Yolanda Uicab Garrido de Piña y Herminio José Piña Valladares (*)

En el tiempo litúrgico de cuaresma, una reflexión nos puede hacer pensar, meditar, recapacitar…Hace unas semanas la hermana de monseñor Lázaro Pérez Jiménez, la profesora María del Carmen, nos obsequió un CD y unos vídeos del último mensaje del obispo yucateco antes de su lamentable fallecimiento, en el que mencionaba que todas las personas estamos llamadas a la santidad. Por la importancia de los conceptos expresados y en virtud de que estamos en el periodo de cuaresma, transcribimos algunos conceptos del mismo.

El obispo, en su último mensaje grabado y trasmitido en Teleradio Regional, de la Ciudad de Celaya, Guanajuato, mencionaba que en la actualidad el término de santidad está olvidado para algunos creyentes, pero es necesario recordar que el Catecismo de la Iglesia Católica, en el capítulo III, denominado la Salvación de Dios, expresa literalmente en el número 2013: “Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad. Todos son llamados a la santidad: Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48).

“Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo; para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Lo harán siguiendo las huellas de Cristo, haciéndose conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre. De esta manera, la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como lo muestra claramente en la historia de la Iglesia, la vida de los santos”.

También el obispo nacido en Tizimin, Yucatán, recordaba que el Concilio Vaticano II, en el documento “Lumen Gentium”, específicamente en el capítulo V, que está dedicado a la vocación universal de la santidad menciona: “Quedan invitados todos los fieles cristianos a buscar insistentemente la santidad. Así está claro que pueden ser santos, Dios lo quiere. Levántate de tus cenizas, de tus pecados, levanta la cabeza, mira hacia el cielo, alii te espera tu padre Dios”.Recordaba también que San Juan Pablo II, en la carta exhortación apostólica al inicio del tercer milenio “Novo Millennio Ineunte”, mencionaba: “Los caminos de la santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno”, y monseñor Lázaro exhortaba: “Así que tú también puedes santo”.

A veces se tiene el concepto erróneo que una persona tiene que hacer cosas extraordinarias o cosas que llamen la atención, pero —aseveraba el obispo de Celaya—, nosotros debemos hacer todas las cosas ordinarias de la vida, bajo el impulso de la gracia de Dios.

Al final de su mensaje exhortó a jóvenes, niños, matrimonios y adultos mayores a vivir la gracia de su bautismo para hacer las cosas de todos los días impulsado por la gracia de Dios, pidiendo al Espíritu Santo que nos ilumine a vivir el llamado a la santidad.

En este periodo del tiempo litúrgico de cuaresma, recordemos el mensaje de nuestro padre obispo yucateco Monseñor Lázaro Pérez Jiménez, en donde nos exhortaba a todas las personas que es posible que vivamos el llamado a la santidad, porque Jesús nos dice: “Sed santos como vuestro Padre celestial es santo” (Mt 5,48).Abogado y asesor jurídico hjpvdirector@hotmail.com

 

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