ROMA (EFE).— El Ejército italiano y la empresa municipal de limpieza, AMA, empezaron la desinfección de las 337 iglesias de la diócesis de Roma, en previsión de la reanudación de las misas el próximo lunes 18 tras el cierre por la pandemia de coronavirus.
La primera acción fue en la moderna basílica de San Juan Bosco, en la periferia sur de la ciudad, donde desde primera hora de la mañana se desplegó un equipo de militares, cubiertos con trajes de protección, que sanearon el exterior del templo.
En el interior, cuatro empleados municipales desinfectaron bancos, confesionarios y elementos como el púlpito o el altar mayor, unos trabajos visitó la alcaldesa de la capital, Virginia Raggi.
“La diócesis de Roma pidió al ayuntamiento la intervención del Ejército y hemos movilizado nueve equipos de desinfección”, explicó en el exterior de San Juan Bosco el responsable de la brigada, Giovanni Di Blasi.
El saneamiento se hará por barrios con objeto de “garantizar mayor seguridad a muchos fieles que volverán a frecuentar las iglesias de la ciudad”, agregó Raggi en una nota.
El Ejército llevó a San Juan Bosco un camión y un furgón, del que sacaron varias mangueras para lavar el exterior y el pórtico de la iglesia.
Para desinfectar, se utilizó un “producto natural a base de enzimas”, según informa el ayuntamiento en un comunicado.
Medidas de seguridad
El gobierno decretó algunas normas de seguridad para la reanudación de las misas en esta etapa de desescalada.
Deberá al menos existir un metro, tanto frontal como lateral, de separación entre los fieles. Habrá voluntarios que vigilarán que se respete la distancia y el número máximo de fieles que pueden entrar a cada templo.
A la entrada también tendrá que colocarse un dosificador de gel desinfectante y habrá que desinfectar después de cada ceremonia la Iglesia y todos los objetos utilizados, como micrófonos o atriles.
Para dar la comunión, el celebrante tendrá que desinfectar sus manos y usar guantes y mascarilla.
Podrá haber un organista pero no un coro, y tampoco se pueden distribuir los libretos con los salmos o canciones.
Las pilas de agua permanecerán vacías y los fieles no podrán estrecharse las manos para darse la paz.
