MÉRIDA.- En las recreaciones del nacimiento de Jesús, una variedad de animales hace acto de presencia, incluso especies que, por geografía y clima, es poco probable que se encontraran una noche de finales de diciembre en un establo de Belén.
Es común ver patos, vacas, elefantes y caballos entre las figuras de los Nacimientos, una tradición que se originó con San Francisco de Asís y que suele adoptar elementos y fauna de culturas locales.
Sin embargo, no todos conocen el significado de cada animal y porque forman parte del pesebre. Aquí te lo explicamos:






Las ovejas en el evangelio
El relato de la Natividad que hace San Lucas no menciona animales junto al pesebre, aunque puede deducirse la presencia al menos de ovejas a partir de la narración del evangelista:
“En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz (…)”.
Belén se encuentra en un área de pastoreo de animales pequeños, por lo común ovejas, explica el padre Manuel Ceballos García, párroco de Nuestra Señora de Yucatán y doctor en Teología Bíblica.
Buey y asno son figuras constantes en el Nacimiento como representación de la humanidad “de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento (…)”, escribe Joseph Ratzinger, el papa Benedicto XVI, en el libro “La infancia de Jesús”. Así que “ninguna representación del pesebre renunciará al buey y al asno”.
Se pueden incluir más especies en el pesebre
El padre Ceballos García señala que la Iglesia no objeta que las recreaciones de la Natividad incluyan más especies animales que las probables en el hecho histórico, “sobre todo en esta época, teniendo en cuenta el documento del papa Francisco ‘Laudato si’ sobre la Creación y el cuidado de este planeta”.
“Ése es el sentido: la relación de la Creación con Dios, y Dios como creador de todo cuanto existe. En el momento en que Dios encarna, ante aquel pequeño toda la Creación está en reverencia”.
En la fiesta que sigue a la Navidad, la Epifanía, tres animales ayudan a establecer la diversidad de orígenes de los magos a los que se manifestó
Jesús como Salvador: el caballo, el elefante y el camello. Estas especies no son mencionadas en la Biblia, como tampoco el número de magos que viajaron a conocer al Niño, pero en la Iglesia Occidental se considera que fueron tres con base en sus ofrendas: oro, incienso y mirra.
“Lo importante es lo que San Mateo enseña: la universalidad de la Salvación”, subraya el padre Ceballos. “La Salvación no es solamente para una raza circunscrita en un espacio geográfico, sino para todos”.
De acuerdo con información proporcionada por el padre Manuel Ceballos García, entre los animales que con más frecuencia se mencionan en la Biblia está el águila: se habla de su visión aguda, rapidez, longevidad y cuidado de crías, entre otras cualidades.
Asno
Siempre ha tenido un marcado favor sobre otras bestias de carga en Palestina. Se le menciona 130 veces en las Sagradas Escrituras.
En Medio Oriente es más grande y fino que en otros países. Su andar parejo y seguro, adaptado a los caminos ásperos de Tierra Santa, lo hicieron el más popular de todos los animales de montar en regiones montañosas.
Caballo
La primera vez que la Biblia habla de él es en referencia a la persecución de los judíos por el ejército egipcio. La región montañosa donde vivían los israelitas no era apta para el uso del caballo, de ahí que la Biblia hable de ellos sólo en relación con la guerra.
Cerdo
En Palestina rara vez se criaron cerdos. Era el más odiado de los animales entre los judíos, de ahí que el de porquerizo fuera el empleo más degradante.
Paloma
Se le menciona en la Biblia con más frecuencia que cualquiera otra ave. La primera vez es en el relato del Diluvio.
