NUEVA YORK (AP).— “Choosin’ Texas”, de Ella Langley, una canción de desamor a fuego lento, mid-tempo, country y algo más, publicada en octubre pasado, es indiscutiblemente el mayor éxito de 2026.
“Choosin’ Texas” también es el éxito número 1 de mayor permanencia en Estados Unidos: pasó 23 semanas en el primer puesto del Billboard Hot 100, que abarca todos los géneros, según se anunció ayer.
Eso significa que el tema ha superado varios récords establecidos por “A Bar Song (Tipsy)”, de Shaboozey; “Old Town Road”, de Lil Nas X; “I Will Always Love You”, de Whitney Houston, y, de manera más impresionante, “All I Want For Christmas Is You”, de Mariah Carey. El clásico navideño de Carey tenía el récord anterior, con 22 semanas en el número 1.
El sonido relajado de la canción, su atractivo entre géneros y su narrativa de desamor son algunas de las razones. A pesar de esto, su dominio resulta sorprendente. Luminate, la empresa de datos y analítica de la industria, determinó que “Choosin’ Texas” acumuló 911 millones de reproducciones bajo demanda en Estados Unidos y 1,260 millones a nivel mundial hasta mediados de agosto.
Si se considera que en 2023 Langley comenzó —más o menos cuando debutó en el Grand Ole Opry— con menos de un millón de oyentes mensuales en Spotify, y que actualmente presume de más de 32 millones, su ascenso ha sido meteórico.
Históricamente, la audiencia del country se ha concentrado en la difusión por radio. Eso ha cambiado en cierta medida gracias al aumento de la popularidad del género, consolidándose en torno a lo que Jaime Marconette, de Luminate, describe como un “oyente más joven, orientado al streaming”. Señala que se trata de una “narrativa de varios años acelerada” por éxitos como “Choosin’ Texas”.
Claire Heinichen, editora en jefe de Spotify, afirma que el crecimiento de la canción ha sido tanto explosiva como constante. “Choosin’ Texas” “arrancó fuerte”, dice, pasando de la principal lista de reproducción country de la plataforma, Hot Country, a ofertas más grandes y generalistas porque funciona con públicos diversos.
“Se abrió camino hasta ‘Today’s Top Hits’, que es nuestra lista insignia global más grande, pero también aparece en listas de ‘Mood’ y ‘Moments’ porque encaja muy bien con listas para ‘manejar’ o ‘relajarse’ o ‘cocinar’”, dijo Heinichen. “De verdad puede funcionar en cualquier parte”.
“El éxito de la canción en una lista como ‘Today’s Top Hits’ indica que esto está funcionando para audiencias que no están buscando un género específico”, añade. “Definitivamente está creciendo en todas las direcciones”.
El sonido específico de ‘Choosin’ Texas’ habla de su permanencia
La voz de Langley es otra explicación del éxito de la canción. Es “como jarabe”, afirma Nate Sloan, musicólogo, profesor adjunto en la Universidad del Sur de California y copresentador del pódcast “Switched On Pop”.
Ella canta en frases largas que arrullan al oyente dentro del ritmo de la canción, desde su línea inicial de guitarra hasta su coda. “Es casi como un trance”, sostiene Sloan.
También toma elementos de otros géneros; una polinización cruzada presente en mucho del country moderno. “Choosin’ Texas”, de Langley, incluye grooves de disco brillantes, no muy distintos a los de Kacey Musgraves.
“Es un poco más rock o incluso con cierto tinte soul”, apunta Sloan. “Parte de la razón por la que canciones como ‘Choosin’ Texas’ logran resonar con un público tan amplio es porque, musicalmente, están incorporando muchas influencias diversas”.
Charles L. Hughes, profesor en Rhodes College y autor de “Country Soul”, dice que la canción suena a muchas épocas distintas del country y, al mismo tiempo, a algo contemporáneo.
Para su oído, “Choosin’ Texas” bebe de una etapa de finales de los años 70 y comienzos de los 80, cuando músicos country incorporaban R&B y pop a su sonido, piensa en Ronnie Milsap, Barbara Mandrell y Charlie Rich, pero no se queda atrapada en ese periodo.
Esos sonidos pasan por el filtro de un estilo de composición posterior a Musgraves y posterior a Miranda Lambert, con los encantos idiosincráticos de Langley. (Lambert y Langley son dos de las cuatro coautoras de la canción).
“La mejor música country tiene un pie en el pasado y un pie en el presente, si no en el futuro”, dice Hughes. “Y eso es lo que ella está haciendo”. Incluso con su musicalidad ligera y luminosa, “Choosin’ Texas” es un éxito inusual, porque no posee las características que históricamente conforman un número 1 arrollador.
Es súper específica, con descripciones detalladas de personajes y geografía en la letra, lo cual es “antitético a lo que normalmente esperas de una gran canción pop exitosa que se supone debe gustarle a todo el mundo”, dice Sloan. Además, es “tranquila”, añade. “No es grandilocuente ni parecida a un himno”.
“No tiene grandes momentos”, comenta Hughes. Pero tiene tanto un pulso bailable sutil como guitarra steel, así que “suena country, pero no espanta automáticamente a la gente que es alérgica a ciertos tipos de sonidos country”. Hay un brillo que transgrede las fronteras de los géneros, pero lo hace manteniendo un tono apacible: el tipo de tema que invita a escuchas repetidas.
“Choosin’ Texas” continúa una gran tradición de “canciones que las mujeres del country hacen sobre lo que los hombres hacen en los bares”, dice Hughes.
Es directa: ella está perdiendo a su amante por otra persona. No va a pelear por él; es una canción de resignación que termina con ella bebiendo sola mientras él elige Texas (otra mujer) por encima de ella (y Tennessee). Es un tema universal de desamor con potencial de resonancia intergeneracional: funciona tanto para la inseguridad de una primera ruptura como para el final de una relación larga por otra mujer, o por una mudanza.
“Tiene estos giros de frase geniales que te dan un poquito de distancia irónica como narradora y como oyente”, dijo Sloan.
“It doesn’t take a crystal ball to see/A cowboy always finds a way to leave” (No hace falta una bola de cristal para ver/ que un vaquero siempre encuentra la manera de irse), concede Langley en el coro.
La letra también es ingeniosa, algo que destaca en el country contemporáneo, dice Hughes. (Compárese con “Fish Hunt Golf Drink”, de Luke Bryan). Y es detallada: al amante de Langley le encanta “Amarillo by Morning”, de George Strait, un tema clásico texano; como resultado, ella está bebiendo whiskey de Tennessee.
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