Una arquitecta ofrece en España variadas gelatinas
LOGROÑO (EFE).— Una arquitecta mexicana y un profesor de educación física riojano abrieron en Logroño la que consideran la primera gelatinería de España, donde además se gelatinas se ofrecen otros postres sin gluten, que sirven a la pareja como una dulce opción para reinventarse profesionalmente en la crisis sanitaria.
Gelée Boutique, en el centro de Logroño, es el nombre elegido por Tanya Navarro e Ignacio Gracia para poner en marcha su negocio, que se complementa con piñatas y el envío a domicilio de cajas personalizadas con desayunos y almuerzos.
Navarro recuerda que ya había tenido que readaptarse profesionalmente en 2008 cuando llegó a España, debido a la crisis económica que afectó a su sector.
Doce años después echaba de menos las gelatinas, más comunes en México que en España. La celiaquía de sus dos hijos la llevó a repensar la receta, ya que en Logroño no encontraba muchas opciones dulces sin gluten.
En el caso de su marido, un problema de salud le obligó a dejar su profesión, por lo que la pareja decidió emprender de forma conjunta el negocio, según ellos el primero que vende gelatinas en el país.
En Gelée Boutique se pueden encontrar gelatinas de varios tipos, desde las más básicas elaboradas solo con saborizantes o trozos de frutas naturales hasta las pensadas en públicos más golosos, como la preparada con tres chocolates y las pannacottas. También las hay sin azúcar y vegana.
La gelatina mosaico es un homenaje a México, porque “es la típica que se sirve en todos los cumpleaños”.
Elaboran por encargo gelatartas, que se pueden combinar con bizcocho, explica Navarro, quien dice que en los hospitales mexicanos se sirven gelatinas por sus propiedades saludables, como la regeneración de cartílagos.
Asegura que, además de ser beneficiosas para los huesos, uñas, cabello y piel por su alto contenido en colágeno, las gelatinas mejoran el sistema digestivo al reparar la mucosa estomacal, aumentar la secreción de ácidos gástricos y facilitar la asimilación de nutrientes.
“Debido a la pandemia, mucha gente ve 2020 como un año perdido, pero lo deberíamos asimilar como un refuerzo psicológico para apreciar muchas cosas que se daban por hechas en el día a día”, opina Tanya.
