Fue realmente “el bailazo del año”. Con una treintena de canciones, Guns N’ Roses hizo correr la adrenalina en las 15 mil personas —según cifras oficiales— que se reunieron anoche en el Centro de Espectáculos Xmatkuil.
Axl Rose refrendó su condición de vocalista corriendo, saltando y gritando por todo el escenario, prendiendo el entusiasmo de los aficionados y luciendo en buena forma a sus 60 años.

Varios cambios de playera se dieron en el concierto.
Slash, a su vez, demostró sus dotes de virtuoso, de fuera de serie en la guitarra, con solos que dejaron estupefactos al público.
El esperado concierto de la banda comenzó diez minutos antes de las 10 y más de una hora después de que Molotov abriera la noche, a las 8.
El grupo mexicano había actuado por 45 minutos, tiempo en que interpretó algunos de sus temas más conocidos, como “Amateur”, “Chin… tu madre” —que coreó el público—, “Frijolero”, “Pu…”, “Dame todo el power” y “Me convierto en marciano”.
El ”bailazo” de Guns N’ Roses en Mérida
Al finalizar la presentación, un ejército de técnicos tomó el escenario para dejarlo listo para la actuación de Guns N’ Roses.
La banda, sin embargo, se hizo esperar, lo que motivó quejas de algunos de los asistentes. Para llenar con música el tiempo, una parte del público cantó “Amor prohibido” de Selena.
A las 9:50 finalmente aparecieron en el escenario Axl Rose, Slash y Duff McKagan, en quienes se escucharon “It’s So Easy”, “Mr. Brownstone”, “Chinese Democracy”, “Welcome to the Jungle” —muy celebrado por los fans—, “Better”, “Reckless Life”, “Estranged”, “Rocket Queen”, “You Could Be Mine”, “Sweet Child O’ Mine”, “November Rain”, “Nightrain” y “Coma”.
Axl Rose incluso se atrevió con el español al saludar con un “¡Hola, Mérida!”. Posteriormente habría más intercambios del cantante en castellano, sobre todo de palabras altisonantes.
El público había comenzado a llegar a las 4 de la tarde. En el interior se volcó sobre los módulos de venta de toda clase de productos alusivos a Guns N’ Roses y Molotov, siendo las playeras las más solicitadas, junto con las chisteras, emblemáticas en la figura de Slash.
Los controles de acceso al recinto fueron estrictos y se impidió el ingreso con cámaras fotográficas, termos, botellas, objetos punzocortantes, pirotecnia y sustancias nocivas.
En la Plaza Izamal, por donde debían pasar los espectadores, la banda Los Huiros animaba con sus interpretaciones a quienes esperaban entrar a la zona del concierto. Hubo dinámicas con patrocinadores, tatuajes temporales y, en lo alto de un andamio, un artista del grafiti dio rienda suelta a su creatividad con pintura en aerosol.
Muy cerca del acceso al área del concierto se instalaron puestos de comida.
Pasada la medianoche finalizó el “bailazo del año”, como lo promovieron sus organizadores.
