Entre la fiesta y la melancolía
CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Poco importó, tanto para el público como para el artista, que el Teatro Metropólitan no estuviera lleno. El trompetista Arturo Sandoval, además de hacer reír a sus seguidores, demostró que la edad se trata solamente de un número que no merma la capacidad de transmitir el amor y la pasión que se tienen por la música.
En punto de las 20:30 horas, el multipremiado artista apareció en días pasados en el escenario del teatro acompañado de cinco músicos. Sonriente, Sandoval hizo una fusión de sonidos que transitaron entre la fiesta y la melancolía. “Muy buenas noches a todos. Gracias por seguir defendiendo esta música”, fueron las primeras palabras que dirigió.
El cubano deleitó no solo con su trompeta, ya que incluso dejó espacio para ocupar su voz y cantarle a la audiencia, que supo agradecer el gesto con aplausos y hasta con un regalo que vino de alguien del público: una cruz de oro.
Asimismo, hubo oportunidad de que demostrara su experiencia frente al piano.
Sandoval lamentó que la televisión no permitiera que el jazz llegara de una forma más amplia a las nuevas generaciones. “Me duele, promueven otras cosas que no educan bien a los niños y no hacen una labor social ni educativa. Lo bueno es que en esta música que hacemos todos no tenemos texto”, expresó el músico.
De un vistazo
Memorable
Uno de los momentos más aplaudidos de la noche fue cuando Sandoval y sus músicos decidieron tocar por unos segundos el “Jarabe tapatío”.
La despedida
Luego de casi dos horas de fusionar jazz, el músico cubano, de 68 años de edad, se retiró del escenario entre numerosas muestras de cariño.
