Salma Hayek en el anuncio de los estímulos a la industria cinematográfica mexicana, el domingo pasado
Salma Hayek en el anuncio de los estímulos a la industria cinematográfica mexicana, el domingo pasado
  • Salma Hayek en el anuncio de los estímulos a la industria cinematográfica mexicana, el domingo pasado
  • Jonathan Hellwig Guerra

México comenzará convertirse en un destino fílmico a raíz de los estímulos recientemente anunciados por el gobierno federal, que también se traducirán en beneficios para Yucatán, según considera Jonathan Hellwig Guerra, delegado en el Estado de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine).

Afirma que, aunque México llega tarde a los cambios con la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual, éstos se traducirán en más trabajo, especialmente por la cercanía del país con Estados Unidos, donde se realizan las producciones más grandes.

Añade que en Yucatán se reflejaría el impacto con más filmaciones en su territorio, una mayor presencia turística y un impulso a la industria creativa local.

Indica que países como Colombia ofrecen hasta 60% de estímulos fiscales a quienes filman en su territorio, pues detonan el uso de servicios, infraestructura turística y proveedores audiovisuales. En otros lugares, como las Islas Canarias, se otorgan incentivos incluso antes de que se inicie el rodaje.

Hellwig Guerra asegura que México puede convertirse en un destino cinematográfico mundial.

Explica que las producciones cinematográficas trabajan con presupuestos muy ajustados y los imprevistos afectan los costos, lo que les obliga a recortar gastos de promoción, posproducción o distribución. Por esa razón, la propuesta de reembolsar el 30% de lo que un rodaje gaste en el país representa un incentivo importante para atraer proyectos.

La devolución, precisa, será por gastos en servicios de producción, transporte y hospedaje, y se hará a través del impuesto sobre la renta o mediante créditos fiscales.

El delegado, quien señala que Canacine estuvo muy involucrada en el impulso a la nueva ley, revela que siete de cada diez personas eligen el destino turístico al que viajarán con base en lo que ven en el cine, de ahí que se piense que la reciente filmación de la película “Pedro Pan” en escenarios de la entidad podría ser un detonante del turismo.

En ese sentido, dice que en las locaciones españolas donde se grabó “Juego de tronos” la afluencia de visitantes aumentó mil por ciento a raíz de la transmisión de la serie.

Hellwig Guerra enfatiza que la nueva ley es un paso importante para el impulso a la producción fílmica en México, que está rezagado en industrias creativas y, en su opinión, por ahora es una fábrica de talento que migra a Estados Unidos.

La ley también establece que las producciones mexicanas tendrán mayor tiempo de exhibición en salas y en horarios más adecuados.

En relación con Yucatán, subraya que tiene mucho potencial fílmico, de ahí que se deba aprovechar la nueva ley y trabajar en una legislación propia en la materia.

Las industrias creativas y audiovisuales no se limitan al cine, sino que incluyen publicidad, vídeos, redes sociales, blogs y videojuegos.

La actual administración estatal, apunta, contempla el impulso al cine en su proyecto de sexenio y, tras la aprobación federal, deberá impulsarse una ley estatal.

Subraya que, aunque la nueva ley aplica para todo el país, es necesario aterrizar sus particularidades en Yucatán, donde se debe propiciar cine local.

“Hay profesionales con experiencia que ya radican y trabajan en el Estado, pero falta un mercado local que les permita mantenerse aquí. Muchos productores viven en la entidad, pero realizan su trabajo en otros lugares. Por ello, es fundamental la profesionalización”.

“Tenemos que dejar de ser solo locación”, advierte.

En Canacine hay socios con capacidad y experiencia, pero falta acceso a créditos para desarrollar proyectos de mayor escala. “El talento existe; lo que falta es recurso para producir”.

La ley será una oportunidad para Yucatán siempre que se cumplan tres condiciones: que el sector público promulgue las leyes necesarias para favorecer al Estado; que el sector privado —incluidos los empresarios que no pertenecen al cine— se involucre mediante estímulos fiscales, donativos o asociaciones, destinando parte de lo que pagarían en impuestos a la producción local, y que se impulse la profesionalización a través de instituciones académicas que formen a los creadores de contenido audiovisual.

Añade que esta ley es un primer paso y a mediano plazo —en unos tres años— podría haber una reforma. “Se trabajó mucho y fue muy difícil, pero lo más importante es que empezará a consolidarse una industria más”, manifiesta.