Hablemos de Bioética
Hoy celebraremos la Nochebuena, la noche de Navidad. Sin duda ésta será una Navidad diferente: más austera, menos presencias, pero con toda nuestra capacidad de vivirla y celebrarla como lo que realmente es.
Celebramos un nacimiento, celebramos una Vida. En medio de tantas enfermedades y muertes que hemos presenciado de cerca o a distancia, hoy celebramos la Vida. La vida que Dios mismo nos ha regalado, pues Él se ha hecho hombre, se ha encarnado para traernos la posibilidad de vivir como Él.
¿Cuáles son tus motivos para vivir? ¿Cuáles son tus motivos para celebrar el nacimiento del Hijo de Dios? ¿Te gustaría agradecerle a Dios tu vida y la de los tuyos? Antes de eso, agradece la Vida de Jesús.
Esta noche es especial, de hecho cada Navidad lo es, pero este año centremos nuestra atención en nuestra familia y contemplemos la familia de Nazaret. ¿Qué semejanzas existen? Seguramente pensarás que tu familia dista mucho de la familia de Jesús, pero acércate, contempla, haz una reflexión seria y ve si realmente estás equivocado (a) y agradece la familia que tienes.
Hoy es una noche santa, vívela así, la Navidad es el amor de Dios que se concretiza en la inocencia de un niño, del Hijo de Dios, pues Él mismo se hace hombre como nosotros para convertirse en el Dios con nosotros (Emmanuel). La Navidad que hoy nos toca celebrar será con menos abrazos, luces, ruidos, desvelos. Será una Navidad vivida en la contemplación del misterio.
No hay lugar para la tristeza ni el desaliento, para el pesimismo y la aflicción, Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. La vida humana que nos ha regalado vale cada momento invertido para hacerla mejor. Al acercarse el final de este año, te invito a hacer un examen de conciencia profundo, centrándote no tanto en los defectos o pecados cometidos, sino en aquello a lo que pudiste ponerle más amor y dedicación. Te sorprenderás al saber lo que el Espíritu Santo te puede revelar.
Mi mayor deseo en esta Navidad es que encuentres la paz seguramente tan anhelada por ti durante estos meses de incertidumbre. Pongo tus intenciones y necesidades en mi oración y el ofrecimiento de la Eucaristía.
¡Muy feliz Navidad!— Padre Alejandro de Jesús Álvarez Gallegos, doctorando en Bioética
