La ceguera no es un obstáculo para Jaqueline Pulido
La creatividad está en la mente, en el corazón, en el cerebro, expresa Jaqueline Pulido, diseñadora mexicana que perdió la vista hace unos años, pero, aunque sus ojos se apagaron, como ella dice, no fue un limitante para seguir desarrollándose profesionalmente y suele compartir su experiencia de vida para motivar a otros a alcanzar sus metas y no dejarse vencer por ningún obstáculo.
Jaqueline ofreció ayer la conferencia “Mirada de esperanza” en el auditorio de la Universidad Anáhuac Mayab, un evento que fue organizado por Gente Nueva, una asociación que busca inspirar a los jóvenes y generar un impacto positivo en su entorno.
La invitada asombró a la audiencia al compartir lo que ha vivido y cómo ha logrado seguir realizando el trabajo que le apasiona.
Las personas no entienden cuando ella afirma que está mejor que antes, y se preguntan cómo es eso posible si ahora ya no puede ver, ni diseñar en la forma en la que lo hacía antes, pero para ella es una realidad. Y es que cuenta que cuando sus ojos se apagaron, se fueron, se murieron, la vida le dio el regalo de en lugar de poder ver hacia afuera, ver hacia adentro, lo que le permitió conocerse más a sí misma y vivir una vida en la que importa el estado mental.
A Jaqueline le gusta dar su testimonio de vida y que las personas se motiven y crean en sus sueños y la posibilidad de hacerlos realidad, porque ha descubierto que no hay límites.
La experiencia que vivió al perder la vista la cambió por completo, se dio cuenta, por cómo los médicos le contaron su caso, que es un milagro que esté viva, y que perder la vista sea la única secuela grave que le dejó la enfermedad que sufrió.
Por ello en su momento pensó que tenía que aprovechar esto y explotarlo, no económicamente, sino para inspirar a otros a través de su historia.
Ella era una persona muy sana, pero un día se sintió mal, la llevaron al hospital y resultó ser una tromboembolia pulmonar originada por un coágulo, que los médicos no tienen idea de dónde vino.
El trombo tapó las arterias, por lo que el oxígeno dejó de llegar a su cerebro y sus demás órganos se fueron “apagando”, incluyendo el corazón que dejó de latir a los siete minutos del colapso, y a los 15 minutos con la reanimación cardiovascular la lograron revivir, es decir su corazón estuvo detenido ocho minutos y su cerebro estuvo sin oxígeno 15 minutos.
Comparte que los médicos le dijeron a su esposo, que estaba muy grave, y que lo más seguro es que no sobreviviera a la noche, pues las posibilidades eran de apenas un 1%, y que, si se salvaba, lo más seguro era que no pudiera hablar, ni lo recordaría a él, ni a nadie, ni siquiera su propio nombre, y tal vez tampoco se podría mover, pues podía presentar un cuadro parapléjico.
Su esposo pidió a los médicos que la salvaran sin importar cómo quedara. Estuvo en coma 10 días, hasta que despertó, ¡hablando!
Cuando abrió los ojos y se dio cuenta que no veía pensó que era algo temporal y que recuperaría la vista, pero luego de varios estudios se supo que no era así.
Sin embargo, su recuperación fue clasificada por los doctores como un milagro, a quienes recuerda preguntándole si sabia quién era, cómo se llamaba y la fecha, algo que le pareció una tontería, pero ella no sabía aun lo que le había pasado y el riesgo de muerte inminente en el que estuvo.
Recuerda que los médicos le decían “es que no debes saber eso”, y ella replicaba “pero lo sé”.
Durante un mes y medio permaneció en el hospital, y aunque cuenta al principio se deprimió al saber que no volvería a ver, pronto comenzó a idear cómo salir adelante de ese reto que la vida le puso enfrente.
Su trabajo como diseñadora era su vida, se declara como una “workalcoholic” en ese tiempo, amaba su trabajo y era muy buena en lo que hacía, pero un tiempo lo dejó después de la enfermedad sufrida, y las chicas con las que trabajaba, y tenía a su cargo, le insistieron en que la necesitaban.
Jaqueline trabajaba para varias empresas nacionales e internacionales en temas de diseño de productos, tanto para lanzamientos nuevos como para relanzamientos.
Cuando retomó el trabajo descubrió nuevas habilidades, y es que reafirma lo que muchos dicen, cuando se pierde un sentido los demás se potencializan.
Ahora, cuando los clientes le llaman y comienzan a platicar y compartir información sobre lo que quieren, en su mente comienza a crear de inmediato una imagen y concepto, y al mismo tiempo con papel y lápiz en mano, pinta el boceto, gracias a la experiencia que ya tenía en el ramo, y que le permite ubicar la espacialidad en la hoja, por ejemplo.
De forma tal que cuando termina de hablar ya tiene una idea clara de lo que el cliente quiere, y de los colores a usar, por lo que pide a sus colaboradoras el pasar la idea a la computadora, con varias opciones de color que les señala.
Ahora parte de su tiempo lo dedica a impartir conferencias en escuelas y empresas para compartir su historia e inspirar a otros, tal como lo hizo ayer en el auditorio de la Anáhuac Mayab.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
