Maestro zen llega para compartir sus enseñanzas
Shodo Harada Roshi, maestro zen de la variante Rinzai, considerada una de las primeras escuelas de budismo zen fundada en el año 1200, ofreció ayer una demostración de caligrafía japonesa en la sala Mayamax del Gran Museo del Mundo Maya.
En la demostración, el único acto público del maestro en esta visita que hace a Yucatán, Harada Roshi brindó también mensajes de paz y amor.
A las 11:20 de la mañana, veinte minutos después de lo programado, dio inicio la demostración que, para un mejor entendimiento de la audiencia se tradujo al inglés y español, pues el maestro solo habló en japonés.
Tras la lectura de su semblanza, Shodo Harada Roshi se dijo contento de estar de nuevo en México tras su última visita hace dos años. Compartió su alegría por estar en Mérida a pesar de la temperatura de 28 grados.
“Acabo de venir de un retiro en un monasterio en Whidbey Island en el estado de Washington (Estados Unidos) que tuvo uno de los días más fríos de su historia, a menos 6, y llegar de pronto a Mérida donde hay 28 grados es casi una diferencia, la misma que hay en el cielo y la tierra”.
Después del comentario, que muchos celebraron con suaves sonrisas, el maestro comenzó la presentación que tuvo como fin brindar un mensaje de paz y armonía así como invitar a los presentes a buscar los tesoros escondidos dentro de uno mismo.
De pie, Shodo Harada Roshi compartió la esencia de la enseñanza zen, a través de la historia del gran maestro Joshu, uno de los maestros zen más famosos de China, y que vivió 120 años.
“El maestro Joshu tuvo una total iluminación a los 17 años, y a partir de ese momento fue a entrenar con su maestro Nanchuán por más de 40 años”.
En ese tiempo, Joshu sirvió a su maestro hasta que éste murió. “Joshu tenía 57 años y decidió hacer el luto tradicional de la antigua China que duraba tres años: vistiendo el ropaje especial, no saliendo mucho y agradeciendo constantemente las enseñanzas de su maestro”.
Cuando Joshu llegó a los 60 años hizo una promesa profunda: Peregrinar y postrarse y aprender aunque sea ante alguien de 7 años, y enseñar a si sea a alguien de cien años.
En los siguientes veinte años Joshu peregrinó hasta que a los 80 años llegó a un pueblito donde encontró un templo y decidió quedarse para enseñar hasta que cumplió 120 años.
Fue allí donde ayudó a muchos a tener el despertar, el cual ejemplificó con la anécdota de un monje nuevo que se le acercó a preguntar qué va a aprender. La respuesta de Joshu fue: “comiste tu desayuno”. El monje desconcertado dijo que sí, y entonces Joshu le indicó: “Entonces lava tu plato”.
“Este monje tal vez no tenía aún algún maestro y no sabía tener ni tomar responsabilidades, que es, sobre todo, parte de nuestra enseñanza. Nosotros cuidamos cada paso que damos, no dejamos los trabajos a medias, y esto es una parte fundamental de la enseñanza zen”.
Tras el mensaje, el maestro comenzó con la demostración del arte de la caligrafía que hizo con gran intensidad y profundidad. Al final los poemas y mensajes que trazó en papel arroz se pusieron a la venta.— Iván Canul Ek
Retiro en silencio
Hoy, desde temprana hora, el maestro zen Shodo Harada Roshi encabezará un retiro de silencio con seguidores de varias ciudades de México, Brasil, Japón y Estados Unidos.
Fundador
Shodo Harada es fundador de los centros One Drop Zen que tienen presencia en más de 15 países, incluyendo México.
