La supresión de los medicamentos lleva a la reactivación o progresión de la enfermedad

José A. Cetina Manzanilla (*)

Ya transcurrieron casi 11 meses desde que la pandemia se adueñó de la salud de nuestra población con resultados devastadores por su letalidad (mortalidad) y contagios sin que exista un plan efectivo para su control; aunque visualizamos una esperanza con la aplicación masiva de la vacuna anti-Covid-19, pero el plazo para llegar a este punto de estabilidad se antoja en un tiempo no inmediato.

La importancia del Covid-19 en el paciente reumático y otras enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión arterial, enfermedades pulmonares, etcétera) radica en la falta de medicamentos indispensables para su tratamiento, con frecuencia difíciles de obtener por desabasto de los mismos o mecanismos de regulación interna.

Existe un severo deterioro en la economía a todos los niveles particularmente a nivel familiar donde se estima que una tercera parte del ingreso global de la familia es invertido en el tratamiento de un paciente.

Las enfermedades reumáticas se pueden presentar en forma localizada (en un menor número de casos), como ocurre en los síndromes dolorosos regionales (hombro, codos o manos); en forma generalizada o sistémica como la artritis reumatoide o lupus eritematoso, donde predomina la inflamación mediada por mecanismos inmunes con una extensa producción de citosinas (sustancias proinflamatorias), presentes en pacientes infectados por Covid-19 .

También existen otras de causa metabólica, como la gota, y un grupo muy extenso constituido por enfermedades crónico-degenerativas.

Particular importancia en esta etapa de la pandemia la tienen las enfermedades reumáticas inflamatorias en las cuales empleamos con frecuencia antiinflamatorios, derivados de la cortisona, fármacos inmunomoduladores, inmunodepresores y agentes biológicos dependiendo de la severidad y causa de la enfermedad.

Algunas de estas enfermedades pueden afectar al pulmón e incluso algunos medicamentos también tienen esta capacidad como parte de sus efectos adversos.

La pandemia nos vino a cambiar todo, algunos pacientes no acuden a los hospitales por su medicación y otras veces al médico por temor al contagio. La supresión de los medicamentos puede llevar a la reactivación o progresión de la enfermedad, el confinamiento, la limitación en las actividades laborales o recreativas, lo que contribuye a la depresión, la ansiedad y el deterioro en su economía.

El paciente reumático, como otros enfermos crónicos, no debe suspender su medicación, incluso durante la vacunación, ya que esta no interfiere con la misma.

En este grupo de pacientes prevalece la desinformación con el empleo de productos “milagro” o alternativas no reconocidas para prevenir la infección por Covid-19. Lo único efectivo es el distanciamiento, el empleo de cubrebocas, uso de geles antibacterianos y el lavado frecuente de manos.

Como médicos conocedores de esta situación tenemos el compromiso de orientar y rescatar a tiempo a los pacientes que se infectaron.

Integrante de la Academia Nacional de Medicina del Colegio Mexicano de Reumatología, del American College of Physicians y el American College of Rheumatology. drjosea.cetinam@gmail.com

 

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