Los olores, los sabores y el ambiente denotan la gastronomía y cultura de México en la propuesta de Matilda Salón Mexicano, donde los ingredientes y la cocina del país se hacen presentes en cada platillo y en la diversa mixología creada exprofeso para este restaurante.
Matilda Salón Mexicano abrió sus puertas hace mes y medio en el corazón de Mérida —se ubica en la calle 63 entre 62 y 64 del Centro—, y viene a llenar un nicho poco representado en esta región: poner al alcance de los comensales locales, nacionales y extranjeros la variedad de sabores de la gastronomía mexicana, sin olvidar los platillos típicos de Yucatán.
Se trata de una cocina mexicana con toques modernos, presentes no solo en los platillos de la carta sino también en la mixología y el ambiente del espacio, señala Christian Bravo, chef ejecutivo de la corporación que agrupa los restaurantes Crabster, San Bravo, Silver Fish y, ahora, Matilda Salón Mexicano.
El ambiente del lugar se asemeja a los salones o cantinas de Ciudad de México, con detalles muy cuidados que se reflejan en los colores del espacio, el mobiliario y la vajilla en la que se sirven los platillos.
La madera, las artesanías mexicanas y un mural en proceso, en el que se verá a mujeres mexicanas trabajando el maíz y el cacao, son parte de lo que refleja la identidad nacional con un toque de elegancia.
Variedad gastronómica
En cuanto a la propuesta gastronómica, detalla que, por ejemplo, como entradas tienen: sopes que son típicos de Ciudad de México, en salsa verde o roja; sopes estilo oaxaqueño con queso oaxaca y chapulines, que se sirven en plato de madera y ónix de Puebla; tlacoyos poblanos y ceviche al pozole de camarón, con granos de maíz y chile de árbol.
Otras opciones son: la tetela santa, un estilo de gordita en forma triangular rellena de hoja santa, queso oaxaca y epazote, que se baña con mole tuxpeño hecho en el restaurante; esquites a la macha, que son granos de elote cocidos con tuétano de res y se sirven con salsa macha, a base de ajonjolí, cacahuate y chile morita.
Como platos fuertes tienen: barbacoa de lengua y cachete de res, barbacoa de suadero, y uno de los más gustados hasta el momento, las enchiladas de mole Maltida, rellenas de pollo, con mole de la casa y terminadas con crema, ajonjolí y plátano macho frito.
Chamorro pibil servido con cebolla morada curtida y tortillas hechas a mano, crema de flor de calabaza servida con juliana de tortilla frita, queso oaxaca y pepitas de calabaza son también parte del menú.
La carta tiene especialidades yucatecas como lo son: la sopa de lima, el queso relleno y el poc chuc, para el turismo nacional o extranjero que quiere probar la cocina yucateca.
Christian Bravo externa que en los más de 60 platillos de la carta están representados los sabores de varios estados del país, como: el aguachile de Sinaloa, el ceviche de las costas de Guerrero, los esquites de Ciudad de México, las fresas con crema estilo la Marquesa de Toluca, así como los sabores de oaxaqueños, veracruzanos, campechanos y yucatecos.
La creación de todos los platos es de la autoría de Christian Bravo en conjunto con los chefs Edwin Chulim y Mizael Pech, quienes son los encargados de la cocina de Matilda.
Juntos crearon también postres “increíbles”, como: los churros al estilo de feria, uno de los más vendidos, que se fríen al momento y sirven con helado de rompope, espuma de “Chocolate abuelita” y salsa de cajeta; y el arroz con leche, que hacen a su manera, cremoso, untuoso en la boca y “super mexicano”, que sirven con cacahuates garapiñados y galletas que asemejan a la clásica galleta “María”.
Mixiología
Si de mixología se trata la variedad es muy amplia, pues el experto mixólogo Raúl Cárdenas creó una serie de bebidas con sabores mexicanos, usando licores de chile ancho, mezcales, tequilas y frutas de temporada.
Se trata de “signatura cocktails”, es decir diseñados para el restaurante. Por supuesto, la carta de bebidas incluye cervezas y licores.
Matilda Salón Mexicano abre sus puertas todos los días del año en horario de 1 de la tarde a 10 de la noche. La cocina y la barra cierran a las 9:30 p.m. Entre los proyectos está el brindar servicio de desayunos.
El lugar tiene espacio para atender a 170 comensales en el salón principal, dos mezzanines y una amplia barra donde se pueden degustar bebidas y alimentos.
Christian Bravo, chef ejecutivo, invita a dejarse consentir en Matilda.
El restaurante tiene convenio con el estacionamiento frente a la iglesia de Monjas, sobre la calle 63 con 64.— Iris Ceballos Alvarado
