Francisco Herrera Álvarez ha colaborado con importantes compañías de cine y cómics como Marvel para la cual ha dibujado al Hombre Araña.

De su primera visita a Disneylandia, cuando tenía seis años, Francisco Herrera Álvarez regresó marcado “de por vida”. Era muy pronto para saber que décadas después colaboraría con la compañía madre del parque en múltiples ámbitos, desde dirección de arte, realización de guías de estilo para productos de consumo y elaboración de una línea de juguetes (Disney Shorts) hasta creación de piezas artísticas que se venden con su crédito en las galerías de los parques de Anaheim y Orlando.

El artista visual, nacido en San Francisco de Campeche y uno de “Los mexicanos más creativos de 2017” para la revista “Forbes México” en la categoría de Diseño y Propuesta Visual, confiesa que con Disney ha sostenido “una relación de amor desde que era muy pequeño”.

“Lo que vi en el parque de Anaheim: los personajes, el arte, lo visionario que fue Walt Disney en muchísimos aspectos, sigue siendo mágico. Y ahora que vivo allá voy cada dos semanas, es como droga para mí”.

Las raíces familiares de Francisco, quien actualmente radica en Burbank y en cuya extensa currícula figuran trabajos para Warner Bros, DreamWorks, Ánima Estudios, Marvel y DC Comics, se asientan en Yucatán y Campeche, estados en los que tiene su origen la rama paterna. A Mérida, donde ahora vive su papá, viaja “relativamente seguido”.

Según le cuenta al Diario por teléfono desde Ciudad de México, cuando él era muy pequeño los compromisos laborales de su padre motivaron que la familia cambiara de residencia a la capital del país y ahí se crió.

A la época de su infancia —la década de 1980—, los juguetes y libros para dibujar que su papá le traía de Estados Unidos, y las series y películas animadas de Disney y Warner Bros que veía con avidez por televisión atribuye el surgimiento de una afición que se convertiría en una motivación profesional: los cómics.

“Desde que tengo uso de razón dibujo. Mi formación fue, digamos, un 80% empírica y un 20% académica. Estudié Diseño Gráfico, en aquel entonces no había escuelas de arte en específico para lo que yo quería hacer, que era cómics”.

Tampoco había una industria fuerte en México en la que se pudiera desarrollar, así que cuando se enteró que existía la Comic-Con de San Diego pensó que ése sería un buen lugar para comenzar a abrirse camino.

Inicios

En 1994 asistió por primera vez al evento, que “era una cuarta parte de lo que es ahora”. “Las empresas ponían sus booths (cabinas) buscando talentos y los talentos iban buscando empresas. Ibas con tus dibujos en un portafolio, te formabas y, si les gustaba tu trabajo, el máximo trofeo era tener una tarjeta de presentación con un teléfono. Regresabas a México a hacer tus muestras, mandarlas por Fedex o fax, y estar molestando todo el tiempo: ‘¿Me vas a dar trabajo?, ¿me vas a dar trabajo?, ¿me vas a dar trabajo?’”.

“Si eran rechazos y rechazos, entonces era prepararte mejor para el siguiente año y el siguiente año… Así me aventé seis años. Empecé muy chavo, tampoco estaba listo; pero nunca quité el dedo del renglón”.

A principios de la década de 2000, Francisco creó junto a Humberto Ramos —mencionado en la misma lista de “Forbes”— su primer cómic completo, de 22 páginas: “Kamikaze”. Cuando el sello Wildstorm, perteneciente a DC Comics, les compró el proyecto, éste lo desarrollaron con un equipo de amigos integrado por Olallo Rubio, quien hizo el guión; Carlos Cuevas, la tinta, y Leonardo Olea, el color.

También dentro del universo de los cómics, desde 2003 colabora con Marvel, con la que “he hecho un poquito de todo”, desde formar parte de los equipos creativos de “El Hombre Araña” y “Venom” hasta diseñar arte (actualmente realiza un dibujo de los X-Men).

“Megamente”

Su incursión en el cine fue a través de DreamWorks, estudio que lo contactó al llegar a sus manos el primer libro de trabajos propios que Francisco publicó en Estados Unidos como una manera de difundir su obra. Fue contratado como uno de los diseñadores de personajes de “Megamente” (2010), de los que él y sus compañeros bosquejaron las identidades.

Al año siguiente se estrenó “Don Gato y su pandilla” y Francisco fue autor del diseño de personajes y todo el arte relacionado con el filme. La productora Ánima Estudios obtuvo los derechos de la historia de Warner Bros, compañía para la que Francisco ha hecho dirección de arte y guías de estilo para productos de consumo.

Como proyectos personales, Francisco tiene las empresas Rabia y Goma. La primera la fundó con Jorge Juárez y al principio “queríamos que fuera una empresa de juguetes, pero nos fue muy mal (ríe) y perdimos mucho dinero”. Ahora el negocio se enfoca sobre todo en “tematizar” espacios, es decir, acondicionar áreas siguiendo un tópico.

Sin embargo, persistió en la idea de la compañía de juguetes y con otros amigos creó Goma, que se encarga de la elaboración de las figuras de Disney Shorts. “Ahora parece que todo fluye, pero han sido años..; Rabia tiene 10 años en la industria, fueron 10 años en que le tuvimos que pedalear muy fuerte. Entre más fracasos, más te acercas a pegarle, el chiste es nada más no darse por vencido”.

El sureste de México y su población originaria están entre los planes profesionales de Francisco. “La cultura maya me apasiona y me encantaría crear algo y plasmarlo en la zona. Hay un par de ideas y personas que se han acercado, a ver si podemos tenerlo en los próximos años”.

Este proyecto lo traería de vuelta a principios de este año a Yucatán, adonde “me fascina ir y comer salbutes, es mi comida favorita con una negra Cristal o un Soldado de Chocolate (ríe)”.

El Estado “me parece increíble, disfruto mucho cada tiempo, se me hace mágico”.— Valentina Boeta Madera

Contratos

Francisco Herrera explica que en su mayoría quienes se dedican a esta rama de la industria trabajan de manera independiente. “Te contratan por un proyecto o dos o de repente te quieren como dibujante regular, pero te lo tienes que ir ganando”, señala.

Un proceso

“Tienes que pasar por un proceso, como en cualquier profesión: hacer relaciones, caer bien, que en las convenciones te vean, saber cuánto te falta para llegar donde quieres… Tienes que ser muy autocrítico, estar hecho para las patadas, recibir muchos rechazos”.