“Los pastores

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz(*)

Mijayah —el profeta— un día visionó y dijo:

“Y tú Bet Léhem de Efrat, no eres la más pequeña entre la familia Yehudí, pues de ti saldrá el que ha de dominar Isheral, que existe desde los días de la eternidad”.

En efecto, mi avisado aprendiz, seis siglos más tarde una fría madrugada, la visión profética se cumplió.

La solemnidad del Pésaj estaba cerca y como era ya milenaria costumbre, todo fluía con tranquilidad en aquella pequeña aldea, todo era normal, recordó el profeta.

Esa noche grupos de pastores cuidaban sus rebaños en los campos aledaños a la aldea que resguardaban del frío y de los chacales en las pequeñas cuevas ubicadas al pie de las lomas.

Los pastizales betlemitas, mi avisado amigo, desde tiempos davídicos, son los mejores de la región y los rebaños son reservados para la ofrenda del gran altar del Templo de Yurusalim.

Según el testimonio de los pastores —únicos y presenciales testigos de lo ocurrido aquella noche— fue en una de esas grutas, donde Yosef y Mariam pasaron la noche por no haber lugar para ellos en el mesón.

Hoy, tres décadas después —los pastores, sus hijos y nietos— siguen alimentando nuestra fe y memoria con vívidos relatos de aquellos sucesos.

Desde mi niñez, mi avisado aprendiz, guardo en mi corazón uno de los testimonios de los pastores para mí más conmovedores:

“Fue una noche tachonada de estrellas, bajo el cielo claro de Bet Léhem; la señal se cumplió, una Virgen dio a luz al Príncipe de la Paz”.

Psicólogo clínico. Manejo de Emociones y Envejecimiento. WhatsApp: 9993-46-62-06. @delosabuelos Antonio Alonzo

 

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