CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Recordando a Antonio Banderas en la película “Desperado”, Christian Nodal conquistó anteayer la Monumental Plaza de Toros México, escenario que muchos consideran un verdadero monstruo que pone a prueba a los artistas.
Con aforo lleno y el fervor del público, el sonorense ofreció un espectáculo que se prolongó por más de dos horas y media.
Desde el primer acorde de “La malagueña”, el público respondió con un alarido ensordecedor, preparando el ambiente para el multitudinario coro de “Morena de mi corazón”. Así inició una velada cargada de emociones en la que el cantante reafirmó su posición como una de las máximas figuras del regional mexicano.
A diferencia de la icónica imagen de Banderas vestido de negro con guitarra en mano, Nodal se presentó ataviado con un conjunto café y verde, acompañado de su sombrero y chaleco característicos. Sin necesidad de un instrumento, su sola voz bastó para encender al público, en especial cuando saludó con un “hola” a la Ciudad de México y se movió al ritmo de la música.
“Adiós amor” y “No te contaron mal” fueron de las primeras canciones que interpretó, generando una gran ovación. “¿Cómo la están pasando esta noche? No saben, no se imaginan cuánto soñé con esto”, expresó el cantante ante el público que lo ovacionaba. “Se veían guapas y guapos, ahora vienen de sombrerito y botitas, de lujo, la vamos a pasar chin… esta noche”.
Previo a su aparición en el escenario, “Los Plebes del Rancho” calentaron el ambiente, arrancando gritos de emoción de un público que aún no llenaba la totalidad de las tribunas. La estructura metálica del escenario permitió colocar pantallas gigantes en sus cuatro costados, asegurando que incluso aquellos en las zonas más altas disfrutaran del espectáculo.
En las gradas superiores, los asistentes se divirtieron haciendo la tradicional ola, fenómeno habitual en eventos deportivos cuando la espera se prolonga. El entusiasmo crecía conforme avanzaba la noche y el repertorio de Nodal conquistaba a todos.
Acompañado de un mariachi de más de diez músicos y tres coristas, Nodal interpretó temas como “Por el resto de tu vida” y “Dime cómo quieres”, siendo esta última una de las más coreadas de la noche. La interacción con su público no faltó, y en un momento intercambió su sombrero por una corona, autografió un disco e incluso besó una playera que le acercaron los asistentes.
El repertorio incluyó una variedad de estilos con versiones de “Clavado en un bar”, de Maná; “Devuélveme a mi chica”, de Hombres G; “Como la flor”, de Selena; “Mujeres divinas”, inmortalizada por Vicente Fernández, y “Así fue”, de Juan Gabriel.
Estas interpretaciones lograron una gran conexión con los asistentes, quienes no dejaban de corear.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando Nodal interpretó “De los besos que te di”, acompañado del joven Emiliano Sánchez, sorprendiendo al público con la potencia y armonía de sus voces. El concierto avanzó con otros éxitos como “Botella tras botella”, “La intención” y “La sinvergüenza”, cada una recibida con entusiasmo. Con el paso de las horas, la energía no decayó, demostrando la entrega del artista y la conexión con su público.
“Los amo un chingo, Ciudad de México”, exclamó Nodal en un momento de la velada, provocando una ovación ensordecedora que resonó en cada rincón de la Plaza de Toros.
El espectáculo concluyó con una explosión de emociones y con la satisfacción del público que, entre aplausos y vítores, despidió a su ídolo. Christian Nodal, sin duda, dejó huella en un escenario emblemático, consolidándose como una de las figuras más importantes de la música mexicana actual.
