Nuevos hallazgos en Aké, la milenaria ciudad fundada por los itzaes en la península de Yucatán, desvelan la importancia de los astros y su estrecha relación con la disposición arquitectónica de sus edificios, lo que confirma la sabiduría de los mayas prehispánicos.
*Resultados parciales de una investigación que sobre arqueoastromomía realiza, a partir de 2014, el antropólogo Indalecio Cardeña Vázquez, en la zona arqueológico maya de Aké.

De acuerdo con el licenciado en Ciencias Antropológicas de la facultad del ramo de la Uady, en Aké, a unos 32 kilómetros al oriente de Mérida, aún se conservan los vestigios de una de las antiguas ciudades mayas más importantes.
El también historiador, recuerda que en el Chilam Balam de Chumayel se menciona a la urbe precolombina, como uno de los sitios donde pasaron los itzaes durante su peregrinar en busca de un lugar para establecerse, hasta que lo hallaron en Chichén Itzá.
Puedes ver: Abordan la visión maya del cosmos
Aké, urbe con ocupación constante
El arcaico asentamiento maya, unido con Izamal por medio de un sacbé (camino blanco), se ocupó a partir del período Preclásico medio y tardío (550 a.C.-300 d.C.), continuó habitado durante todo el Clásico (300 d.C.-1000 d.C.), y sobrevivió hasta el Posclásico tardío (1450 d. C.).
Diversos son los estudiosos que se ocupan de desentrañar los secretos de Aké, topónimo maya que significalugar de bejucos, desde el siglo XIX hasta nuestros días, como los antecesores trabajos de los arqueólogos Rubén Maldonado Cárdenas y Beatriz Quintal Suaste, ambos investigadores del Centro INAH Yucatán.
El esplendor de Aké como ciudad maya
Aké es una metrópoli prehispánica que alcanzó su esplendor en el 700 d.C., y en la que estarían representados a través de su arquitectura dos constelaciones mayas: Ac Ek (en el Cinturón de Orión) y Los pecaríes (en Géminis) visibles al amanecer del 16 de julio, el primer día del año en la época de la civilización maya.
Uno de los edificios principales del sitio arqueológico, el Palacio de las Columnas, se encuentra orientado hacia la estrella central de Ac Ek (Alnilam, cuerpo celeste que está en medio del Cinturón de Orión).

Significado de los cinco puntos cardinales y Aké
En Aké también es posible observar igualmente a través de sus edificaciones, la representación de los cinco puntos cardinales que los mayas precortesianos consideraban tenía el mundo: norte, sur, este, oeste y el centro.
La unión de las cuatro primeras direcciones forma la figura de un rombo, en medio del cual se encontraba el centro del mundo.
Las estructuras que estarían representando a Ac Ek, son: los edificios 1 (llamado Palacio de las Columnas), 2 (conocido popularmente como El Camello) y 3. En tanto que Los pecaríes, serían simbolizados por las estructuras 14 y 15.
Te recomendamos: Por los sacbés de las ciudades mayas de Ho’ e Izamal

Paralelismos o identidades de Aké y otras urbes mayas
La forma romboidal cosmogónica susceptible de observarse en la arquitectura de Aké, está presente también en muchas ciudades prehispánicas como Izamal, Copán, Palenque, Xunantunich, en Belice; Ek Balam, Uxmal y Chichén Itzá, entre otras.
Las constelaciones Ac Ek y Los pecaríes aparecen dibujadas en los Códices Madrid y París, y en los murales de Bonampak, conmemorando un triunfo militar del gobernante de ese lugar, Chan Muan II, el 7 de agosto de 727 d.C.
Y muestran el mismo orden que tienen las estructuras ya señaladas en Aké, toda vez que los dibujos y los edificios recrean, representan la madrugada del Este entre el 16 de julio y el mes de agosto.

Importante conjunto estelar en Aké
La orientación que presenta el Palacio de las Columnas hacia Alnilam, la estrella central del Cinturón de Orión, esto es, de Ac Ek, es similar a la que se muestra en Utatlán, Guatemala, el principal edificio de ese lugar, Tohil.

La constelación de la tortuga, Ac Ek, es un importante conjunto estelar. La tortuga es un animal mítico, presente en los relatos mayas de la creación.
Los antiguos mayas creían que la tierra era plana y estaba encima del carapacho de una tortuga (aunque otras versiones señalan que se encontraba sobre la espalda de un cocodrilo) que nadaba en el lago primordial.
El trayecto de Ac Ek y Los pecaríes
En Aké es posible observar el trayecto de Ac Ek y Los pecaríes durante todo el año desde su aparición matutina en el este, en julio, hasta su desaparición vespertina en el oeste en mayo (primero desaparece Ac Ek, y en junio dejan de observarse finalmente Los pecaríes).
El estudioso de fenómenos arqueoastronómicos que se reflejan en varias publicaciones, describe que una parte del conjunto de los edificios de Aké, muestra una alineación con el ocaso del sol en días previos y posteriores a los equinoccios.
Te puede interesar: Huellas del pasado maya
La destrucción, obstáculo para más interpretaciones
Resulta posible identificar en distintos edificios del asentamiento precolombino, otras estrellas pertenecientes a la constelación de Orión, que estarían indicando una representación arquitectónica casi completa de este conjunto estelar, con sus posibles correspondencias cósmicas mayas precolombinas.
Sin embargo, la destrucción que el sitio experimentó a partir de la época colonial hasta principios del siglo XX, torna difícil tal interpretación arqueoastronómica.

El cosmos, morada de deidades
No obstante, la legendaria ciudad de Aké, en el municipio de Tixkokob, constituye un ejemplo de la importancia que la observación de los astros tuvo para los antiguos mayas.
El cosmos además de ser la morada de espíritus y deidades, con formas humanas o animales, a los que los mayas precolombinos temían y reverenciaban, era también el lugar donde los mitos tenían existencia plena.
El espacio donde los astros marcaban la existencia de los hombres, y los entes y las divinidades actuaban en los distintos períodos que los seres humanos podían distinguir a lo largo de un año u otros ciclos.

El cosmos, espejo de la vida de los mayas
Los mayas precolombinos intentaron señalar algunos de los momentos más importantes del ritmo del cosmos, tales como: distintas fases en el ambiente a lo largo del año, surgimiento y desaparición del sol, la luna, ciertas estrellas o conjunto de estrellas, entre otros instantes, a través de la construcción de algunos edificios orientados hacia los astros.
Y seguir desde esas obras la secuencia cósmica sagrada que era fundamental para su agricultura, religión, política, guerras, entre otros momentos, esto es, para los instantes, y aspectos primordiales de su vida, de su existencia.
Mitología, astronomía y rasgos culturales
Así, al considerar la mitología, los conocimientos astronómicos y la construcción de edificios en Aké con base en esos rasgos culturales, podríamos decir que este lugar fue una ciudad cósmica sagrada.
El asiento estratégico donde se recordaba, se reverenciaba el comienzo del año y del mundo, la creación del cosmos, la vida…, los míticos y primigenios momentos de la existencia del universo y la tierra.
