Yucatán es el mejor ejemplo de que debemos continuar siendo un país democrático, manifestó Kenia López Rabadán, presidenta de la Cámara de Diputados.
La razón de ese señalamiento, indicó, es que en esta entidad se han vivido procesos electorales con elevada participación y los yucatecos han podido comparar a gobiernos de distintos partidos.
“Aquí en Yucatán hemos tenido la oportunidad de ver cómo han votado por el PAN, por el PRI, por Morena… Eso es democracia”, apuntó.
“Las yucatecas y los yucatecos merecen seguir viviendo en democracia. Claramente puedes entrar en una discusión y decir si te gusta o no te gusta el gobierno, pero lo mejor de eso es que tengas derecho a comparar, a ver cómo son las administraciones.
“Con esa comparación puedes decir: ‘A ver, a mí me gusta más este color porque hizo tal política pública, porque asignó tal recurso…’ Es algo que no podemos perder ni en Yucatán ni en todo México”.
Como ya informamos, la presidenta de la mesa directiva de la Cámara Baja visitó el edificio central de Diario de Yucatán un día después de la reunión plenaria de diputados federales del PAN en Mérida, previa al inicio de nuevo período ordinario de sesiones en San Lázaro.
Anteayer publicamos la primera parte de amplia entrevista que concedió a este periódico, en la que abordó temas de alcance nacional y también habló, entre otros asuntos locales, de Yucatán y de lo que representa para el panismo la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada.
“Primero que nada hay que reconocer que Mérida es una ciudad extraordinaria”, subrayó. “Tenemos muchos años con administraciones panistas y esto demuestra cómo la consecución de logros, de seguridad, de limpieza y de calidad de vida que hay aquí en Mérida se ha conseguido gracias a los gobiernos humanistas del PAN”.
En las boletas
De Cecilia Patrón dijo que representa los principios del partido “y yo la felicito”. También indicó que no hay duda de que debe estar en las boletas de próximas elecciones.
“Sin lugar a dudas, Ceci tiene una gran trayectoria, una gran carrera”, enfatizó. “Es de esas políticas que se necesita tener siempre en la palestra, en el trabajo, en la lucha y, por supuesto, en las boletas electorales”.
Economía y política
A continuación, los conceptos medulares de la entrevista con la doctora López Rabadán:
Impacto económico de una eventual reforma electoral sin consenso.— Hoy estamos en medio de la negociación del T-MEC y esto es, yo diría, una de las mayores ocupaciones que deberíamos de tener las instituciones en México.
Es claro que el país en donde más mexicanos hay después de México es Estados Unidos. Treinta millones de mexicanos en primera, segunda y tercera generación. Mexicanos que, por cierto, trabajan allá, ganan dinero allá, cobran en dólares y envían remesas a sus familias en México.
O sea, es altísimo el impacto de nuestra relación, no solamente con los gobiernos de Estados Unidos y de Canadá, sino también con los habitantes de estos países.
Si nuestro mayor socio comercial es nuestro vecino, con quien compartimos frontera, entonces tenemos que garantizarle que somos buenos socios, que hay seguridad en este país, que hay garantías democráticas y laborales en México, que somos un país confiable para invertir y que, por supuesto, también somos confiables para que nos compren productos.
Si eso no se garantiza desde la ley y desde las instituciones, pues evidentemente habrá un impacto económico en nuestra nación. Yo confío en que esta negociación del tratado comercial de México, Estados Unidos y Canadá pueda darse en las mejores condiciones.
Soberanía y seguridad
¿Rehenes de Donald Trump?— ¡Ni de él ni de nadie! Para mí es obligado decir primero que, como presidenta de la Cámara de Diputados y, por ende, del Congreso mexicano, siempre priorizaré la soberanía de nuestro país, ¡siempre! Esto no está en duda, más allá de la ideología política de cualquier institución o de cualquier legislador.
Segundo, es necesario entender que nosotros los mexicanos debemos hacernos cargo de nuestra seguridad y de dar garantías a nuestros vecinos del norte y del sur de que en México la seguridad es prioritaria.
Espero que tengamos altura de miras y podamos generar condiciones de corregir eso que lamentablemente se descompuso, esta lastimosa realidad de regiones donde el control lo tienen los cárteles.
Incluso en términos electorales, lo que tenemos que abordar es cómo detener al crimen organizado, a los cárteles, a los delincuentes para que no metan las manos en las elecciones, para que no financien campañas, para que no se sientan los dueños de los servidores públicos y para que los servidores públicos —llámale diputado local o federal, senador, alcalde o cualquier otro cargo— no se sienta empleado de los delincuentes.
Fallidas estrategias de seguridad.— Yo estoy convencida de que más allá de los partidos hay una necesidad nacional de paz y de justicia. Hoy en México hay un anhelo de que la seguridad regrese a la casa de los mexicanos. Y evidentemente lo que necesitamos es priorizar la seguridad por encima de cualquier otro tema.
Si esa prioridad se transversaliza a todas las instituciones tendremos que dar resultados. Voy a poner un ejemplo legislativo: acabamos de aprobar una ley que busca frenar la extorsión.
Este cobro de piso, esta inseguridad brutal en la que viven millones de mexicanos que no pueden abrir un negocio, una tienda o un salón de belleza, que no puedes abrir un establecimiento mercantil en tu localidad si no les pagas a los delincuentes. Eso es terrible.
Esa inseguridad que se siente a ras de piso, que se siente en el día a día, impacta en la economía, porque el consumidor final termina pagando esto que parecería un doble impuesto, por cierto impuesto por los delincuentes.
—Yo creo que es una obligación de los tres órdenes de gobierno y también de los tres poderes. Cada uno de nosotros deberá hacer lo que le corresponda, ya sea en términos de política pública, de leyes o de justicia.
Oposición aún “viva”.— Yo sí creo que hay mucha gente desde la oposición a la que tenemos que reconocer su valentía.
Fijar una posición pública es hoy de valientes, hay que decirlo. Esos hombres y esas mujeres valientes tienen derecho a decir lo que piensan sin que nadie los cuestione, los señale o, en su caso, hasta los persiga.
En México todas y todos pagan impuestos y, por solo ese hecho, merecen ser respetados en su votación.



