la sequía en los hogares.
Es más, en Ciudad Caucel, los funcionarios de la Japay amenazaron a los usuarios porque hay mucho deudor en ese lugar, los amenazaron con multas y, además, los culparon de la escasez del agua, porque “son muchos en la casa”.
Para Pancho Torres todo va bien y su mirada sale desde las cómodas y lujosas oficinas del norte de la ciudad, donde no tiene problemas de agua, pero no busca solucionar la escasez del líquido, que es una realidad en muchos hogares.
Los apuros de Joaquín “Huacho” Díaz Mena son muchos y diversos. A un año y medio de gobierno ha cambiado a muchas personas dentro del gabinete, aunque la mayoría es morenista, porque protege sobremanera a los chapulines expriistas; hay conflictos internos que no puede detener; las protestas de los ciudadanos que piden ser escuchados se multiplican, ni qué decir del problema del agua potable que es un punto negro de esta administración.
El gobernador dice ser accesible y cercano al pueblo, pero hay un barco que sigue a la deriva, sin liderazgo, ni proyectos sólidos, ni una brújula que lleve a la administración a puerto seguro. En reciente encuesta obtuvo un promedio de 4.5. Es decir, salió, una vez más, reprobado. Hay que cambiar el rumbo, porque el gobierno se aleja cada vez más del pueblo, y el pueblo no olvida.— Mérida, Yucatán
Profesor
