Proceso para desfibrar el henequén en la hacienda Sotuta de Peón

La máquina de Henequén y sus dos inventores

En la cápsula “Miradas en el tiempo de ProHispen, Bruno Euán Esquivel habla de uno de los iconos tecnológicos de nuestro Estado durante el siglo XIX: La máquina de raspado de Henequén.

Un 25 de enero pero de 1883, es decir, hace ya 138 años, el Gobierno Federal concedió por 10 años a los señores Prieto Hermano, privilegio exclusivo por su máquina llamada “Eureka”, destinada a la extracción de fibra de Henequén. Con esta referencia recordaremos en esta cápsula el desarrollo y creación de la máquina de raspar de henequén:

“A mediados del siglo XIX surge el boom de la fibra de henequén; Freman Graham, Basilio Ramírez, Henry Perrine, así como el Alemán Ferdinand Von Salisch, Thompson, Hitchcock fueron algunos de los primeros inventores que trataron de subsanar la necesidad de contar con una máquina que facilitara el proceso de raspado del henequén, pero ninguno satisfizo los requerimientos durante casi veinte años.

“De manera local, el 30 de abril de 1852 el congreso publicó una convocatoria, con un premio de 2,000 pesos para quien inventara la mejor máquina de raspado de henequén. En ese entonces figuraron varios inventores como Pilar Canto Sosaya, Juan Meric, Manuel Cecilio Villamor, José Esteban Solis, José Dolores Espinosa Rendón y José María Castro, por citar solo algunos.

“Los dos inventos más funcionales fueron los de Villamor, un político militar, diputado y senador; y por otro lado, el de José Esteban Solís, artesano de oficio. Villamor consigue la patente en 1854 de una máquina realizada en Nueva Orleans y ensamblada en Conkal. Por su parte, Solís consigue, tres años después, la patente el 13 de enero de 1857. En ese entonces la máquina de Villamor había arrojado problemas lo que terminó por acabar con su utilización.

“Solís por su parte fue consistente y perfeccionó su invento y en noviembre de 1865, durante la visita de la emperatriz Carlota a Yucatán fue condecorado con la Medalla Civil de Oro por su invento. Para 1867 ya contaba con más de 150 máquinas en diversas haciendas del estado y para 1868 los legisladores decidieron otorgarle el premio de 2,000 pesos, es decir, dieciséis años después de emitida.

“Un dato importante que es imposible omitir, fue el largo litigio llevado entre Villamor y Solís. En 1869 Villamor escribe un folleto titulado “Memoria Relativa a la invención de la máquina de raspar de henequén”. El 16 de agosto de 1876 se publica el folleto “Sentencia del juez de 1ª instancia de lo civil Lic. D. Rafael Bolio en el juicio que promueve Manuel Cecilio Villamor por la usurpación de la invenciónde la máquina de henequén”, donde se le condena a Solís a pagar la cantidad de 4,000 pesos”.

Finalmente, los testigos mencionan que “el tablón curvo” es la base de la raspadora de Villamor y el principio del problema ¿Copia o mejoramiento?

Ancona escribió: “Pero cualquiera que haya sido el inventor de la máquina, debe decirse que está ha venido a prestar un servicio de grandes importancia al país, porque desde el momento, en que se le aplico el vapor, el henequén puede rasparse en grandes cantidades, y sin necesidad de muchos operarios”.

 

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