El director

Paco Marín dirige “Salomé” con 50 años de pericia

Paco Marín debutó en el teatro a los 19 años, al siguiente de la llegada del hombre a la Luna (20 de julio de 1969). Ahora, 50 años después, el director, actor y dramaturgo yucateco celebrará sus bodas de oro en los escenarios con la obra “Salomé”, de Óscar Wilde, cuya función de estreno será mañana en el teatro José Peón Contreras, a las 8 p.m.

La obra será presentada por el Colectivo Caballo Azul e incluirá funciones el martes 14 y el jueves 16, a la misma hora.

Paco Marín ha trabajado con Caballo Azul los últimos siete años de su trayectoria, y para esta obra tradujo el texto del francés al español y se encargó de la dirección de esta obra, que no se ha presentado en Yucatán y sí en otras partes del país.

Es la historia de “Salomé” que conocemos de los Evangelios. San Juan Bautista empieza a hablar muy enojado de la vida del rey y la reina, Herodes y Herodías, de Judea, de la promiscuidad sexual, explica. Luego, en el Evangelio, se cuenta que Herodías convence a su hija para que baile y le pida como recompensa la cabeza del bautista. Wilde nada más toma la idea de los personajes pero no hace teatro bíblico, expone Paco. Lo que hace Wilde es crear una tragedia.

¿Qué es lo que está haciendo Wilde? es dar voz a la mujer, explica Paco Marín de esta obra de finales del siglo XIX, en la época de una monarquía severa.

Toma a esta “villana” y ya no la va a convencer su mamá, sino ella ve a este preso que tienen que le llaman profeta y se enamora perdidamente de la belleza de Juan Bautista y le habla de su amor.

“Salomé” es una de las pocas obras en las que la mujer habla de la belleza del hombre y de sus deseos. Es un discurso muy subversivo y actual de una mujer dueña de su cuerpo y deseo, indica.

Toda la obra está escrita con gran belleza, adelanta.

Sobre sus bodas de oro en el teatro, Paco Marín recuerda que la fecha de su debut, es del “día siguiente de la llegada del hombre a la luna”.

¿Por qué me acuerdo? porque en el ensayo general de mi primera obra, el día antes del estreno, llevamos una televisión para ver en vivo cómo pisaba el hombre la Luna (20 de julio de 1969).

El director y actor debutó con “Las Astucias de Scapino”, de Moliere, en el teatro de la Universidad La Salle, de Ciudad de México, en el papel de Leandro, a los 19 años.

Paco Marín cursó la licenciatura en Arte Dramático, en la Facultad de Filosofía y Letras.

Salomé, continua, es una obra que siempre quiso hacer pero no había encontrado a los actores para sus personajes.

Cuando yo vi que se acercaba esta fecha pensé “pues ya he hecho muchas cosas que he querido hacer y en 50 años he podido hacer realidad muchos de mis sueños pero Salomé se me había resistido porque no había encontrado a los personajes, siempre llegan en el momento preciso y me llegaron los actores para hacer este trabajo y en este momento en que estoy celebrando mis bodas de oro con mucho amor, relata.

El amor con el que empecé no ha cambiado, al contrario se ha acrecentado el amor a la escena, destaca Paco.

Paco Marín, originario de Mérida, regresó en 1984 a Yucatán, para quedarse definitivamente, después de varios años de vivir en la capital del país y viajes a esta ciudad.

El actor fue llevado a la Ciudad de México debido a su problema de alergias que padeció, desde la infancia.

Compartió que la mayor satisfacción es hacer lo que uno ama y, para él, el teatro es “el amor de su vida al que nunca le ha sido infiel” y lo que le gustaría ver que se empiece a tomar en serio a las nuevas generaciones “que están de verdad haciendo esfuerzos que están en cuerpo y alma dedicados al teatro”.

“Parece que nos ponen todos los impedimentos, parece que no quieren que hagamos teatro”, expone.

“Antes de morir yo quisiera ver un poco más de interés de esta sociedad por el teatro”, subraya.

El reparto de Salomé lo integran: Laura Zubieta, Miguel Ángel Canto, fundadores del colectivo; Bertha Alicia Gutiérrez, Fabián Sosa, Erick Manso Olan, Alfonso Espinosa Dorantes, Bruno H. García, Jean Carlo Areu y Adrián Galvara.

La coreografía es de Ligia Aguilar; la música, de Erick Baqueiro; y los efectos especiales, de Rafael Salazar. El boleto cuesta $100.— Claudia Sierra Medina

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