Con el mínimo de personas se llevaron al cabo los oficios de Viernes Santo en la Catedral debido a la contingencia sanitaria por el Covid-19

Los oficios del Viernes Santo, con una petición

En un hecho sin precedentes, al arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, presidió en la Catedral las actividades propias del Viernes Santo a puerta cerrada, situación que se replicó en muchas iglesias de Yucatán y el mundo por la pandemia del Covid-19.

La enfermedad fue, de hecho, mencionada varias veces durante el viacrucis, la Liturgia de las Siete Palabras y la Celebración de la Pasión del Señor transmitidas en las redes sociales de la Arquidiócesis de Yucatán.

En los oficios —en los que se pidió por los enfermos, por el personal de la salud, por los fallecidos y por todos aquellos que luchan o se han vistos afectados— también participaron monseñor Pedro Mena Díaz, obispo auxiliar de Yucatán; el padre José Manuel Romero Estrella, párroco del Sagrario Metropolitano; y el rector de la Catedral, presbítero Justo Ceballos Uc.

En la Liturgia de las Siete Palabras, el arzobispo comentó la que reza “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Consideró que “es la perfección por ser la última palabra de Jesús antes de morir”, aunque aclaró que Él nunca muere. “El hijo de Dios tomó naturaleza humana en el vientre de María y es la naturaleza humana la que muere con la separación del cuerpo y del alma. Dios no muere y Jesucristo es Dios”.

También reflexionó sobre el papel del Padre y aprovechó para pedir perdón por los padres que han fracasado en su misión. “Pidamos perdón por los padres ausentes; pero también demos gracias por los buenos padres que han sabido ser buen ejemplo, que han sabido conducirnos por la vida, dejémonos abrazar por el Padre, besar por el padre, recibamos del Él los abrazos y los besos que nuestros padres quizá no nos hayan dado”.

Monseñor también se refirió al Covid-19 y a las víctimas mortales. “Vamos a pedirle al Señor que reciba en sus manos el espíritu de quienes hoy van a morir. Padre en tus manos encomendamos el espíritu de los que hoy morirán, padre en tus manos encomendamos el espíritu de todos nuestros seres queridos, familiares y amigos que ya han dejado este mundo, y que yo también, en el momento que me llames pueda decir ‘padre en tus manos encomiendo mi espíritu’”.

La Pasión del Señor

Después de las Siete Palabras se llevó al cabo la Celebración de la Pasión de Señor, cuya homilía dictó el padre Justo Ceballos Uc, quien destacó que en estos días la pandemia ha estado enmarcando la existencia de todos y la gente ha tenido que obedecer. “Hemos tenido que ser obedientes y permanecer unidos en familia dentro de los propios hogares, vamos asimilando lo que significa la obediencia como entrega de la voluntad, pero llena de amor para el bien de los demás”.

El coronavirus también fue el eje de las plegarias hechas durante las estaciones del viacrucis donde se pidió por todas las personas expuestas a virus, enfermedades, pecados y peligros; por las autoridades políticas y sanitarias que tienen la responsabilidad de gestionar esta crisis del coronavirus, buscando el bien común de la sociedad; para que no caer en la tentación de la frivolidad y no tomar en serio las recomendaciones para evitar posibles contagios.

También pidió para que las personas confíen en la tarea de los profesionales; por los profesionales sanitarios: médicos, enfermeras, auxiliares; por las personas que de manera altruista ayudan, colaboran, se solidarizan, aportan su tiempo y sus dones para aliviar tantas necesidades; para no caer en el miedo, la histeria y la desesperanza; por tantos creyentes que en estos días rezan para que Dios aparte del mundo este mal del coronavirus, y por quienes sufren daños colaterales por la crisis.

Igual se pidió por los investigadores que buscan un remedio de curación eficaz, para que sus trabajos pronto puedan dar fruto; por todos los que guardan cuarentena por tener el virus o haber convivido con personas infectadas; por todos los que han fallecido con coronavirus, para que Dios les acoja en el cielo donde ya no hay enfermedad ni luto ni dolor; por todos los familiares de quienes han padecido o están padeciendo la enfermedad para que aprendan a asumir tantas realidades dolorosas

Rosario del Pésame

Las actividades del Viernes Santo concluyeron con el Rosario de Pésame que se transmitió a las 8 p.m. y dirigió monseñor Rodríguez Vega, quien invitó a los feligreses a seguir la transmisión desde sus hogares.

“Que se unan a nosotros con esta oración dirigida especialmente a la Virgen María y que nos haga acompañar el momento de dolor que nuestra Madre vivió y que hoy tantos hermanos nuestros viven”.

En otra parte del rezo, monseñor pidió a la Virgen, en su advocación de Señora de los Dolores, mirar a la gente de Yucatán que está sufriendo por la pandemia. “Mira a tus hijos de Yucatán que este año no han podido salir de vacaciones, quienes lo acostumbraban. Este año todos en casa, cuidándose de esta pandemia tan terrible que ha traído tantos muertos, tanta desolación, tanta preocupación, tantos enfermos; pero también tantas muestras de generosidad, de heroicidad en el servicio de nuestros hermanos”.

Igual pidió por los que sufren por otras situaciones como la violencia, la inseguridad, del secuestro de alguno de sus miembros o la muerte de alguno de sus seres queridos.

“Queremos acompañarte, Señora nuestra y pedirte que nos acompañes, queremos consolarte y pedirte que nos consueles. Aquí nos tienes, quizá esta noche algunos de los que no se acercaban lo están haciendo desde su hogar, quizá algunos que eran incrédulos hoy creen y te reconocen como madre”, pidió el arzobispo.— Iván Canul Ek

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