Semana del Seminario
José Martín Vázquez Montalvo
Mi nombre es José Martín Vázquez Montalvo, soy papá de dos jóvenes, Juan Armando y Martín de Atocha, de 22 y 27 años, respectivamente; mi esposa es Rocío Carrillo Jacobo, con quien formo una linda familia; mis padres son Irma Montalvo y Juan Vázquez; tengo dos hermanos y una hermana, Juan, Mario e Irma. Vivimos en el Oriente de la ciudad de Mérida, Yucatán. Este mes de abril mi esposa y yo cumplimos 29 años de casados, y quiero felicitarla por este aniversario y decirle que ¡la amo mucho!
Estudié la licenciatura de contador público en la Universidad Autónoma de Yucatán, ¡Amo mi profesión, la cual aprendí de mi padre!, quien también es contador y de los buenos.Para nosotros la familia es muy importante, porque considero que ha sido fundamental para la vocación de Martín, mejor conocido como “Tino” en el Seminario y en la casa.
Siempre he pensado que la voluntad es una de las cosas más sagradas que puede tener una persona, Dios nos envió a Tino al año de estar casados, y cuando cumplió cinco años decidimos que no debía de estar tan solo y encargamos a su hermanito, Juanito, desde entonces han sido muy unidos, “como Batman y Robín”.Cuando Tino iba a iniciar sus estudios de primaria lo inscribimos en el Colegio Motolinía de Mérida, de las Hijas del Espíritu Santo, congregación fundada por el Padre Félix de Jesús Rougier; así que aunque al principio no conocía a nadie terminó amando a su escuela. Mi esposa tuvo que aprender a manejar para llevarlo y traerlo del colegio.
Tino fue un buen alumno y terminó sus estudios hasta tercero de secundaria, nivel en el que estudió con el recién ordenado padre Fernando Pan; la preparatoria la estudió en la prepa 1 de la Universidad Autónoma de Yucatán y luego entró a la Facultad de Medicina de la misma Universidad; fue durante su primer año de estudios de Medicina cuando nos comentó que había sentido “el llamado” y quería asistir a los círculos vocacionales, entrando ese mismo año al Curso Introductorio del Seminario de Yucatán, decisión que fue apoyada por nosotros.
Es importante señalar que también asistía a nuestra parroquia del Santo Niño de Atocha, ubicada en la colonia Cortés Sarmiento que se encuentra cerca de la casa, donde pertenecía al grupo juvenil y al coro de jóvenes. En esa época nuestro párroco era el padre Pedro Echeverría y el vicario el padre Sergio Gutiérrez Torres, sacerdotes que también fueron parte de su formación, como los demás que han pasado por el Niño de Atocha.
Creo que Tino trae en sus genes la religión porque las familias de sus abuelos son muy católicas y creyentes.¿Cómo nos sentimos? Muy orgullosos y contentos de que Tino haya escogido esta vocación; nuestros vecinos, amigos, la señora de la tienda de la esquina de la casa, sus abuelos y tíos siempre nos preguntan ¿cuánto le falta a Martín? ¡ Mmm… como tres años ¡es mucho tiempo! tal vez, pero hemos entendido que el sacerdocio no es una carrera profesional sino una formación de vida, Tino será como San Lucas, médico de cuerpos y almas, si esa es la voluntad de Dios.
En nuestra casa tenemos una mesa con cuatro sillas en nuestro comedor, los domingos ahí desayunábamos y luego platicábamos con nuestros hijos. Desde pequeños, a Tino y Juanito siempre les enseñamos que podían estudiar lo que libremente escogiesen, Juanito quiso ser músico y Tino seguir el camino del Sacerdocio. ¿Cómo ha influido en nuestra familia el hecho de que Tino esté en el Seminario? Ha aumentado nuestra fe, nuestro compromiso con el Plan de Salvación de Dios, hemos dejado la tibieza en la que estábamos y nos ha permitido conocer de forma cercana a muchos sacerdotes: al padre Jorge Laviada (que en paz descanse), al padre Gilberto, a los padres Luis Alfonso Rebolledo (actual rector), Ricardo Atoche, Rafael Collí y muchos más; también conocimos a la congregación de Madres Oblatas que son las Hermanas que ayudan a los seminaristas, estamos muy agradecidos con todas ellas, ¡hermosa labor! y por invitación de ellas ahora pertenecemos a un grupo denominado Familia de Jesús Sacerdote, en donde oramos por los sacerdotes y promovemos las vocaciones sacerdotales.
Desgraciadamente los gastos en el Seminario son muchos y siempre se necesita el apoyo económico y sus oraciones. Los invito a acercarse y cooperar con esta hermosa preparación ministerial…
