Foto: Megamedia

Como es tradición, ayer se llevó al cabo la misa de Año Nuevo en el ruedo artesanal de Tizimín, que contó con la visita de las veneradas imágenes de los Santos Reyes, patronos de la ciudad y de los que se celebra su fiesta desde el 28 de diciembre.

A las 8 de la mañana, las figuras salieron del templo en una procesión que encabezaron la reina de las celebraciones anuales, Johany Cetzal May, y el padre vicario Christian Andrade Gutiérrez. Los siguieron feligreses que portaban ramilletes de flores, velas encendidas y estandartes.

Al tiempo que los Reyes llegaban a la plaza de toros también lo hacía la imagen de la Virgen de Guadalupe que había salido en procesión desde su iglesia.

Las figuras religiosas fueron recibidas con nutridos aplausos. Antes de dar inicio a la misa se dio la bienvenida a la Virgen de la Candelaria y al Niño Dios.

Las primeras filas de asientos fueron ocupadas por funcionarios del Ayuntamiento, entre ellos el alcalde Jorge Vales Traconis, su esposa Ivonne del Río Pérez y la reina Johany.

Medio millar de personas se dio cita en la Eucaristía, en la que el padre párroco Luis Góngora Góngora subrayó que en este encuentro de fieles se pediría por la paz y especialmente los jóvenes.

Libro en blanco

En la homilía, el sacerdote aseguró que Dios nos ha dado la oportunidad de ver un nuevo año para comenzar otro libro en blanco de 365 páginas. “¿De qué lo vamos a llenar? ¿Será que Dios lo llene o nosotros?”.

“Así que nos toca a cada uno resplandecer, hay que empezar con esperanza, entusiasmo, ánimo y ponernos como marco de referencia la Palabra de Dios”, expresó.

El sacerdote pidió no empezar el año con espinas del pasado y sí abrirse a lo que Dios pide para caminar con buen empeño y entusiasmo, “de nada sirven los abrazos y las felicitaciones si sólo dejan remordimientos”.

Al final de la celebración se realizó la bendición de cada uno de los palcos, con el deseo de que con la primera corrida —ayer mismo— todo transcurriera en orden.— Wendy Ucán Chan