Hay vida después de la muerte, un mensaje presente para Miriam Solís en su visita a Yucatán, desde donde, con un concierto mañana sábado 19 en el Palacio de la Música, arranca la gira de presentación del disco que Armando Manzanero le produjo, “Feria de amor”.

Esta producción tiene un valor muy alto para la intérpretey representante del mariachi mexicano, significa un cambio en su carrera: “Una persona como el maestro Manzanero, un genio, vio algo en mi voz y me hizo un disco que me abrió las puertas. Me llevó a conocer a mi México”, confiesa la jalisciense en entrevista para el Diario.

Trabajar juntos fue un camino de reconocimiento, sobre todo por las enseñanzas pues, como ella misma señala, no es lo mismo saber cantar que interpretar: “Manzanero me enseñó a entender las canciones y hacer matices con mi voz. Hay muchas formas de saber interpretar”, explica.

Sin embargo, mientras “Feria de amor” tenía mucha vida por delante, cuando todavía no se había presentado el primer show, llegó una dura pérdida. Aquel 28 de diciembre de 2020, en medio de la pandemia de Covid-19, los yucatecos y el mundo en el que dejó huella, se enteraron del fallecimiento del cantautor.

Para Miriam, recordar ese momento es duro. Los ojos se le llenan de lágrimas al revivir aquel último mensaje que recibió de él.

“En la pandemia nunca dejé de trabajar, hice lo que más que pude, pero por más que avanzaba, algo siempre me detenía. Es muy frustrante, porque el maestro le dio mucha dedicación a este disco. Fue perfeccionista”.

Unos días antes del 12 de diciembre, Día de La Virgen de Guadalupe, hablaron sin saber que le daría un último “regalo”.

“El maestro me dio una canción para la Virgen que se llama Morena y la canté en la Basílica de Guadalupe. Fue lo último que recibí de él, unos días antes de que falleciera. Después me felicitó, me dijo: ‘te quedó bonita la canción. Felicidades’. Ya nunca volví a hablar con él”. Tras evocar ese momento, no puede evitar que las lágrimas luchen por invadirla. “Era tan buena onda que le podía decir. Maestro, qué hago y él siempre me ayudaba”.

Ahora, de visita en Yucatán, ya sin Manzanero, Miriam comprobó que hay vida después de la muerte, pues hay mucho del cantautor en aquellas personas que la recibieron. Laura Elena Villa, su viuda, le contó cómo aquella canción que le dio nombre a su disco, “Feria de amor”, fue compuesta para ella y que retrata su historia de amor.

“Me siento muy afortunada de poder presentarme aquí. Me encanta la idea de presentar por primera vez el show en el lugar en donde está la gente que el maestro amaba, él amaba a los yucatecos”, recuerda.

También hace una promesa, al público y a ella misma. “Quiero que los yucatecos me conozcan, responder de la misma manera con ese profesionalismo con el que él trabajó conmigo y sacar adelante el disco y show”.

La presentación, estará llena de sorpresas, interpretará el disco que incluye doce temas, la mayoría del maestro yucateco, pero también sobresalen de otros compositores. Este show fusiona el mariachi, con el violonchelo, piano y flamenco. La dirección artística es del maestro Luis Pérez Sabido y la producción de Édgar Fernando Cruz con una invitada, la yucateca Estefanía Lavalle.

Yucatán es la primera parada, luego se irá a una gira por el país que también buscan presentar en el extranjero: “En los lugares donde estuvo el maestro”.

Pensar en el futuro es inevitable y Miriam ve el suyo interpretando temas al lado de artistas como Eugenia León, Tania Libertad, Aída Cuevas y El Cigala. Tal vez después haga alguna fusión, al “estilo de los Ángeles Azules”, o una balada.

Miriam no pierde de vista su sueño: ser la máxima exponente de la música regional siendo fiel al mariachi. Luchará por esa meta.— Regina Montañez Raz

 

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