Lo fantástico y el terror son géneros cuya estética expresa la vivencia humana. En ellos, el miedo ante lo desconocido y el asombro frente a lo extraordinario, sentados en una base narrativa sólida, logran conmover a sus seguidores. Esa base ha sustentado a la Muestra Internacional de Cine Fantástico y de Terror Mórbido Mérida, que la noche de anteayer clausuró su 11a. edición.
Fue una fiesta terrorífica que, del jueves 3 al domingo 6 pasados, en sedes como el Teatro Armando Manzanero, el AutocineMayab y La Casa del Flan, celebró el arte cinematográfico de terror y fantasía con una selección de 21 largometrajes y más de 20 cortos procedentes de Asia, Europa, Estados Unidos y países de Latinoamérica.
Entre ellos hubo filmes que tuvieron su primera proyección en el país: “Más allá de los dos minutos infinitos” (Japón, 2022), película de ciencia ficción y comedia grabada con un iPhone y a la cual se le otorgó el Premio del Público, y “Arde!” (Argentina, 2022), presentada en la sección Nuevas Visiones del Festival Sitges. que se realiza en Barcelona.
En relación con el Premio del Público que la muestra otorga en cada edición, Sergio J. Aguilar Alcalá, programador del evento, detalló: “Mórbido Mérida, a diferencia de su contraparte en Ciudad de México y a diferencia de muchos festivales de cine en el país, tiene un público mucho más auténtico que responde a películas cuya existencia y cuyos equipos de producción desconoce. En Ciudad de México es común que a las presentaciones de películas en festivales asistan los realizadores y sus equipos. Aquí no se caracteriza por ello, lo que hace que el Premio del Público en verdad vaya a la película que mejor conectó con la gente, no la que recibió más aplausos”.
En esta edición hubo, por primera vez en la historia de Mórbido Mérida, un empate en dicho premio, con la película japonesa mencionada del director Junta Yamaguchi y el documental estadounidense “Bosques oscuros y días embrujados: Una historia del folk horror”(2021), de la directora Kier-La Janisse.
En la cartelera de este año destacaron variedad de ofertas, diferentes entre sí; un ejemplo de ellas fue “Té de sangre e hilo rojo” (Estados Unidos, 2006), largometraje de animación “stop-motion” sin palabras, filmado en una película de 16 milímetros que requirió 13 años de desarrollo, con lo que se logró una creación artesanal de la mano de la directora Christiane Cegavske, quien creó un mundo onírico e inquietante entre té, ratones y las criaturas de un cedro.
Asistir a Mórbido Mérida es acudir a variedad de hallazgos que, aun con la gran oferta que el streaming ofrece para ver sin la necesidad de salir de casa, no se pueden experimentar de otro modo que no sea escuchando las conversaciones en torno a cada película, que tanto Sergio J. Aguilar Alcalá (quien realiza análisis de cine) y Kevin Manrique Cámara (quien es productor audiovisual y el productor de la muestra) encabezan antes de cada película.
El festival se vive entre un barullo entre pasillos donde quienes asisten conversan sobre sus películas favoritas, sus teorías, controversias e impactos varios, lo que refleja una comunidad que acompaña al evento desde su primer encuentro, comunidad que se plasma en las respuestas a las trivias que los organizadores hacen —con las que regalan carteles, camisas y otros artículos del evento—, respuestas que dejan ver la constancia de personas que recuerdan la cartelera de 2014 o la presencia de algún invitado especial en su quinta edición.
Respecto a los cambios en la industria de distribución y exhibición, Manrique Cámara dijo que “las políticas han cambiado muchísimo desde la primera edición hasta ahora; el streaming, por ejemplo, ahora gana a los festivales pues ya no es tan fácil acceder a una película que salió hace seis meses porque ya llegó a cualquiera de sus canales”.
“Entonces, eso es algo totalmente diferente y que cambió de 2020 a 2022 por el ‘boom’ de las plataformas debido a la pandemia del coronavirus”, señaló.
A lo que Aguilar Alcalá agregó: “Los cambios en distribución han sido muy notorios y grandes a lo largo de 13 años. En nuestro primer Mórbido proyectamos películas en 35 mm, ahora todas las proyecciones son en archivos digitales. Hemos atravesado el DVD, el BluRay y el recibir películas en USB”.
Motivos de los géneros
En cuanto al interés por el género fantástico y de terror, él mismo apuntó que “no hay tan buen género para expresar muchas cosas como el cine de terror, de ficción y de fantasía, pues es un cine en el que te puedes encontrar cosas que no verías en otros géneros y eso también es valioso porque tiene muchísimas lecturas”.
“¿Por qué se hace ese tipo de cine? ¿Quién está haciendo ese tipo de cine? ¿Qué refleja ese cine de la sociedad? Porque no es lo mismo hacer un cine superviolento nada más porque sí que hacerlo en un país superviolento”.
Aguilar Alcalá añadió: “El mundo de hoy, preocupado por vender felicidad, nos hace creer que otras emociones que no sean la felicidad del mercado deben ser pospuestas o evitadas. El cine de terror nos ubica en enfrentar estas otras emociones como el pánico, desesperación, angustia, y claro, el miedo, como emociones igual de fundamentales en la vida humana”.
Prosiguió: “Las películas de terror nos pueden parecer grotescas, desagradables, equivocadas o violentas, pero son capaces de sublimar afectos que no se pueden expresar con otros géneros artísticos. Así, en sus mejores ejemplos, el cine de terror nos permite explorar aquellos afectos que parecen estar siendo evitados por el mercado de la felicidad”.
En cuanto al motivo por el cual surgió la muestra de cine, que sobrevive como la más longeva de la ciudad, el productor compartió que fue el interés de promover cine diferente.
“Defiendo que hace un bien a la cultura y al arte yucateco cuando se mantiene un festival con los estándares que tratamos de mantener en años consecutivos. Además, claro, del compromiso de la gente, si no viéramos que se emociona y está dispuesta a asistir no se seguiría haciendo con tanta emoción”, compartió.— Meryvid Pérez
